Javier López, abogado, da la clave para anular una multa: "Cuando te hacen foto en un radar, puedes excusarte si hay un coche o una moto al lado"

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El margen de error es mayor ante esta situación y te contamos los pasos que debes seguir para recurrir la multa.
El proceso de sanción por un exceso de velocidad detectado por un radar suele percibirse como un trámite administrativo inflexible en el que el conductor tiene todas las de perder. Sin embargo, el margen de error técnico y legal de estas mediciones es mayor de lo que la mayoría de los usuarios imagina. A este respecto, el abogado Javier López ha compartido una de las vías de recurso más efectivas para invalidar este tipo de sanciones: la presencia simultánea de un segundo vehículo, ya sea otro coche o una motocicleta, en la fotografía capturada por el cinemómetro.
Esta circunstancia, que a simple vista podría parecer un detalle menor o puramente anecdótico, constituye en realidad un defecto de forma y de prueba de enorme calado. La base jurídica de este argumento radica en la estricta normativa de metrología técnica a la que están sujetos todos los aparatos de medición de velocidad homologados. Cuando un radar dispara su fotograma, proyecta una señal o registra un haz que mide la aceleración en un punto o tramo determinado. Si en el encuadre exacto del disparo aparecen dos vehículos circulando en paralelo o a una distancia reducida dentro de la misma zona de cobertura, resulta técnicamente imposible determinar de manera indubitada cuál de los dos transportes era el que circulaba por encima de los límites legales permitidos.
López destaca que la carga de la prueba recae íntegramente sobre la Administración sancionadora. En el procedimiento administrativo sancionador rige con absoluta firmeza el principio de presunción de inocencia, el cual exige que cualquier infracción atribuida a un ciudadano esté respaldada por una prueba plena, clara y exenta de cualquier tipo de ambigüedad. Si la fotografía del radar muestra de forma simultánea un turismo y una motocicleta compartiendo el espacio de medición, surge de inmediato una duda razonable sobre la autoría del exceso de velocidad. Ante la imposibilidad técnica de aislar el comportamiento de cada vehículo en esa instantánea concreta, la multa carece de la solidez probatoria exigida por la ley y debe ser anulada por el organismo competente.

Para llevar a cabo un recurso fundamentado en esta premisa, el primer paso fundamental consiste en no abonar la sanción de inmediato a través del procedimiento de pronto pago, ya que esta acción implica la aceptación explícita de la infracción y la renuncia a la vía de alegaciones. En su lugar, el conductor afectado debe solicitar el expediente sancionador completo, el cual debe incluir la fotografía original e íntegra del momento del disparo. Es una práctica habitual que los organismos de tráfico remitan inicialmente un encuadre ampliado o recortado donde únicamente se observa la matrícula del vehículo sancionado. Ante esto, el ciudadano tiene el derecho legal de exigir la foto panorámica sin recortes para verificar las condiciones reales en las que se produjo la captura.
Una vez examinada la imagen completa y confirmada la presencia de un segundo vehículo en el ángulo de visión del radar, se debe formalizar un escrito de alegaciones detallando la vulneración de la normativa metrológica y la falta de certeza en la asignación de la velocidad. En dicho recurso se argumenta que la medición pudo ser provocada o alterada por el vehículo contiguo, imposibilitando la atribución individualizada de la falta. La normativa vigente exige una precisión absoluta, por lo que la coexistencia de dos elementos móviles en la escena invalida automáticamente el valor probatorio de la captura de pantalla.
Respecto a las posibilidades reales de éxito, los expertos en derecho de tráfico estiman que la probabilidad de lograr la anulación de la sanción bajo estas circunstancias es alta, situándose entre un 70% y un 80%. No obstante, la efectividad del recurso depende en gran medida de la tecnología empleada por el cinemómetro; mientras que ante radares tradicionales la anulación es casi segura debido a la imposibilidad de discriminar los vehículos, los dispositivos modernos de tipo Lidar o multicarril pueden identificar la velocidad de cada elemento por separado. Por ello, la clave reside en agotar la vía administrativa exigiendo la imagen panorámica completa y completa evidencia técnica, garantizando así que la duda razonable prevalezca a favor del conductor ante cualquier incertidumbre probatoria.
Esta estrategia legal puesta de relieve por el letrado Javier López demuestra la importancia de analizar detenidamente las pruebas documentales antes de asumir una penalización. Un elemento tan cotidiano como un adelantamiento o el tránsito paralelo de una moto en el instante preciso del disparo puede convertirse en la herramienta definitiva para revocar la sanción, protegiendo así tanto el patrimonio económico del conductor como el saldo de puntos de su permiso de circulación.

