Josed, mecánico, recomienda a la hora de cambiar la correa distribución: "Gente, acordaos, las distribuciones se hacen tanto por kilómetros como por años"

Un mecánico nos recuerda la importancia de sustituir la correa de distribución en los motores no solo por kilómetros, sino también por acumulación de tiempo.
Los motores de combustión interna tienen varios puntos débiles. Uno de ellos lo encontramos en la correa de distribución, una pieza muy importante del propulsor sin el cual es imposible su correcto funcionamiento. Por eso es clave hacer un correcto mantenimiento, algo que no solo se hace por acumulación de kilómetros, sino también por el paso del tiempo, tal y como recuerda este mecánico.
Y es que, para muchos, un coche no se repara si no está averiado. Y en esta misma idea meten el mantenimiento preventivo, donde sin duda podemos incluir el kit de distribución. Hablamos de una correa, aunque muchos coches tienen distribución por cadena, que es susceptible de romperse por desgaste y provocar una importante avería mecánica.
“Gente, acordaos, las distribuciones se hacen tanto por kilómetros como por años”, señala Josed, mecánico que cuenta con un popular perfil de TikTok (aquí puedes ver el vídeo). En el vídeo presenta el caso de un Volkswagen Touran del año 2009 equipado con el robusto motor turbodiésel 1.9 TDI que tan solo tiene 79.000 kilómetros.
A pesar de que es un kilometraje muy bajo si tenemos en cuenta que estamos ante un coche con 16 años, el tiempo ha hecho mella en la correa de distribución, tal y como muestra el mecánico en el vídeo.
“Mirad cómo está la correa, está ‘cuarteadísima’”, expone Josed, que afirma “que este es peligroso chicos, si se rompe ‘la liamos parda’”, y recuerda: “tenerlo en cuenta: o kilómetros o años, lo que primero llegue”.
Si bien el vídeo no hace justicia al estado en el que se encuentra esa correa tras llevar más de 15 años instalada en el motor, sometida a temperatura y tensión propia del trabajo, estamos ante una bomba de relojería que podría estallar en cualquier momento y causar un verdadero problema en un motor que, por otro lado, está prácticamente nuevo.
La importancia de hacer mantenimiento al kit de distribución
La correa de distribución es uno de los componentes más importantes del motor, aunque a menudo también es uno de los más olvidados. Su función puede parecer sencilla en principio, pero es esencial para el correcto funcionamiento del propulsor: sincroniza el movimiento del cigüeñal con el del árbol de levas para que las válvulas y los pistones trabajen en el momento exacto.
Cuando esta coordinación falla, el daño puede ser catastrófico. Si la correa se rompe, los pistones pueden golpear las válvulas y provocar la destrucción de buena parte del motor, lo que se traduce en una reparación muy costosa o, directamente, en la necesidad de sustituirlo por completo.
Por este motivo, cambiar la correa de distribución en los intervalos recomendados por el fabricante no es una cuestión de precaución, sino de sentido común. Aunque el coche no acumule muchos kilómetros, el tiempo también pasa factura a los materiales de los que está compuesta la correa.
El caucho y las fibras que conforman la correa sufren con el calor del motor, las vibraciones y la tensión constante a la que están sometidos. Con los años, ese material pierde flexibilidad, se agrieta o empieza a desgastarse, lo que puede provocar el salto de algún diente o un fallo catastrófico: la rotura de la correa.
Por eso, muchos fabricantes recomiendan sustituirla no solo por kilometraje, sino también cada cierto tiempo, un intervalo que normalmente oscila entre los 5 y 7 años, aunque todo depende de la recomendación del fabricante. A esto hay que añadir el kilometraje, que raramente baja de los 100.000 kilómetros.
El coste de esta operación puede parecer elevado, pero es insignificante si se compara con el precio de reparar un motor dañado por la rotura de la correa. Además, una sustitución preventiva garantiza un funcionamiento más eficiente, ya que una correa en mal estado puede alterar la sincronización del motor, causar pérdida de potencia, fallos de encendido o un aumento en el consumo de combustible.
Cuando llega el momento del cambio, los expertos recomiendan sustituir no solo la correa, sino todo el kit de distribución, que incluye el tensor, las poleas y, en muchos casos, la bomba de agua. Estos componentes trabajan de manera conjunta, sincronizada, y si uno falla puede comprometer al resto. A veces, incluso una simple fuga de aceite puede deteriorar la correa y acelerar su desgaste.
En definitiva, la correa de distribución es un componente que, aunque no está a simple vista, es vital para el correcto funcionamiento del motor. Ignorar su mantenimiento puede convertir un coche perfectamente funcional en una avería de miles de euros, por lo que cumplir con los plazos de sustitución marcados por el fabricante es, sin duda, la forma más sencilla y económica de evitarlo.
