Marta y Mariá, pareja española que recorren el mundo en una furgoneta: "Hace 14 años nos fuimos de Barcelona, mandamos una furgoneta a Argentina y ya nunca más volvimos"

La pareja española viaja por todo el mundo en su Volkswagen T4 y con 400 euros al mes.
Hace 14 años, Marta y Marià tomaron una decisión que cambió por completo su manera de entender la vida. Dejaron Barcelona, enviaron una furgoneta a Argentina y emprendieron un viaje que, con el paso del tiempo, dejó de ser una aventura temporal para convertirse en una forma permanente de vivir. Lo que comenzó como un salto al vacío terminó convirtiéndose en una historia de resistencia, adaptación y libertad sobre ruedas.
La pareja forma parte del proyecto Furgo en ruta, con el que llevan años contando su experiencia de vida nómada. Según explican en sus propios canales, arrancaron su furgoneta en Buenos Aires en 2012 y desde entonces no han parado de viajar por América y otros destinos, acumulando años de ruta, aprendizaje y convivencia en un espacio reducido. En sus relatos públicos insisten en que aquella decisión nació del deseo de dejar atrás la rutina y apostar por una vida distinta, sin billete de vuelta.
Su historia se ha hecho especialmente visible en los últimos días a raíz de una entrevista y de su difusión en redes, donde relatan con naturalidad cómo fue aquel inicio y cómo se transformó su manera de vivir. En una publicación reciente recuerdan que nadie imaginaba que aquel viaje duraría más de trece años, un tiempo en el que han pasado de un país a otro y de una etapa vital a otra sin abandonar la furgoneta como hogar. Esa continuidad es una de las claves de su relato: no se trata de un viaje largo, sino de una existencia construida en movimiento.
A diferencia de quienes ven en la caravana o la camper una escapada ocasional, Marta y Marià convirtieron la carretera en su domicilio real. Su proyecto documenta no solo paisajes, rutas y destinos, sino también la parte menos visible de este estilo de vida: el mantenimiento del vehículo, la organización diaria, la búsqueda de estabilidad emocional y la gestión de la convivencia continua en pocos metros cuadrados. En ese sentido, su historia combina romanticismo, disciplina y mucha capacidad de adaptación.
El itinerario que siguieron durante estos años también explica por qué su caso despierta tanta atención. Desde Argentina avanzaron por gran parte de Latinoamérica, cruzando fronteras y acumulando kilómetros hasta construir una biografía marcada por el desplazamiento constante. Su relato, que empezó con una furgoneta enviada desde Barcelona, terminó conectando con una comunidad amplia de viajeros y seguidores que ven en ellos un ejemplo de coherencia vital y de valentía para romper con lo establecido.
La pareja ha explicado en distintas ocasiones que no partieron con una fecha exacta de regreso ni con la idea cerrada de volver pronto. En lugar de eso, fueron dejando que la ruta marcara el ritmo de sus decisiones. Esa filosofía les permitió sostener durante años un proyecto que, para muchos, habría sido insostenible por motivos económicos, logísticos o emocionales. Sin embargo, ellos defendieron siempre que la vida en furgoneta no era una renuncia, sino otra manera de conquistar tiempo, autonomía y experiencias.
La noticia también conecta con el auge de la llamada van life, un fenómeno que ha pasado de ser minoritario a convertirse en una aspiración para una parte del público que busca alternativas al modelo tradicional de vivienda y trabajo.
En ese contexto, Marta y Marià destacan por la longevidad de su experiencia y por haber mantenido el proyecto con identidad propia, narrándolo además en primera persona a través de vídeos, entrevistas y publicaciones. Su caso no es el de un viaje aislado, sino el de una trayectoria sostenida en el tiempo que ha sabido adaptarse a los cambios de la vida.
En su relato reciente también aparece el regreso a Barcelona, entendido más como una escala emocional que como un cierre definitivo. Ese retorno no borra los años de ruta, sino que añade una nueva capa a una historia ya larga: la de dos personas que salieron para no volver a la rutina anterior y acabaron construyendo un modo de vida nómada con identidad propia. La ciudad de origen sigue ahí, pero ahora forma parte de una biografía mucho más amplia, tejida entre carreteras, fronteras y hogares improvisados.
La historia de Marta y Marià resume bien una idea que ellos mismos han defendido durante años: que la vida no siempre necesita una casa fija para tener sentido. A veces basta con una furgoneta, una ruta abierta y la decisión firme de seguir adelante. En su caso, el viaje no fue un paréntesis, sino el centro de su vida.

