Recorren casi 900.000 kilómetros con un Mercedes Clase G clásico, un 4x4 puro duro como una roca

Gunter Holtorf y su Mercedes G llamado Otto.
Gunter Holtorf y su Mercedes G llamado Otto.Gunter Holtorf
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Gunter Holtorf salió de Berlín para viajar 18 meses y acabó recorriendo 179 países y 885.000 km durante 23 años al volante de su Mercedes Clase G.

Hay coches que nos acompañan en el día a día y otros son los compañeros perfectos para vivir diferentes aventuras. Este es el caso de Gunter Holfort, un jubilado alemán que lleva más de dos décadas junto a su Otto. Este modelo no es otro que un Mercedes G clásico. Tras la caída del muro de Berlín y hasta 2014, Gunter y su mujer Christine salieron de su país con el objetivo de conocer África. Sin embargo, la expedición se les fue de las manos y acabaron recorriendo más de 800.000 km

 "Mientras más viajas, más cuenta te das de lo poco que has visto", dice Gunter Holtorf. Y debe ser verdad porque lo que nació para ser un viaje de 18 meses se alargó 23 años. Todo ello a bordo de su fiel Mercedes Benz G Wagon, al que el matrimonio bautizó como Otto.

Aunque es cierto que antes de comenzar la aventura modificaron en profundidad su coche. En un inicio, este todoterreno contaba con un motor 3000 diésel. Después de ponerlo a punto, lo ataviaron para iniciar un viaje que iba a durar 18 meses.

Pero los meses se convirtieron en años y la pareja recorrió 179 países y más de 885.000 km, todo sin sponsors, ni redes sociales, ni GPS: solo un mapa, algunos repuestos y una cámara de fotos.

El Mercedes que más fronteras ha cruzado

Tras toda una vida trabajando para una aerolínea alemana, con la caída del muro de Berlín, Gunter decidió que había llegado el momento de vivir aventuras. El primer kilómetro se hizo en 1990 saliendo de la Puerta de Brandeburgo en Berlín. Equipaba un motor de cinco cilindros diésel que sacaba la friolera de 88 CV. Aunque, lo cierto, es que no necesitaban más.

Uno de los puntos fuertes de este Mercedes G fue su austeridad. La ausencia de electrónica le hizo ser mucho más fiable y le permitió superar la dureza de desiertos, nevadas y completar el equivalente a 70 vueltas al planeta.

En todo ese tiempo ha tenido la ocasional pinchadura de neumático, "pero el coche siempre ha encendido" y siempre lo ha sacado de los atolladeros más difíciles, señala el aventurero.

Para hacerla más su hogar, el matrimonio alemán quitó los asientos traseros y puso un par de colchonetas. "Los principales costos de un viajero son los hoteles y los restaurantes. Nosotros nos saltamos los dos. Dormimos en el coche y nos hacemos nuestra comida", explica Gunter. El único gasto era el cambio de aceite cada 5.000 km y la gasolina.

Algunos puntos del recorrido han resultado más desafiantes que otros. En África se ha encontrado con los "puentes más ridículos, para poner la piel de gallina" y los caminos más sorprendentes, que las lluvias inundan de lodo repentinamente. "Pero sobrevivimos", dice.

Sus viajes lo han llevado incluso a países considerados prácticamente inaccesibles, como Corea del Norte. "Lo que sorprendió mucho al canciller alemán", asegura Gunter.

El mayor golpe a la aventura vino en 2010, cuando Christine enfermó con un tumor y, poco después, murió. "Me pidió muy seriamente que continuara el tour en su nombre. Me dijo que estaría sentada allá arriba viendo todo lo que hacía", refiere Holtford.

Y eso es lo que hizo. Continuó rodando hasta que en 2014 volvió otra vez al sitio de inicio, la Puerta de Brandeburgo. Desde entonces, aquel Mercedes Clase G de 1988 puede verse en el museo Mercedes-Benz de Stuttgart en el mismo estado en que fue recibido, como símbolo de ser el coche que más fronteras ha cruzado en la historia.

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Lidia Vega

Redactora

Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.