Comparativa

Comparativa: Bentley Continental Supersports vs VW Up. ¿Nos hemos vuelto locos?

¿Nos hemos vuelto locos? Tal vez. Esta comparativa, desde luego, no tiene mucho sentido a priori. ¿Qué diablos tienen en común estos coches? Pues para empezar, comparten grupo. Y otra cosa: los dos quieren ser los mejores de su clase. Bienvenido, probablemente, duelo más desigual de la historia. Comparativa: Bentley Continental Supersports vs Volkswagen Up.

El Bentley Continental Supersports es el último modelo del grupo Volkswagen en utilizar la plataforma del Phaeton, que ya tiene 16 años. Pero eso no se nota en el interior: las costuras a mano son, sencillamente, perfectas, los revestimientos de carbono son excelsos, aunque están lacados con tal perfección, que parecen casi de plástico. Este Bentley busca la perfección. Y en eso, no se diferencia tanto del Up. Porque el pequeño urbano también quiere destacar entre la competencia. Pare empezar, lo hace con su diseño. El jefe de Diseño Walter da Silva dijo en su día que debía ser tan sencillo como un boli BIC. Pero sin parecer cutre. En Volkswagen también han echado en resto en tecnología con este pequeño, para que se sienta como un coche mayor. Si lo condujeras con los ojos cerrados, te aseguro que no notarías tantas diferencias con un Golf.

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Pero Volvamos al Bentley: motor W12 con doble turbo, que empieza a gruñir como un oso con un mal despertar después de salir del estado de hibernación en cuanto lo enciendo. El motor va tan apretado, que ya a solo 2.000 vueltas entrega sus colosales 1.017 Nm de par. Apoyado en su tracción integral, el Bentley pasa de 0 a 100 km/h en solo 3,5 segundos. Pero esto es solo teoría: hay que vivirlo en directo. Hacemos un duelo de esprint entre los dos coches. En el tiempo que uno necesita para embragar y meter primera en el Up, el Bentley ya va a 100 km/h. Pisar a fondo es una experiencia religiosa: se toma un fugaz respiro, y luego, literalmente, te incrustas en el respaldo de su butacón, mientras vez cómo el morro se eleva suavemente, como en un yate fueraborda.

Entonces entran en acción los dos turbos, y el mundo explota, parece como si desapareciera el aire que respiras. Voy en segunda y el coche no para de empujar como si no hubiera un mañana. Si las condiciones me lo permitieran, podría seguir con pedal pisado hasta llegar a los 336 km/h. El Up hace tiempo que desapareció en el espejo retrovisor, pero tiene algo a su favor: con la gasolina que ha gastado el Bentley en esta pequeña demostración de fuerza, el Up puede circular por la ciudad una semana entera. Aunque solo tienen 60 CV, en ningún momento se siente inframotorizado. Y es que su tres cilindros tiene que lidiar con menos de una tonelada; el Bentley pesa 2.300 kilos.

Finalmente, queda la temida pregunta: ¿Realmente se puede hacer una comparativa entre estos dos coches? Sí, porque los dos reflejan el concepto de perfeccionismo de Volkswagen. En segmentos opuestos, eso sí.

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