Un español bate el récord del mundo de velocidad en monopatín apoyado por un Porsche 911

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Diego Poncelet ha sido capaz de alcanzar 151,83 km/h sobre las cuatro ruedas de su monopatín, una hazaña aerodinámica que exigió la colaboración de un Porsche 911.
Estamos acostumbrados a hablarte de los logros del Porsche 911, pero en este caso el deportivo alemán solo ha servido de apoyo para que el español Diego Poncelet haya logrado superar el récord del mundo de velocidad en monopatín en una iniciativa impulsada por Red Bull.
El especialista en descenso Diego Poncelet ha alcanzado los 151,83 km/h en una vertiginosa bajada en Canadá, donde la estabilidad de la tabla y la precisión dinámica del deportivo alemán resultaron fundamentales.
La gesta ha tenido lugar en el vertiginoso trazado de Route du Port, en la región de Charlevoix (Quebec, Canadá), donde el skater madrileño de 27 años, Diego Poncelet, ha pulverizado el registro oficial reconocido por Guinness World Records al certificar una velocidad punta de 151,83 km/h.
Se trata de una cifra impresionante para un vehículo sin motor, en el que el cuerpo humano actúa como la principal superficie aerodinámica sobre una estructura de madera rodeada por una estructura fibra de carbono creada a propósito para lograr mejorar la aerodinámica del conjunto.
El escenario elegido para esta prueba de física aplicada no fue casualidad. Se trata de un tramo cerrado al tráfico de 2,2 kilómetros de longitud con una pendiente máxima del 18 % y un sector recto continuo de unos 600 metros.
Superar los 150 km/h en posición erguida exige vencer una resistencia al avance colosal. Poncelet ya había alcanzado 146,88 km/h en su primera jornada de ensayos, pero se vio obligado a esperar cinco días hasta que la ventana meteorológica idónea brindó un viento a favor de entre 10 y 14 km/h, analizado minuciosamente por el meteorólogo Miguel Sánchez Cuenca.

Si has oído hablar de este desafío, posiblemente nadie te haya contado que la función del vehículo de apoyo va mucho más allá del mero acompañamiento. Es aquí donde la intervención del Porsche 911 adquiere un valor técnico determinante y no solo como coche de grabación.
Conducido por el también piloto de descenso Grégoire Schab, el deportivo de Stuttgart ayudaba a mejorar la aerodinámica del conjunto formado por el propio cuerpo del skateboarder y la tabla. Algo que es posible al rodar pegado a la zaga del mismo a velocidades donde cualquier mínima variación en el ritmo o en la trazada habría tenido consecuencias desastrosas.
El mérito, sin duda es de Diego, pero mantener un seguimiento milimétrico a más de 150 km/h en una bajada del 18 % requiere el equilibrio de chasis, la inmediatez de respuesta y la estabilidad a alta velocidad que definen al 911.
Acompañado en el operativo por un Porsche Cayenne Electric como coche de seguridad, el 911 actuó como sombra y referencia visual exacta para documentar la prueba.
Lejos de responder a una improvisación, el hito requirió años de desarrollo en ingeniería y ciencias del deporte. Poncelet afinó su postura corporal en el túnel de viento de Ginebra, empleó un mono técnico texturizado con alerón posterior (debajo del que escondía las manos) y calzó calzado aerodinámico asimétrico (distinto para cada pie) desarrollado junto a Prada Linea Rossa.
La tabla, un modelo pro 9.81 Skateboards equipado con ruedas y rodamientos Seismic, como te avanzaba antes, fue recubierta con un carenado aerodinámico de fibra de carbono diseñado a medida para canalizar el flujo de aire.
Más allá del impacto mediático, esta marca supone una demostración de rendimiento mecánico e investigación aerodinámica aplicada. Poncelet dedicó el registro a la memoria del británico Pete Connolly, anterior poseedor del récord en esta misma pendiente en 2017 y fallecido en 2025.
La hazaña confirma que cuando la destreza del atleta se combina con la ciencia aerodinámica y la precisión dinámica de un coche como el Porsche 911, los límites de la velocidad sobre el asfalto se sitúan en una nueva dimensión.

