Ni vuela ni se puede conducir, la historia real del Tesla Roadster para los que se lo quieren comprar de verdad

Tesla Roadster
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Tesla, la empresa de Elon Musk, ha presentado el nuevo Roadster y ha reabierto las reservas del coche eléctrico, pero todavía falta para que sea una realidad.

El Tesla Roadster lleva casi nueve años protagonizando anuncios, promesas y, recientemente, maniobras espectaculares, pero todavía no se ha convertido en un coche que un cliente pueda comprar y conducir con normalidad. La demostración del pasado mes sirvió para generar todavía más expectación, pero la realidad es que el coche eléctrico de Elon Musk por el momento sigue siendo más humo que realidad, aunque la situación sea algo más clara que hasta hace unas semanas.

La historia de la segunda generación del automóvil comenzó en noviembre de 2017, cuando Tesla presentó un prototipo que prometía convertirse en uno de los deportivos más rápidos del mundo. La compañía anunció una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 2,1 segundos, una velocidad máxima superior a 400 km/h y una autonomía de unos 1.000 kilómetros. También adelantó una batería de 200 kWh y una configuración de cuatro plazas. El precio anunciado era de 200.000 dólares para la versión básica y de 250.000 dólares para la edición especial Founders Series, limitada a las primeras 1.000 unidades.

Las reservas se abrieron prácticamente al momento y para conseguir un puesto en la lista de espera había que adelantar 50.000 dólares, mientras que los interesados en la Founders Series debían pagar los 250.000 dólares al completo.

Tesla prometió que las primeras unidades llegarían en 2020, pero no ocurrió. La fecha se fue aplazando año tras año y el fabricante terminó por cerrar las reservas, aunque manteniendo las que ya se habían realizado. No ha sido hasta septiembre de este año cuando se volvieron a abrir, como paso previo a la presentación definitiva, que tuvo lugar el 15 de octubre en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas.

El Tesla Roadster y sus cohetes

En ella se desveló el rasgo más llamativo del Roadster: el uso de propulsores de gas frío desarrollados con tecnología de SpaceX. Estos dispositivos, instalados en la parte trasera o alrededor del vehículo dependiendo de la configuración, generan empuje mediante la expulsión de gas comprimido. La idea es utilizar esa fuerza para mejorar la aceleración y permitir maniobras nada convencionales, como dar saltos, volar, planear y hacer giros en el aire. También se mostró un sistema de succión y carga aerodinámica que permite mantenerlo adherido a una superficie incluso estando boca abajo.

Pero no es una tecnología que vaya a estar presente en todas las versiones, que serán tres diferentes. La Performance está concebida como un deportivo eléctrico convencional, mientras que la Thrust añade los propulsores de gas frío y por encima se sitúa la Rocket, una variante de acceso limitado mediante invitación, con espacio para un único ocupante y que es la que “vuela”, aunque la propia Tesla ha dejado claro que no está aprobada para circular por vías públicas.

Aterrizaje del Tesla Roadster.
Aterrizaje del Tesla Roadster.Tesla

Tesla anuncia ahora una aceleración inferior a un segundo de 0 a 100 km/h para la configuración Thrust, mientras que la versión Performance se queda en 1,9 segundos. La velocidad máxima anunciada supera los 402 km/h y la autonomía es de unos 483 km, por lo que se queda muy lejos de los 1.000 kilómetros que se prometieron en 2017.

Para reservar una unidad se piden 50.000 dólares en la configuración Performance y 250.000 dólares en la variante Thrust, aunque estas cantidades son depósitos y no precios finales de compra, así que la tarifa final podría ser incluso superior. El procedimiento para el mercado estadounidense contempla un primer pago de 5.000 dólares con tarjeta y otros 45.000 mediante transferencia bancaria en los diez días siguientes.

Elon Musk dice que reservar un Tesla Roadster no significa que puedas comprarlo

Aquí está uno de los aspectos clave respecto al nuevo Tesla Roadster porque, aunque la marca haya vuelto a aceptar reservas, eso no equivale a que el coche esté a la venta en el sentido que todos entendemos.

El documento de condiciones de reserva de la compañía deja claro que el pago no constituye una compra ni garantiza la entrega de una unidad. El cliente obtiene una prioridad para configurar y encargar el vehículo cuando se acerque la producción, pero ni se confirma que vaya a tener lugar la venta ni tampoco se sabe cuál será el precio definitivo del coche.

Así vuela el Tesla Roadster.
Así vuela el Tesla Roadster.

Literalmente figura esto: “Usted comprende que el Roadster aún se encuentra en fase de desarrollo en el momento en que suscribe el presente Contrato; por consiguiente, no podemos garantizar cuándo se entregará efectivamente su vehículo, ni siquiera si llegará a entregarse”.

De esta manera, no hay nada fijo y Tesla no quiere “pillarse” los dedos, pero al menos, concede a los compradores que “tu reserva podrá ser cancelada en cualquier momento, por cualquier motivo y ya sea por tu parte o por la nuestra, a través de tu cuenta de Tesla. En tal caso, recibirás un reembolso completo del pago de tu reserva”.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España