He conducido un Porsche 911 GT2 RS de hace 16 años, casi nuevo, y lo reconozco: “Ojalá los deportivos de hoy fueran como los de antes”

He conducido un Porsche 911 GT2 RS de hace 16 años
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Con 227 apenas kilómetros en el contador, este Porsche 911 GT2 RS ni siquiera ha terminado el rodaje. Nos ponemos al volante de un deportivo que echaremos mucho de menos

Una lámina protectora sobre el asiento del conductor de este Porsche, una funda en la alfombrilla y ese olor a coche nuevo en el habitáculo. Así debió de sentirse la experiencia en 2010, cuando alguien había transferido al menos 285.220 euros y recogía su flamante Porsche 911 GT2 RS en un concesionario oficial de la marca.  

En 2010 yo tenía 19 años, hacía uno que me había sacado el carné de conducir y estaba encantado de poder ponerme al volante del Volkswagen Golf 3 de mi madre. Por supuesto, seguí de cerca la presentación del GT2 RS, con el que Porsche acababa de dar a conocer el 911 más potente hasta la fecha. Y eso que todavía no tenía edad para permitirme un coche así, aunque mis numerosas suscripciones a revistas del motor me mantenían al tanto de todo.

Motor de 620 CV y 750 Nm

El motor bóxer de seis cilindros y 3,6 litros, con doble sobrealimentación, desarrolla 620 CV y 750 Nm. Son cifras que todavía hoy impresionan, pero que en 2010 me parecían directamente increíbles. Al fin y al cabo, yo ya estaba más que satisfecho con los 75 CV de mi Golf.

Sin embargo, casi más impresionante que la potencia absoluta es la relación peso-potencia del GT2 RS. Porque, en comparación con el ya de por sí ligero 997 GT2, los ingenieros de Weissach consiguieron rebajar otros 70 kilos, de modo que este súper 911 apenas pesa 1.370 kilos. Eso se traduce en una relación peso-potencia de 2,21 kilos por caballo.

El 911 más potente con cambio manual

La comparación con dos leyendas como el 911 GT1 y el Carrera GT, a los que supera en potencia, da una idea de lo extremo que es realmente el GT2 RS de la generación 997. De hecho, Porsche tardaría siete años en lanzar un 911 homologado para circular por carretera aún más potente: el 991 GT2 RS. Y hay algo que sigue siendo cierto hasta hoy: el 997 GT2 RS es el 911 más potente con cambio manual.

Si hace 16 años, con la inconsciencia propia de la juventud, seguramente no habría sido capaz de recorrer ni diez kilómetros con el GT2 RS sin sufrir algún percance, hoy tengo bastante más experiencia al volante de deportivos de altas prestaciones.

Unos 227 kilómetros prácticamente vírgenes

Hoy tengo la oportunidad de conducir la unidad número 198 de las solo 500 que se fabricaron del GT2 RS. Y, por si eso no fuera suficientemente especial, este ejemplar, acabado en el color «Rojo Indio», apenas marca 227 kilómetros en el cuentakilómetros. En la práctica, es un coche nuevo. Una circunstancia que, en el mercado de los vehículos de colección, puede suponer una diferencia de varios cientos de miles de euros. Aprovecho para dar las gracias a Mechatronik, cuya colección incluye esta extraordinaria unidad del 997.

Con cuidado, casi con reverencia, retiro la lámina protectora del asiento del conductor. Esta unidad equipa los asientos deportivos de tipo baquet con respaldo abatible, tapizados en cuero negro y con las superficies de apoyo en Alcantara rojo. En 2010, los clientes podían elegir opcionalmente entre un interior completamente negro o uno llamativo en rojo.

Quienes se decantaban por esta última opción no solo recibían los asientos con las bandas centrales rojas, sino también el revestimiento del techo en Alcantara en ese color y aplicaciones del mismo material en el volante, el pomo del cambio, la palanca del freno de mano y los paneles de las puertas.

Como el 997 GT2 RS solo se ofrecía de fábrica en cuatro colores —«Rojo Indio», «Negro», «Blanco Carrara» y «Plata GT Metalizado»—, el paquete de interior en color suponía una alternativa muy bienvenida. En este caso concreto, además, combina a la perfección con la pintura de la carrocería.

Interior

Me acomodo en el asiento y casi me siento culpable por tocar el volante de Alcantara. Al fin y al cabo, está en un estado perfecto, prácticamente sin estrenar, como todo en este 911. Para arrancar el GT2 RS no hay que pulsar un botón: basta con recurrir a la buena y vieja llave de contacto. A veces, son los pequeños detalles los que te erizan el pelo de los antebrazos.

Al ralentí, el bóxer de seis cilindros suena incluso discreto, pese a que, gracias a unos intercoolers de mayor tamaño y al aumento de la presión de sobrealimentación hasta 1,6 bares, desarrolla 90 CV más que el 997.1 GT2. El pedal del embrague requiere cierta fuerza, y lo mismo ocurre con la primera marcha, que hay que engranar con decisión. En comparación con el 991, y más aún con el 992, la sexta generación del 911 resulta agradablemente manejable y compacta.

En el puesto de conducción todo resulta familiar: cinco instrumentos circulares analógicos, con el cuentarrevoluciones situado en una posición destacada en el centro, y un velocímetro graduado hasta los 350 km/h. No es una exageración, porque Porsche limitaba la velocidad máxima a unos auténticos 330 km/h. Por tanto, la aguja del velocímetro debería quedarse muy cerca del tope de la escala.

En la prueba de AUTO BILD de 2010, el redactor alemán Jörg Maltzan catapultó el GT2 RS desde parado hasta los 100 km/h en 3,5 segundos. Un resultado que dice mucho de sus habilidades al volante, porque Porsche declaraba exactamente ese mismo tiempo. Pero todavía más impresionantes son los 9,4 segundos que necesitaba para pasar de 0 a 200 km/h, una cifra que pondría en apuros a muchos superdeportivos actuales.

Comportamiento

Un registro que hoy no pienso intentar batir bajo ningún concepto. No solo porque este GT2 RS no es mío, sino, sobre todo, porque el Porsche, con sus ahora 264 kilómetros, ni siquiera ha empezado a completar el rodaje. Y, por si fuera poco, todavía circula con sus primeros Michelin Pilot Sport Cup, fabricados en la semana 38 de 2010, como indica el código DOT 38/10.

Aunque no aprovecho toda la potencia, disfruto de la conducción y me deleito con la dirección extraordinariamente directa, las sensaciones que transmite el coche incluso a baja velocidad y la certeza de que este Porsche de 16 años sería capaz de dejar atrás prácticamente a cualquier coche que se cruzara en su camino.

Cuando aparco el GT2 RS, intacto, delante de la nave, el cuentakilómetros parcial marca 36,9 kilómetros. Devuelvo la llave con sentimientos encontrados. Por un lado, me alegro de haber podido conducir una vez este rarísimo 911; por otro, ahora tengo unas ganas tremendas de poner a prueba el GT2 RS en una conducción deportiva de verdad.

Conclusión

El problema es que los precios se han más que duplicado desde 2010 y, en algunos casos, incluso se han triplicado. Si alguna de las 500 unidades del GT2 RS sale al mercado, actualmente se piden al menos 600.000 euros, y la tendencia sigue al alza. Una unidad del 997 GT2 RS prácticamente nueva podría situarse más bien entre los 800.000 y los 900.000 euros. Así que lo mejor será volver a colocar rápidamente la lámina protectora sobre el asiento.

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