Juan, jubilado con 80 años que se ha quedado sin casa y que vive en su Citroën Berlingo: "He estado dos meses viviendo en la furgoneta. He recorrido más de 3.000 kilómetros buscando un piso asequible"

vive citroen berlingo
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Tras cotizar durante 49 años, su pensión como jubilado no le permite optar a un alquiler y se ve obligad a vivir en una furgoneta.

La historia de Juan, que ha sacado a la luz Antena 3, pone de manifiesto un grave problema de la sociedad española actual: es un hombre de casi 80 años que ha pasado décadas trabajando y cotizando a la Seguridad Social, pero a pesar de ello le ha quedado una pensión mínima que no le permite acceder a un alquiler y le obliga a vivir en una furgoneta, una Citroën Berlingo.

Cuando se habla de la crisis de la vivienda, suele hablarse de la dificultad extrema para acceder a la compra o simplemente a un alquiler, de un piso por parte de los jóvenes, pero es un problema que afecta a todos los grupos de edad, también a los jubilados cuyos recursos económicos son menores que cuando estaban activos en el mercado laboral.

En el caso de Juan, tras perder su vivienda habitual por la no renovación del contrato de alquiler, algo común ya que los caseros se adaptan al mercado y suben los precios, se ha visto obligado a recurrir a su furgoneta, una Berlingo, como refugio temporal mientras busca una alternativa habitacional que se ajuste a su pensión.

Según su testimonio en el telediario de Antena 3, ha llegado a pasar cerca de cuatro meses viviendo en su vehículo, una situación que comenzó tras recibir la comunicación de que debía abandonar el piso donde residía.

A partir de ese momento inició una búsqueda intensiva de vivienda que le ha llevado a recorrer distintos puntos de Cataluña y otras zonas del país, acumulando más de 3.000 kilómetros en desplazamientos con la esperanza de encontrar un alquiler que pudiera asumir con sus ingresos. “He estado dos meses viviendo en la furgoneta. He recorrido más de 3.000 kilómetros buscando un piso asequible”, explica.

Su caso no es aislado, aunque si constituye un ejemplo muy representativo de la situación que enfrentan muchos españoles.

Citroën Berlingo
Citroën Berlingo

En los últimos años, el encarecimiento del alquiler en muchas ciudades ha provocado que tanto jóvenes como personas mayores se enfrenten a serias dificultades para acceder a una vivienda digna. En el caso de los pensionistas, el problema se agrava por la limitación de ingresos fijos, que en muchos casos no crecen al ritmo del mercado inmobiliario.

Juan cuenta con una pensión de poco más de 1.000 euros mensuales, una cantidad que, en su experiencia, resulta insuficiente para encontrar un piso cuyo alquiler se ajuste a sus posibilidades económicas. Según explica, el límite que puede asumir ronda los 450 euros mensuales, una cifra que apenas encuentra opciones disponibles en las zonas donde ha intentado establecerse.

Ante esta situación, no le quedó más remedio que acudir a su vehículo que, dentro de lo que cabe, al ser una Citroën Berlingo ofrece ciertas capacidades para vivir en ella. La furgoneta es un vehículo versátil, con bastante amplitud interior, lo que hace que sea la base sobre la que muchas personas llevan a cabo camperizaciones.

Es algo que se suele hacer por ocio o con fines vacacionales, no por obligación, como es este caso, pero dentro de la mala situación, es un vehículo que Juan ha podido adaptar al menos de manera temporal para conseguir un espacio mínimo de habitabilidad en el que dormir y poder guardar sus cosas.

Durante este periodo de cuatro meses ha reconvertido su rutina, teniendo que adaptarse a una situación de movilidad constante para intentar encontrar un nuevo hogar. Dormir, asearse y planificar las rutas de búsqueda de vivienda se han convertido en su principal ocupación. A pesar de ello, insiste en que no ha perdido la esperanza de encontrar un piso estable, aunque reconoce que la tarea se ha vuelto cada vez más complicada.

Actualmente, tras todo este tiempo de búsqueda, el sindicato le ha ofrecido una vivienda, algo que agradece, pero es una solución que no termina de convencerle: “No he encontrado ningún piso que pueda pagar. He tenido mucha suerte porque el sindicato me ha ofrecido este piso, tiene 32 metros cuadrados, está bien, pero me gustaría encontrar uno que yo pudiera asumir, no quiero molestar a nadie”, explica a Antena 3.

La situación económica ha hecho que a mucha gente no le quede más remedio que vivir en furgonetas camper o en autocaravanas, algo que es especialmente común en zonas especialmente tensionadas como son las de costa o las islas en los periodos vacacionales.

Hasta tal punto a escalado la situación, que en lugares como Ibiza se ha decidido regular la vida en autocaravanas, haciendo que las que no estén registradas en la isla tendrán que aparcar obligatoriamente en campings, lo que supone costes cercanos a 2.000 euros, lo que hace que esta opción económicamente viable deje de serlo, convirtiéndose en un problema para los trabajadores estacionales.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España