Prueba de la nueva versión de gasolina con 100 CV del Fiat Grande Panda: analizamos si su diseño retro y su precio accesible convierten a este crossover urbano en una compra sensata

Nuestro compañero Enrique Trillo junto al Grande Panda gasolina de 100 CV.
Nuestro compañero Enrique Trillo junto al Grande Panda gasolina de 100 CV.Auto Bild
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Nos ponemos al volante del utilitario italiano, que estrena un propulsor de combustión con 100 CV. Con una estética con guiños al pasado y una tarifa verdaderamente asequible. Evaluamos si este B-SUV transalpino logra desmarcarse en un segmento tan competido.

El Fiat Grande Panda es un todocamino urbano ya conocido y hemos podido probarlo tanto en su versión 100% eléctrica como en la híbrida (Mild hybrid, en realidad), pero desde mediados de este año se ofrece también con esta nueva versión gasolina que aquí pongo a prueba y que se posiciona como la más accesible de toda la gama.

Al examinar detenidamente la oferta del nuevo SUV urbano turinés, queda claro que apostar por una mecánica de gasolina con 100 CV de potencia busca es solo para aquellos que busquen el precio más ajustado y no tengan necesidad de la pegatina ECO de la DGT, porque salvo en este caso, el Grande Panda Hybrid parece una opción más polivalente. 

El segmento B vive un proceso de transformación profunda donde muchos modelos sobrepasan holgadamente los cuatro metros y encarecen sus tarifas sin contemplaciones.

Frente a esta tendencia, Fiat mueve ficha apostando por un modelo histórico, con un diseño que recuerda al Panda original y por unas dimensiones ajustadas: con solo 3,99 metros de longitud, se posiciona como una alternativa genuinamente urbana y compacta.

Su desarrollo comparte la plataforma Smart Car del Grupo Stellantis, lo que sitúa inmediatamente en su radar de competencia directa a sus primos del propio consorcio: el Citroën C3, con el que mantiene un estrecho parentesco técnico y de concepto, y el Jeep Avenger, enfocado hacia un perfil algo más campero y aspiracional. 

No obstante, la batalla no se limita a los modelos de este grupo. Al mirar hacia fuera, debe verse las caras con superventas consolidados de opciones energéticas variadas; por un lado, el Dacia Sandero -el rival a batir en lo que a precio se refiere- y, por otro, el Renault Clio, que ofrece un tacto de conducción más refinado pero a cambio de precios superiores.

Puro diseño 'vintage'

Al contemplar el coche en persona por primera vez, resulta innegable que su carrocería no pasa desapercibida. Los diseñadores han rescatado la esencia geométrica del Panda original de los años 80, pero trasladada al presente.

Destacan su silueta angulosa, formas cuadriformes y la iluminación LED pixelada que le confiere un aire tecnológico y simpático a la vez. Y no puedo dejar de mencionar un detalle como las letras 'FIAT' y 'PANDA' estampadas en bajorrelieve en la zaga y los paneles de las puertas.

Además, las molduras protectoras en plástico negro sobre los pasos de rueda y las protecciones inferiores le dan un aspecto robusto, justo como se espera de un SUV, por mucho que este sea urbano.

Así es el nuevo motor de gasolina

Bajo el capó de esta versión encontramos el bloque térmico de gasolina (etiqueta C) 1.2 Turbo de tres cilindros, asociado a una transmisión manual de seis velocidades y dotado de distribución por cadena, un detalle positivo de cara al mantenimiento a largo plazo y que deja atrás las dudas de fiabilidad de los motores gasolina del Grupo Stellantis.

Rinde 100 CV (74 kW) a 5.500 rpm y entrega un par motor de 205 Nm a 1.750 rpm. Según cifras de homologación WLTP, declara un consumo combinado de entre 5,6 y 5,7 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 129 a 131 g/km, firmando una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,6 segundos y una velocidad máxima de 160 km/h.

No he podido medir las prestaciones en esta primera toma de contacto, pero sí puedo confirmar que el consumo, si sabes cuidar el pedal derecho, ronda los 5-6 litros.

A modo de recordatorio te cuento que dentro de la gama esta variante de combustión tradicional convive con la opción MHEV (híbrida ligera de 48V con 110 CV y cambio automático eDCT) y la variante 100% eléctrica (BEV con batería de 44 kWh, 113 CV y 320 km de autonomía WLTP).

Como te decía, para el comprador tradicional, que realiza recorridos mixtos y huye de la complejidad o sobrecoste de la electrificación, este propulsor de gasolina de 100 CV se perfila como la opción más lógica.

Prueba dinámica del Grande Panda gasolina

Al ponerme al volante lo primero que me llama la atención es que debo girar la llave de contacto tradicional, ya que este acabado Pop de acceso prescinde del sistema de entrada y arranque sin llave.

Al hacerlo, el bloque tricilíndrico cobra vida con un leve ronroneo característico bastante discreto. En los primeros metros por carretera la dirección se percibe sumamente asistida y blanda, lo que facilita las maniobras en espacios reducidos y aparcamientos, pero en este terreno peca de ofrecer poca información sobre lo que ocurre bajo las ruedas.

En cuanto engrano las marchas e incremento el ritmo, noto de inmediato que los desarrollos de la caja manual de seis relaciones son enormemente largos.

Al estirar la segunda velocidad, compruebo que la marcha se prolonga en exceso antes de requerir el siguiente cambio. De hecho alcanzo los 90 km/h antes de que eso ocurra.

Además, la ausencia de un cuentarrevoluciones en la instrumentación resulta un inconveniente claro: el conductor debe guiarse por el oído o atender a un pequeño chivato de color amarillo que sugiere subir de marcha.

Por otro lado, el tacto de la palanca de cambios es un tanto tosco en sus inserciones, aunque afortunadamente ofrece recorridos bastante cortos.

El motor empuja con solvencia gracias a los 205 Nm de par disponibles desde abajo y mueve con agilidad los aproximadamente 1.200 kg del conjunto.

 No obstante, al afrontar pendientes pronunciadas o incorporaciones rápidas, los desarrollos estirados obligan a recurrir al cambio para no perder ímpetu. 

Y ya solo me queda decir que la suspensión filtra de forma aceptable las irregularidades del asfalto, si bien se percibe cierto balanceo de la carrocería en apoyos fuertes en curvas enlazadas.

Interior, tecnología multimedia

Al pasar al habitáculo y acomodarme en el puesto de conducción, me llama la atención el marco ovalado del salpicadero, inspirado en el trazado del circuito de pruebas de la fábrica de Lingotto.

Y debo decir que el aprovechamiento del habitáculo es muy bueno para un coche de 3,99 metros, porque cinco ocupantes pueden acomodarse con buen espacio para la cabeza y los hombros. Y eso que cuenta con un maletero de 412 litros de capacidad, que supera a la mayoría de sus rivales de categoría.

Si eres de esos que da importancia a la ecología y el respeto al medioambiente, debes saber que cuenta con materiales sostenibles con un 80% de plásticos reciclados de botellas y detalles en fibra de bambú en la guantera superior, que aporta una textura original.

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El espacio en la segunda fila no está nada mal para un coche de menos de 4,0 metros de largo.Marco Alpozzi

Sin embargo, al tocar y revisar los ajustes, se aprecia que la prioridad ha sido contener los costes de fabricación: los plásticos protectores son duros al tacto y las uniones de algunos paneles muestran holguras notables. Cumple visualmente con creces, aunque sin alardes de ejecución técnica. El ajuste de la guantera, por ejemplo, es manifiestamente mejorable y deja desajustes visibles al cerrarla.

Por su parte, el cuadro de instrumentos digital de 10 pulgadas presenta un diseño básico y escasamente configurable. Además, el sistema multimedia, aunque en los acabados superiores Icon y La Prima recurre a una pantalla táctil de 10,25 pulgadas con conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto, no es el más avanzado del mercado ni mucho menos y no ofrece demasiadas opciones.

Precio y acabados del Fiat Panda Gasolina

Llega el momento de analizar el apartado financiero. El Fiat Grande Panda de gasolina arranca en un precio base de 14.950 euros en su acabado Pop (mediante oferta promocional con financiación y entrega de vehículo usado). Aunque también puedes apostar por una cuota de 129 euros al mes.

La gama se estructura en tres acabados: Pop, Icon (+1.500 euros) y La Prima (+3.000 euros sobre el Icon), con los paquetes opcionales Style y Tech como complemento.

A modo de comparativa dentro de la propia oferta del modelo, la versión Híbrida parte de 17.250 euros (149 €/mes) y la Eléctrica desde 21.235 euros (179 €/mes).

Con una tarifa por debajo de la barrera de los 15.000 euros en su variante de 100 CV, el modelo italiano se coloca en una posición muy competitiva frente al Dacia Sandero y por debajo de alternativas como el Renault Clio o el Jeep Avenger.

Valoración

Nota 6,8

En conclusión, el Fiat Grande Panda de gasolina muestra limitaciones claras: plásticos duros en la cabina, ajustes mejorables en zonas como la guantera, ausencia de cuentarrevoluciones y desarrollos de cambio excesivamente largos. Sin embargo, lo compensa con un diseño con personalidad propia, un aprovechamiento interior sobresaliente, un maletero de referencia y un precio accesible que devuelve el equilibrio al segmento de los utilitarios

Lo mejor

Precio accesible, diseño llamativo y diferente, espacio interior.

Lo peor

Ajustes interiores sencillos, sistema multimedia básico, tacto y desarrollo del cambio.

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Enrique Trillo

Redactor jefe

Enrique Trillo es redactor jefe de Auto Bild desde 2005. Puedes localizarle escribiendo pruebas de coches, vídeos y en noticias y análisis de la actualidad del sector.