Los coches nuevos cada vez son más grandes, y eso puede suponer un problema para la seguridad y el precio. Ahora, alguien ha hecho un estudio que dice que si se ponen impuestos en función del tamaño, se podría solucionar

El informe sostiene que las ciudades perderán plazas de aparcamiento, aumentará el riesgo para los usuarios vulnerables y el mantenimiento de los coches será más caro si no se frena esta tendencia.
Que los coches son cada vez más grandes y pesados es algo que no se puede discutir. Pero, más allá de que guste o no, el incremento de tamaño puede tener consecuencias negativas para la seguridad y el precio. Lo bueno es que se podría solucionar si se fijan impuestos en función del tamaño, según un estudio.
Un informe elaborado conjuntamente por Transport & Environment (T&E) y Clean Cities analiza lo que denomina "expansión de los vehículos", es decir, el aumento constante de las dimensiones de los automóviles en toda Europa.
Según el estudio, los coches recién vendidos han crecido una media de 1,2 centímetros de longitud y 0,5 centímetros de altura cada año, mientras que otras investigaciones anteriores de T&E revelaron que la anchura y la altura del capó también han aumentado aproximadamente 0,5 centímetros anualmente.
Los investigadores sostienen que, si la tendencia actual de crecimiento se mantiene hasta 2040, las ciudades podrían perder plazas de aparcamiento, los usuarios vulnerables de la vía pública podrían correr mayores riesgos y, en última instancia, los conductores podrían pagar más para mantener sus vehículos en circulación.
La pregunta más importante es si los responsables políticos intentarán realmente frenar el crecimiento del sector automovilístico antes de que lo hagan los consumidores.
La tendencia empezó hace un cuarto de siglo

Esta tendencia se remonta al año 2000, un cuarto de siglo de crecimiento ininterrumpido que se ha mantenido constante, incluso, a medida que las familias que compraban estos coches disminuían el número de sus miembros.
Resulta paradójico que antes familias más numerosas viajaban en automóviles más compactos y ahora con un hijo o, máximo, dos, necesitan un todocamino grande. Seguro que alguna vez has escuchado que tu abuelo iba a la playa en el 600 con toda la familia y cargado de bultos.
Para ver lo que han crecido los coches, basta comparar un mismo modelo de generaciones diferentes. Por ejemplo, el Volkswagen Golf de los años 90 (la tercera generación) tenía un tamaño equivalente al actual Volkswagen Polo.
Grosso modo, un vehículo de segmento B en la actualidad tiene el tamaño de un modelo de segmento C de hace unos 30 años. Lo mismo ocurre en otras categorías: un BMW Serie 3 actual se acerca mucho al tamaño de un Serie 5 de hace tres décadas, por ejemplo.
El informe compara dos posibles escenarios futuros. Por un lado, que los fabricantes de automóviles sigan las tendencias actuales del mercado, con vehículos cada vez más grandes y un mayor porcentaje de SUV en las ventas.
Por otro, que los responsables políticos fomentan lo que los investigadores denominan "optimización del tamaño", reduciendo gradualmente las dimensiones promedio de los vehículos a niveles similares a los de 2010-2015.
Ciudades con menos espacio y más peligro para los peatones

Los investigadores estiman que, si el número de vehículos sigue aumentando, las consecuencias se extenderán mucho más allá de un sector de la sociedad. Las ciudades podrían perder entre el 8,5 y el 14% de su capacidad de aparcamiento en la vía pública para 2040.
Según The Guardian , solamente Londres y Berlín perderían alrededor de 100.000 plazas cada una. En algunos lugares, esto no supone una gran preocupación, pero en ciudades densamente pobladas, es un problema importante a nivel mundial.
La seguridad es otro aspecto fundamental. T&E señala estudios previos que vinculan la mayor altura del capó con consecuencias más graves para peatones y ciclistas.
Basándose en estos datos, los investigadores estiman que, de continuar con las tendencias actuales, podrían producirse aproximadamente 2.570 muertes adicionales de usuarios vulnerables de la vía pública de aquí a 2040, en comparación con un escenario donde los automóviles tengan unas dimensiones adecuadas.
El tercer punto que analiza el estudio tiene que ver con el consumo de energía. Los vehículos más grandes suelen pesar más y consumir más energía, independientemente de que funcionen con gasolina o electricidad.
Si se mantiene la tendencia actual, T&E estima que la flota de vehículos eléctricos de Europa requeriría 22,5 TWh (teravatios-hora) adicionales de electricidad al año para 2040, lo que equivale a la producción de aproximadamente 1.500 aerogeneradores terrestres.
Asimismo, prevé un consumo adicional de más de 100 millones de barriles de petróleo importado durante el mismo período, mientras los vehículos de combustión permanezcan en servicio.
Recomendaciones
Para evitar el este escenario tan negro, los responsables del estudio exigen fijar límites de 85 centímetros para la altura del capó y 192 centímetros para la anchura.
Igualmente, recomiendan implementar impuestos vinculados a las dimensiones del vehículo, tarifas de estacionamiento basadas en el tamaño e incentivos regulatorios reservados para vehículos eléctricos más pequeños que midan menos de 4,2 metros de largo.
Que esas ideas tengan éxito es otra cuestión. A lo largo de las últimas dos décadas hemos visto cómo buena parte de los usuarios han optado por vehículos SUV y crossovers, hasta el punto de que han desaparecido del mercado segmentos tradicionales y tan potentes antaño, como las berlinas.
Es decir, ha habido una aceptación casi total por parte de los consumidores, aunque siempre cabe preguntarse qué fue antes, si el huevo o la gallina. Es decir, ¿las personas compran SUV porque demandan este tipo de vehículos o porque es lo que ofrecen los fabricantes?
Al fin y al cabo, los automóviles grandes generan un mayor margen de beneficios. Por tanto, la batalla está en convencer a las marcas para que vuelvan a producir vehículos pequeños. A esto va encaminada la normativa M1E que prepara la Unión Europea.


