Comparativa

Comparativa tuning radical: Ac Schnitzer vs Pogea vs APR

Versiones comparadas:

Luis Meyer

¿Qué sucede si tres preparadores se emplean a fondo sobre un Golf, un A3 y un Serie 2? En esta comparativa de tuning radical entre Ac Schnitzer, Pogea, APR, tienes la respuesta.

AC Schnitzer ACL2S, Pogea S3 SM450, APR Golf R. Bajo estos tres nombres, se esconden tres compactos que han pasado por la mano de tres preparadores, y los han convertido en deportivos radicales. Los enfrentamos. Comparativa tuning: Ac Schnitzer vs Pogea vs APR.

El preparador americano APR quiere empezar a prodigarse en nuestro continente, y su carta de presentación es un Volkswagen Golf R, que en lugar de los 310 originales, rinde 380 CV, proyectados a las cuatro ruedas.AC Schnitzer presenta su ACL2S, una versión extrema del BMW M240i, con 400 CV bajo el capó.El preparador Eduard Pogea presenta su Audi S3, convertido en SM450: logra que su dos litros de cuatro cilindros pase de los 300 CV originales a 450. Estamos impacientes por comprobar cómo ha logrado tamaña hazaña. En Alemania, el APR Golf R cuesta 50.457 euros, el Pogea, con el incremento de potencia, nuevo escape y chasis helicoidal, sale por 53.082, y el AC Schnitzer con el paquete completo, sobre un M240 xDrive sale por la friolera de... 91.107 euros. 

VIDEO: Aquí tienes el M2 de Ac Schnitzer... ¡A fondo!

Lleva, eso sí, un sistema de escape totalmente nuevo, nuevo interior y un color específico muy especial y espectacular, como puedes ver en las fotos. AC Schnitzer logra el salto de potencia tocando la gestión electrónica. Suena sencillo, pero el efecto es impresionante. La fuerza (400 CV, 600 Nm) se ofrece con una homogeneidad sorprendente, y armoniza perfectamente con el formidable cambio automático de 8 velocidades. Así, esta creación limitada a 30 unidades, logra unas prestaciones increíbles. Ahora, la presión del turbo se estira más en momentos puntuales, y el resultado salta a la vista: el modelo original acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, y el de AC Schnitzer lo hace en 3,7.

El preparador APR, junto a un 'software' optimizado, monta un refrigerador del turbo modificado, y un conducto de aspiración modificado, en carbono. Resultado: 380 CV y 530 Nm. Este incremento se reparte de forma armoniosa y sin empellones a lo largo de toda la gama de revoluciones, y resulta en una respuesta excepcional de la mecánica. 

Pogea es el que ha llevado a cabo las modificaciones más laboriosas: el cuatro cilindros, que originalmente rinde 300 CV, lleva el sistema de admisión modificado, nuevo 'downpipe', nuevo refrigerador del turbo y nuevo software. Dice Pogea que la potencia podría estirarse, sin dar problemas de fiabilidad, hasta los 485 CV. La unión entre el motor y el cambio de seis velocidades es a través de un embrague cerámico con volante de masa, que mantiene siempre amarrados los brutales 600 Nm de par. 

¡Arrancamos!

El APR Golf sorprende por la relajación con la que pasa de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos, en lugar de los 4,6 originales. El chasis y el motor ni se inmutan, en ningún momento se ven demasiado forzados. El AC Schnitzer de beneficia del cambio automático de ocho velocidades de serie, que es aún más rápido que el de doble embrague del Golf. Se nota un mayor empuje, y al acelerar, le coge algunas décimas de distancia.

Los frenos del AC Shnitzer también sorprenden: detienen el conjunto, desde los 100 km/h, en solo 32,6 metros. No solo son los que antes frenan, sino los que por más tiempo mantienen el tipo. 

El Pogea lleva la baza de un cambio manual, para quienes gusten de la conducción pura, y gracias a su embrague cerámico, es muy resistente y permite estirarlo a placer. Tiene el sonido más cautivador de todos. Y tiene el sonido más cautivador, pero ojo: posiblemente no pueda homologarse tal cual. La sensación al volante es la de ser el deportivo a la vieja escuela de la comparativa, con reacciones más vivas, aunque eso no se refleja en sus prestaciones. Y esto tienen mucho que ver con que, por muy ducho que uno sea con a caja manual, siempre perderá contra un automático y un DSG. Con todo, su aceleración no está nada mal: pasa de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos, en lugar de 5,4.

¿Y cuál es más divertido de conducir? El APR lleva semislicks y por eso se lleva tan bien por carreteras de curvas. Además, monta el chasis adaptativo de serie. La dirección sorprende con su espontaneidad, es muy rápida y directa y permite trazar siempre la trayectoria perfecta.

Aquí tienes un Alfa Romeo 4C de Pogea... ¡A 300 km/h!

Pero el Pogea es más divertido en carreteras de montaña: el chasis helicoidal pega al coche al asfalto, y especialmente en giros rápidas se desenvuelve mejor que el Golf. Aunque la carrocería va radicalmente rebajada, los recorridos de suspensión siguen teniendo reservas suficientes. Pero cuando circulas a velocidades muy elevadas por autovía (no hemos medido la punta, pero el velocímetro llega a 300) empieza a mostrarse algo nervioso. 

El punto de equilibrio lo consigue el ACLS2, con una eficacia suprema en carreteras comarcales y mucha armonía para ir como un cohete por autovía (alemana y sin límite de velocidad, claro). Solo nos ha decepcionado una dirección menos comunicativa de lo que esperábamos, aunque nunca llega a ser un problema a la hora de enlazar curvas endiabladamente. Por supuesto, siempre deleitándonos los oídos con la refinada orquesta de su seis cilindros en línea.

Como ves, decidirte por uno es cuestión de gustos. Por cierto: si buscas un compacto de serie, pero muy prestacional, seguro que encuentras el tuyo en nuestro recomendador.