Mercedes 600 Pullman: guía para ser el perfecto líder del mañana

Mercedes 600 Pullman
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Entre 1963 y 1981 existió un coche exclusivo como pocos; una obra cumbre de la ingeniería alemana que descubrimos en este 'taller' sobre como ser un buen oligarca

Bienvenido al cursillo a distancia para convertirse en un oligarca de éxito. ¿Tiene tanto dinero que no sabe qué hacer con él? ¿Es un fan de la ingeniería alemana clásica? ¿Quiere moverse con estilo? Si a todas estas preguntas ha respondido sí, está en el lugar adecuado. 

Empecemos por el primer tema: escoger el automóvil correcto. Por supuesto que hay opciones obvias. Siempre puede optar por algún modelo inglés de relumbrón como los Rolls-Royce, o un lujoso automóvil americano como los Cadillac, o incluso una rápida berlina italiana de Maserati. Pero probablemente todo eso le parezca pomposo, forzado y hasta falto de estilo. 

Lo mejor para dominar el mundo, un Mercedes 600

La reina Isabel II y Kurt Georg Kiesinger en 1966
La reina Isabel II y Kurt Georg Kiesinger en 1966Mercedes-Benz AG - Mercedes-Benz Classic Communications

Por eso, desde esta academia donde preparamos a las élites del mañana le recomendamos el Mercedes 600, al que también puede referirse como W100. 

Una cómoda berlina de la era predigital que necesitó ocho años de desarrollo y que hará palidecer a su competencia por sus detalles de ingeniería, como que la llave no se pueda sacar si el maletero está abierto (la cerradura cuesta 8.000 euros). O que este se accione de manera neumática. 

Un detalle curioso al que sacará partido si disfruta de enemigos a los que introducir en su cómodo interior: el sistema se acciona por vacío; una vez que empieza a cerrarse, será mejor que no intenten salir porque no existe mecanismo de seguridad que pare el movimiento. 

En los próximos capítulos le enseñaremos técnicas en las que sacar partido de estas funcionalidades en algún interrogatorio.

La obra cumbre del overengineering alemán compartió estreno con su vecino de Stuttgart el Porsche 901 en el Salón de Frankfurt de 1963, aunque se dice que el W100 eclipsó a todos los presentes por sus aires de opulencia. 

Era grande como una casa, y también costaba como una. Podía tener cuatro o seis puertas (versión Pullman, con opción a que las centrales fueran ocultas), ser descapotable en las plazas traseras (Landaulet) y configurar el interior con dos filas de asientos detrás, una de ellas plegable orientada en el sentido de la marcha, o sólo una, opción ideal para estirar las piernas tras una dura jornada.

Es por eso que disfrutará cerrando oscuros tratos millonarios, creando oligopolios petrolíferos, o poniendo hombres de paja en complicados países no alineados en sus cómodos asientos posteriores, mientras sus cinco sentidos le hacen gozar del aroma del mejor cuero de la época, deleitarse con los delicados brillos de las maderas más elegantes o disfrutar antes de pulsar el botón nuclear con el mejor brandy Jerez que tendrá alojado en el lujoso minibar.

Otras variantes de carrocería

Las élites que no dispongan de demasiado espacio, o bien no quieran ostentar demasiado entre sus súbditos, podrán escoger la versión corta de tan solo 5,45 metros. 

Si sus aspiraciones son las de disfrutar del sol de cuando en cuando y levantarse a lanzar billetes a la plebe, lo mejor será que opte por el acabado Landaulet. 

Por el contrario, si prefiere no compartir el peso de la riqueza, pero sí disfrutar del ambiente más lujoso y del espacio más reconfortante, siempre será mejor que opte por el acabado Pullman.

En todo caso, sus secretos quedarán a buen recaudo gracias al cristal que le separa de las plazas delanteras. No hará falta que se dirija al siervo directamente: si lo prefiere, se podrá comunicar a través de un teléfono. “Diríjase al descampado más cercano, tenemos que deshacernos de algo”, podrá decir sin levantar la voz.

Sin embargo, si usted pretende añadir un toque de cercanía tal y como exigen las nuevas costumbres, siempre podrá optar por no montar esa separación, así como refrescar el interior con aire acondicionado o esparcir ideas indecentes por la pantalla de la televisión que también puede instalar.

¿Y si tiene prisa por volar a un aeropuerto privado para ir de inmediato a algún país sin tratado de extradición? Podrá sacarle partido al bloque M100, un V8 de 6,3 litros y 250 CV más grande y mucho más moderno que el propulsor Rolls-Royce de la época. Sus 200 km/h de punta le garantizarán una llegada puntual a su destino. 

No tiene por qué mancharse las manos, pero si abre el capó podrá ver bombas y compresores para el sistema de aire comprimido de la suspensión neumática y el sistema hidráulico, lo que le permitirá obtener algún tema de conversación con el mecánico que tiene a sus órdenes y que haría todo lo que fuera por usted. Incluso dejar el habitáculo limpio de huellas y restos de ADN.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.