Coincidiendo con el subidón del precio del diésel en Europa, BMW ha encontrado el momento perfecto para cargarse el Serie 3 de gasóleo

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La firma alemana toma una drástica decisión tras el aumento de la electromovilidad. Ocurre en un momento en el que el precio del gasóleo está por las nubes y repostar el coche supone un gasto elevado.
Se acabó: el nuevo BMW Serie 3 no tendrá versión diésel. La firma alemana ha confirmado que la próxima generación de su coche más longevo de la actual gama de modelos prescindirá por completo de este carburante en Europa, cerrando así una etapa que durante décadas fue clave para su éxito comercial. La desaparición de automóviles como el 320d, el de gasóleo, coincidirá, además, con un momento de fuerte encarecimiento del diésel en buena parte del continente.
La noticia supone un importante cambio de rumbo para una de las referencias históricas del segmento premium europeo. Durante años, el Serie 3 y sus variantes de gasóleo han sido una de las elecciones favoritas de particulares, comerciales y empresas gracias a una combinación difícil de igualar: consumos contenidos, grandes autonomías y un nivel de prestaciones más que suficiente para el día a día.
Sin embargo, el mercado automovilístico europeo lleva tiempo alejándose del diésel. Las normativas de emisiones cada vez más estrictas, el impulso de la electrificación y la caída progresiva de la demanda han llevado a muchos fabricantes a replantearse su oferta de motores. Ahora es BMW la que da un paso definitivo en esa dirección.

La decisión afectará a toda la nueva generación del Serie 3 destinada al mercado europeo. Dos portavoces de la marca han confirmado que las futuras versiones diésel dejarán de formar parte de la gama, lo que supone el adiós de denominaciones muy conocidas para los clientes de la firma bávara. Aunque la noticia puede sorprender a algunos aficionados, la realidad es que encaja con la transformación que vive actualmente la industria. Incluso las marcas premium están apostando cada vez más por tecnologías electrificadas para cumplir con los objetivos de emisiones y prepararse para las regulaciones que llegarán durante los próximos años.
BMW no abandona la combustión, pero sí el diésel
La desaparición de estas versiones no significa que BMW vaya a convertir el Serie 3 en un modelo exclusivamente eléctrico. La compañía sigue defendiendo una estrategia en la que convivirán diferentes tecnologías de propulsión para adaptarse a las necesidades de los distintos mercados.
El futuro Serie 3 mantendrá motores de gasolina en su oferta y compartirá protagonismo con el nuevo BMW i3, la variante completamente eléctrica de la berlina alemana. Además, la compañía también ha confirmado que lanzará una versión híbrida enchufable de la próxima generación en Europa durante 2027. Por el momento no se han dado a conocer detalles sobre su potencia, autonomía eléctrica o configuración mecánica.
La estrategia resulta coherente con la realidad del mercado europeo. Aunque las matriculaciones de vehículos eléctricos continúan creciendo, muchos compradores siguen buscando alternativas que permitan combinar una reducción de emisiones con la flexibilidad de los motores de combustión. Los híbridos enchufables se han consolidado precisamente como una de esas soluciones de transición.
Para BMW, mantener varias opciones mecánicas supone además una ventaja competitiva. No todos los países europeos avanzan al mismo ritmo en la adopción del coche eléctrico y las infraestructuras de recarga siguen siendo muy desiguales. Por ello, la marca considera que la coexistencia entre gasolina, híbridos enchufables y eléctricos sigue siendo la mejor estrategia a corto y medio plazo.
El final de una era para modelos como el BMW 320d o el M340d
A pesar del anuncio, los clientes que todavía estén interesados en un Serie 3 diésel disponen de algo de margen. La generación actual seguirá comercializándose con estas mecánicas hasta que se produzca el relevo definitivo por el nuevo modelo. Entre ellas continuará figurando el popular 320d, considerado por muchos como una de las versiones más equilibradas de toda la gama.
BMW tiene previsto iniciar la producción de la próxima generación del Serie 3 durante la primera mitad de 2027 y actualmente se encuentra ultimando las pruebas de desarrollo de los nuevos modelos de combustión. Cuando la nueva generación llegue a los concesionarios europeos, las versiones diésel desaparecerán definitivamente de la oferta. La medida también afectará a las variantes más prestacionales. El conocido M340d dejará de formar parte de la familia Serie 3 y BMW ya ha confirmado que el tope de gama con motor de combustión será el futuro M350 xDrive.
Más allá de las cifras de ventas, esta decisión tiene un importante valor simbólico. El BMW Serie 3 diésel ha sido uno de los grandes iconos de la automoción europea durante las últimas décadas. Ahora, con la electrificación marcando el rumbo del sector y con el diésel perdiendo terreno año tras año, BMW ha decidido pasar página y cerrar un importante capítulo en su historia.

