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Cuatro compactos que no quieren parecerse al resto

Son esos compactos "algo diferentes", con características propias para diferenciarse. Y los hemos enfrentado para ver sus cualidades. Comparativa: Honda Civic, Citroën C4 Cactus, Renault Mégane y Seat León.

Puesto 4: Citroën C4 Cactus PureTech 130

No tiene que envidiar a muchas grandes berlinas en confort de marcha. Los amortiguadores del Citroën C4 Cactus están diseñados para que la suavidad esté presente en todo momento. Pasa por los baches prolongados con un sutil balanceo, como si te acunara.

VÍDEO: ¡Los asistentes del Citroën C4 Cactus a fondo!

Por desgracia, esto también tiene su cara opuesta que penaliza al Citroën Cactus: en una conducción decidida por zonas de curvas es algo impreciso, y han que concentrarse para mantener la trayectoria. En los cambios de apoyo balancea bastante y avisa de que es mejor relajar el pie derecho. El cambio tiene un tacto difuso, los asientos no agarran nada y el espacio, detrás, es algo justo.

Puesto 3: Renault Mégane Energy TCe 130

Este Renault Mégane tampoco es especialmente deportivo, aunque su afilado diseño pueda llevar a esa creencia. Y eso que tiene un motor muy vivo de cuatro cilindros con 132 CV que responden con contundencia y fluidez al mismo tiempo. Contundencia que le falta en las frenadas, además de tener una dirección algo imprecisa y un cambio difuso.

Honda Civic, Citroën C4 Cactus, Renault Mégane y Seat León

A su favor tiene la posibilidad de instalarle un sinfín de asistente y equipamiento multimedia. El silencio de marcha es su única ventaja en confort, porque la respuesta de la suspensión es algo seca y a los asientos les falta agarre. Tampoco nos convence el sistema de manejo del sistema multimedia, con unos menús, a pesar de su gran pantalla táctil, algo farragosos que requieren un periodo de adaptación. Sí que nos han encantado sus cinco años de garantía.

Puesto 2: Honda Civic 1.4 VTEC

¿Un OVNI? ¿Un coupé deportivo? Da igual: el Honda Civic no tiene que ver con nada, y eso lo remarca con su personal diseño. Y además, bajo su afilada silueta encontramos un práctico compacto. Su enorme portón trasero da paso a 1.300 litros de equipaje muy aprovechables su pliegas los respaldos.

Además, tiene asientos generosos que agarran muy bien el cuerpo, y en la segunda fila hay espacio de sobra para adultos de gran talla. A eso añade una combinación de suspensiones cómoda y un comportamiento dinámico que sí que se corresponde con su diseño deportivo. Gracias a una dirección rápida y comunicativa, a un buen agarre y a sus potentes frenos, tiene muchos argumentos para darte horas de diversión al volante.

Honda Civic, Citroën C4 Cactus, Renault Mégane y Seat León

El motor de tiene un ruido contenido, los recorridos del cambio son cortos y la palanca se maneja con precisión. Por desgracia, todo esto tiene un precio, y el de este Civic es algo más elevado de lo que nos gustaría.

Puesto 1: Seat Leon 1.4 TSI

Lo cierto es que este Seat León no conoce fallos destacables. El ajuste de su chasis es firme y lleva brazos de suspensión recortados para mejorar su aerodinámica. Tal vez algunos echen algo más de suavidad sobre asfalto en mal estado, pero eso es todo. Tiene buenos asientos con un agarre lateral correcto, y la posición en la segunda fila es cómodo y hay cierto desahogo para adultos.

El cambio tiene unos recorridos exactos y fluidos, el motor de 125 CV tiene una respuesta muy viva, sin vibraciones y silenciosa, la dirección es comunicativa, y afronta las curvas con decisión y aplomo.

Honda Civic, Citroën C4 Cactus, Renault Mégane y Seat León

Los neumáticos ahorradores de energía de esta unidad penalizan un poco las distancias de frenado, pero a cambio hemos logrado un consumo ajustado. Lo único que no nos ha gustado: sus dos años de garantía son rácanos, como los de los modelos del grupo Volkswagen.

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