Pere Navarro a punto de lograr otro de sus grandes objetivos al frente de la DGT: este es el cambio al que se enfrentan las motos y sus pilotos

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El mayor directivo de tráfico busca impulsar a través de subvenciones el uso del airbag entre motoristas con el objetivo de garantizar una mayor seguridad en la carretera
La Dirección General de Tráfico continúa centrando sus esfuerzos en reducir la siniestralidad mortal entre el colectivo de usuarios más vulnerables de las carreteras españolas. Pere Navarro está más cerca de cumplir uno de sus grandes objetivos personales e institucionales al frente de la DGT: conseguir que el uso del airbag para motoristas se extienda de forma masiva en el ecosistema de la movilidad sobre dos ruedas. Para acelerar esta transición hacia una equipación que el organismo califica de vital, Tráfico ya trabaja en la articulación de un plan de ayudas económicas y subvenciones destinadas a fomentar la adquisición de estos chalecos y chaquetas dotados de sistemas de protección inflable.
El director del organismo público ha expresado en reiteradas ocasiones que su meta prioritaria consiste en normalizar la presencia del airbag hasta situarlo al mismo nivel de aceptación y uso cotidiano que tiene hoy en día el casco homologado. Aunque la obligatoriedad estricta de este equipamiento ha sido objeto de debate técnico y administrativo durante años debido al elevado coste de los dispositivos de calidad en el mercado minorista, el planteamiento actual de la DGT pasa por incentivar activamente su adopción antes de imponer exigencias coercitivas.
Los datos recabados por Tráfico reflejan que, pese a los avances generales en la reducción de víctimas mortales en las vías de alta capacidad, las cifras de fallecidos y heridos graves sobre dos ruedas se mantienen en niveles alarmantes. Los análisis de siniestralidad realizados por los técnicos de la DGT ratifican la eficacia de este mecanismo de protección pasiva. Un chaleco dotado de airbag protege eficazmente el pecho del usuario en colisiones e impactos directos a velocidades de hasta 40 kilómetros por hora.

Esta amortiguación logra reducir la deformación traumática del tórax en casi un 25 por ciento y disminuye el nivel de carga de impacto soportado por la columna y la espalda hasta en un 80%, previniendo lesiones medulares y fracturas de costillas o esternón. El funcionamiento del airbag para motoristas ha evolucionado de forma considerable en la última década. En la actualidad, el mercado ofrece dos modalidades diferenciadas: los sistemas accionados mediante un cable mecánico unido al chasis de la motocicleta y los sistemas electrónicos autónomos provistos de giroscopios, acelerómetros y algoritmos de detección de caídas.
Estos últimos son capaces de desplegar las bolsas de aire en escasas milisegundos, antes de que el piloto o el pasajero impacten físicamente contra el asfalto u otro vehículo, garantizando un escudo de aire inflado en la zona del cuello, los hombros, el tórax y los órganos vitales. No obstante, el elevado precio de comercialización de estos equipos electrónicos ha supuesto históricamente la principal barrera de entrada para la mayoría de los usuarios.
Las chaquetas y chalecos con tecnología de detección rápida suelen requerir un desembolso económico inicial relevante, al que se suma en algunos modelos la suscripción periódica al software de activación o el coste de recarga de las bombonas de gas tras una activación accidental o un accidente leve. La nueva línea de subvenciones en la que trabaja la DGT pretende aliviar esta carga financiera sobre los usuarios, democratizando el acceso a una tecnología de seguridad vial de primer nivel.
El cambio estratégico hacia la promoción del airbag llega acompañado de una mayor presión fiscalizadora y preventiva en las carreteras preferidas por los aficionados a las motos. Coincidiendo con esta iniciativa para abaratar la equipación de protección, Tráfico y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil mantienen operativos intensivos de control enfocados a vigilar el cumplimiento del resto de las normas de circulación, la velocidad en tramos de curvas y el uso adecuado del resto de las prendas de protección obligatorias o recomendadas.
Con este nuevo paso, el equipo directivo de la DGT pretende sentar las bases de una profunda transformación en la cultura motociclista del país. Si la implantación de las ayudas públicas logra los resultados previstos, la vestimenta de los pilotos experimentará una revolución determinante, convirtiendo al chaleco de airbag en la norma habitual para circular en moto tanto en vías urbanas como en desplazamientos interurbanos.

