El Tesla que se creía moto de carreras: su conductor se pierde y acaba en un circuito en plena competición

Un vehículo de la compañía de Elon Musk protagoniza un episodio surrealista, al igual que peligroso, durante una carrera de motociclismo.
Lo que se suponía que iba a ser un domingo de adrenalina y competición pura en el asfalto del Buttonwillow Raceway Park se convirtió en una escena surrealista, casi cómica, pero con un riesgo de tragedia considerable.
Un Tesla Model Y, ajeno a la alta velocidad y al rugido de los motores de dos ruedas, invadió el circuito en plena competición de motociclismo, confundiendo la pista con una carretera cualquiera o, quizás, con su destino final: una estación de carga.
El insólito suceso, que tuvo lugar durante una de las carreras de la American Federation of Motorcyclists (AFM), ha dejado a espectadores, comisarios y a los propios pilotos en estado de shock e incredulidad.
Las imágenes de la transmisión en directo, que rápidamente se volvieron virales, muestran el momento exacto en que un coche eléctrico de color rojo aparece circulando tranquilamente por el trazado, mientras las motos de carreras se acercaban a toda velocidad.
Según los primeros reportes y las declaraciones de varios testigos, el conductor del Tesla, completamente perdido, estaba buscando un "supercargador" para repostar energía. Todo apunta a que un error de navegación del GPS le habría indicado un camino, que, para su sorpresa y la de todos los presentes, desembocaba directamente en la pista.
Lo más alarmante es que, según algunos comentaristas, el vehículo podría haber estado operando con el sistema de asistencia al conductor Autopilot activado, lo que agrava la preocupación sobre cómo estos sistemas interpretan el entorno en situaciones no convencionales.
El conductor, identificado como un hombre de mediana edad, parecía no ser consciente del caos que estaba a punto de provocar. Circulaba a una velocidad moderada, en dirección contraria a la que las motos tomaban la curva, poniendo en gravísimo peligro la integridad física de los pilotos que se jugaban el podio en la prueba.
"Llevo 23 años narrando carreras y no sé ni cómo describir esto. Creo que es un Tesla intentando llegar al supercargador. Es lo más 'WTF' ('qué demonios') que he visto en mi vida” explicaba entre risas el comentarista de la AFM.
Afortunadamente, la rápida y profesional reacción del personal del circuito fue clave para evitar un desastre. Los comisarios ondearon las banderas de advertencia de forma inmediata, y la competición fue detenida en seco.
Es más, el piloto de la moto que lideraba la carrera y que estuvo a punto de toparse con el Tesla tuvo que realizar una maniobra evasiva, pero, por fortuna, logró mantener el control de su moto.

"Íbamos a toda velocidad y vimos un maldito Tesla viniendo hacia nosotros. Nunca habría imaginado algo así", comentó uno de los pilotos afectados, visiblemente alterado tras el incidente.
La sensación de peligro inminente fue palpable, y solo la pericia de los corredores y la detención de la carrera impidieron un accidente múltiple que habría tenido consecuencias fatales.
Una vez que el vehículo fue detenido y el conductor escoltado fuera de la pista, el ambiente pasó de la tensión al alivio, y de ahí a una mezcla de risas nerviosas e indignación. El propio conductor alegó estar completamente desorientado y siguió las indicaciones de su navegador sin conocer con certeza su destino.
Este incidente en el circuito de Buttonwillow sirve como un toque de atención no solo para los conductores que confían ciegamente en sus sistemas de navegación, sino también para la propia tecnología de asistencia a la conducción.
Los sistemas GPS deben ser infalibles al distinguir entre una vía pública y un circuito cerrado que está albergando una competición. De igual forma, los circuitos deben revisar sus accesos para garantizar que la señalización sea inequívoca, especialmente en zonas que puedan llevar a confusión, como los accesos a áreas de carga o paddock.
Por el momento, no se ha confirmado si el conductor enfrentará cargos o alguna sanción por su peligrosa intrusión. Lo que sí es seguro es que la historia del "Tesla que se creía moto de carreras" pasará a la historia de los sucesos más bizarros de la competición de motor.


