Las nuevas cámaras con IA de Cataluña ya han cazado a miles de conductores usando el móvil

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La implementación de cámaras de tráfico con IA identifica más de 8.500 casos solo en la prueba piloto.
Las nuevas cámaras con inteligencia artificial instaladas por el Servei Català de Trànsit han captado a miles de conductores utilizando el teléfono móvil al volante y circulando sin el cinturón de seguridad en las carreteras de Cataluña. Durante una exhaustiva prueba piloto desarrollada en vías de gran densidad de tráfico como la A-2 y la AP-7, el novedoso sistema tecnológico ha demostrado una precisión inédita al identificar más de 8.500 casos de uso indebido del dispositivo telefónico y cerca de 4.500 infracciones relacionadas con los sistemas de retención homologados, sentando las bases para una profunda transformación en la supervisión de la seguridad vial en la red autonómica.
La implementación de este dispositivo representa un salto cualitativo respecto a los radares y cámaras de vigilancia convencionales. Montadas sobre carros-remolque itinerantes dotados con un mástil de siete metros de altura, las unidades combinan una cámara de visión horizontal con otra de perspectiva cenital, lo que permite registrar con nitidez el interior del habitáculo desde un ángulo superior.
Esta disposición geométrica resulta determinante para erradicar una de las maniobras evasivas más extendidas entre los infractores: colocar o manipular el teléfono móvil sobre el regazo o las piernas para evitar ser detectados por el patrullaje de los agentes de tráfico o las cámaras fijas tradicionales. El núcleo operativo de la herramienta descansa sobre algoritmos avanzados de visión artificial formados para analizar de manera continuada y en tiempo real el flujo de vehículos.

La inteligencia artificial procesa cada fotograma capturado e identifica patrones de conducta sospechosos, como la postura de las manos sobre el volante, la inclinación de la cabeza hacia la zona inferior del salpicadero o la ausencia de la banda textil del cinturón sobre el torso del ocupante. Para evitar errores o falsos positivos ocasionados por sombras o prendas oscuras, el protocolo establece que cada imagen catalogada como infracción por el software es remitida a un centro de control centralizado, donde técnicos especializados verifican manualmente la validez de la toma antes de dar paso al trámite sancionador.
Los datos obtenidos durante la fase de ensayo reflejan una realidad preocupante sobre el comportamiento de los conductores. Las distracciones provocadas por el uso de dispositivos móviles representan en la actualidad alrededor del 25 % de los accidentes con víctimas o fallecidos en las vías catalanas, consolidándose como la principal causa de siniestralidad por delante del exceso de velocidad o el consumo de alcohol. Según los responsables de Trànsit, desviar la mirada hacia el regazo para consultar un mensaje o una aplicación mientras se circula a velocidades de autopista equivale a recorrer a ciegas distancias superiores a la longitud de varios campos de fútbol, reduciendo a cero la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto en la calzada.
A pesar del elevado volumen de infractores identificados durante la prueba, los registros llevados a cabo no derivaron en la emisión de expedientes sancionadores ni en el cobro de multas económicas, dado que el objetivo primordial del proyecto se centraba en la calibración del sistema, el contraste de su tasa de acierto y el análisis estadístico del grado de cumplimiento normativo. La tasa de confirmación tras la supervisión humana alcanzó cotas superiores al 80 % en los casos de uso del teléfono móvil, lo que valida la madurez técnica de la herramienta de cara a su homologación oficial y posterior despliegue operativo.
El Servei Català de Trànsit ha confirmado que este sistema de vigilancia automatizada será integrado formalmente en el Plan de Seguridad Vial previsto para el periodo 2027-2030, momento en el cual las imágenes procesadas por las cámaras cenitales se traducirán en denuncias efectivas. Cuando la normativa entre en vigor con la nueva tecnología plenamente validada, las sanciones mantendrán los criterios fijados por la Ley de Tráfico, con penalizaciones que alcanzan los 200 euros y la detracción de seis puntos del carnet de conducir por la manipulación manual o el uso del teléfono móvil durante la marcha, así como 200 euros y cuatro puntos por no hacer uso del cinturón de seguridad.
El éxito de la iniciativa catalana se enmarca dentro de una tendencia internacional dirigida a sustituir la vigilancia estática tradicional por soluciones itinerantes y automatizadas dotadas de inteligencia analítica. La versatilidad de los remolques permite reubicar los puntos de control en función de la intensidad circulatoria o los tramos de mayor concentración de accidentes, maximizando el efecto disuasorio entre los usuarios de la red viaria. Con esta medida, la administración autonómica aspira a modificar los hábitos de consumo digital al volante y reducir drásticamente la siniestralidad derivada de las distracciones en carretera.

