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Paul Rosche, el padre del primer motor turbo campeón de F1

Paul Rosche, el padre del primer motor turbo campeón de F1

Desde su cargo en BMW, Paul Rosche dirigió el desarrollo del primer motor turbo que consiguió un título de campeón del Mundo en la F1.

Jubilado desde hace 15 años, después de haber trabajado casi
cuatro décadas en BMW, Paul Rosche es el padre del
motor turbo del Brabham-BMW con
el que Nelson Piquet consiguió el título de
campeón del Mundo de F1 en 1983.
Rosche cumplió 80 años el pasado 1 de abril.

Tan pronto como terminó su licenciatura en 1957, el joven
ingeniero se unió a la división de desarrollo de motores de BMW
como diseñador. Sus primeras tareas incluyeron el diseño de levas
para motores de competición . Esto se convirtió en la
especialización de Rosche y dio origen a su apodo de
"cam-Paul" (Arbol de levas Paul), que aún se
aplica hoy en día con una mezcla de admiración y afecto. Uno de sus
primeros proyectos fue el punto de partida para el rediseño casi
completo de un motor con árbol de levas. El talento y la ambición
de Rosche aseguraron su  implicación posterior en el
desarrollo de todos los motores de la producción de los modelos de
BMW, así como en la supervisión de las variantes de competición de
dichas mecánicas. Algunso como el motor turbo de 2.0 litro del BMW
2002 que ganó en 1969 el Campeonato Europeo de Turismos, o los
motores de seis cilindros de los BMW 323i y BMW 320i (1975 y
1978). 

Por lo tanto, fue lógico que, en 1973, Paul Rosche fuese
nombrado jefe técnico del departamento de competición de la marca.
Dos años más tarde se trasladó a BMW Motorsport
GmbH
, donde dirigió el desarrollo de la producción y de
los motores de competición para el BMW M1 y, entre 1979 y 1996,
ocupó el cargo de Director Técnico. 

Fue el momento en el que BMW tomó la decisión de entrar en la
Fórmula
1
, en la década de 1980, y Rosche tuvo mucho que ver. De hecho,
su equipo proporcionó el argumento más convincente de todos: los
ingenieros convirtieron un motor turbo de serie de 1.5 litros en
una mecánica con potencial para triunfar en la F1: 16 válvulas,
turbocompresor y (por primera vez en la Fórmula 1)
electrónica digital para su gestión. El resultado era una potencia
aproximada de 800 CV. 

El Brabham-BMW hizo su debut en el inicio de la
temporada 1982 y sólo 630 días más tarde Nelson Piquet consiguió el
Campeonato del Mundo. En 1987 el motor turbo tenía nueve victorias
en Grandes Premios y su potencial parecía casi inagotable. Cuando
Rosche fue preguntado acerca de la potencia que habían conseguido
para esa temporada en el motor turbo contestó: “debe dar unos 1400
CV; no lo sabemos con seguridad porque el banco de pruebas solo
marcó hasta 1.280 CV".

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