Ya he probado el Nissan Qashqai 1.5 e-Power: eficiente, potente y diferente, no es un híbrido cualquiera

Nissan ha revisado el sistema de propulsión de su SUV compacto estrella. ¿Qué aporta este peculiar sistema híbrido? En AUTO BILD lo ponemos a prueba.
El Qashqai es un coche SUV compacto clásico. Con 4,43 metros de longitud, 1,84 metros de anchura y 1,63 metros de altura, encaja perfectamente en el segmento que actualmente goza de una enorme popularidad. Ahora, un motor eléctrico impulsa las ruedas delanteras, mientras que la electricidad para la pequeña batería (que mantiene su capacidad de 2,1 kWh) la genera un alternador accionado por un nuevo motor de gasolina turbo de tres cilindros y 1,5 litros con 158 CV.
En los laterales incorpora taloneras y molduras de los pasos de rueda en plástico negro, mientras que en la parte trasera destacan un gran alerón de techo y unos pilotos de diseño afilado. El diseño es limpio y presenta unas proporciones equilibradas. El elemento más llamativo es la enorme parrilla trapezoidal, que se integra en el paragolpes. Los faros, como es habitual, tienen un diseño estrecho.
Interior
En las plazas delanteras el espacio es amplio para la categoría. Los asientos tienen un diseño más bien esbelto, ofrecen una sujeción lateral suficiente y resultan muy cómodos. Solo el apoyo para los muslos es bastante corto y, además, no puede prolongarse.
En las plazas traseras el espacio es relativamente justo, especialmente para las piernas de los pasajeros más altos. En cambio, la altura libre al techo es buena. Se viaja sentado algo (demasiado) cerca del suelo, aunque el conjunto resulta cómodo gracias al firme acolchado de los asientos.
El maletero ofrece entre 455 y un máximo de 1.440 litros de capacidad. No es sobresaliente, pero sí correcto. El respaldo trasero puede abatirse en dos partes, aunque no dispone de trampilla para objetos largos. Al abatirlo se obtiene una superficie de carga plana y muy aprovechable. La carga útil máxima asciende a unos notables 538 kilogramos y destaca especialmente la elevada carga vertical sobre el enganche, de 100 kg, algo que, por ejemplo, los propietarios de bicicletas eléctricas agradecerán.
Puesto de conducción
El interior del Qashqai está bien pensado, sin estridencias y con una fabricación cuidada. El cuadro de instrumentos digital, de 12,3 pulgadas a partir del acabado N-Connecta, puede configurarse con tres diseños diferentes, todos ellos atractivos y de fácil lectura.
La pantalla táctil central también mide 12,3 pulgadas. Los menús son completos, pero están organizados de forma lógica. Solo los iconos resultan bastante pequeños. El sistema integra Google, con Maps, Assistant y Play, además de Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. En el acabado N-Connecta, por ejemplo, se incluye un monitor de visión de 360 grados con función 3D, capaz incluso de mostrar una imagen como si el capó del motor fuera "transparente".

Una buena noticia es, en general, la facilidad de uso, gracias a una acertada combinación de pantalla táctil con numerosos botones e interruptores físicos. También resulta muy práctico el módulo independiente para el manejo del climatizador.
Motorización y comportamiento
La gran particularidad del Qashqai es su sistema de propulsión, denominado e-Power por Nissan. Tras la actualización, la potencia máxima del sistema —en modo Sport— asciende a 205 CV, frente a los 190 CV anteriores. Un motor eléctrico impulsa las ruedas delanteras, mientras que la electricidad para la pequeña batería (que mantiene su capacidad de 2,1 kWh) la genera un alternador accionado por un nuevo motor de gasolina turbo de tres cilindros y 1,5 litros con 158 CV.
En el uso diario, el sistema de propulsión resulta sorprendentemente discreto. El Nissan inicia la marcha con cierta suavidad, pero después acelera con fuerza y rapidez. El motor eléctrico proporciona una aceleración completamente lineal y sin tirones. En la prueba, el Qashqai completó el sprint de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos, mientras que la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 170 km/h.
La frenada regenerativa puede ajustarse en dos niveles y, en general, actúa con bastante intensidad, algo que nos ha parecido agradable. También dispone de un modo de conducción con un solo pedal, aunque no permite detener completamente el vehículo. El consumo durante la prueba fue de 6,5 litros cada 100 kilómetros, lo que proporciona una autonomía de 846 kilómetros. Con una conducción especialmente eficiente y tranquila, es decir, fluida y anticipándose al tráfico, registramos incluso un consumo de solo 4,3 litros.
La suspensión, de orientación confortable, tiene un tarado blando y transmite una ligera sensación de balanceo. La dirección encaja bastante bien con el carácter del coche. Aunque responde con un pequeño retraso y sigue dando una sensación algo aislada, ya no resulta tan esponjosa ni artificial como en generaciones anteriores del Qashqai: una mejora evidente. Nissan también ha hecho un buen trabajo con los frenos. En la prueba de frenada desde 100 km/h, con el sistema ya caliente, el Qashqai se detuvo en 34,1 metros, una cifra bastante buena.
Conclusión
El concepto del Nissan Qashqai e-Power convence: tamaño compacto, un moderno sistema multimedia y un buen comportamiento dinámico. El sistema híbrido proporciona una sensación de conducción similar a la de un coche eléctrico, pero repostando gasolina de 95 octanos y manteniendo un consumo reducido.
Valoración
Nota 8,5
Lo mejor
Sistema de propulsión ahorrador y prestacional. Comportamiento equilibrado.
Lo peor
Maletero algo justo, igual que las plazas traseras.


