Logo Autobild.es

Comparativa Alfa Romeo 4C, Lotus Elise y Toyota GT86

En esta comparativa Alfa Romeo 4C, Lotus Elise y Toyota GT86 enfrentamos tres juguetes con volante y mucha potencia… solo aptos para adultos. Ya se hacen pocos coches como estos.

Motorizaciones comparadas:

Los hombres no siempre lo tenemos fácil. Te sacas el carné y enseguida te das cuenta de que los sueños sobre tus coches deseados son tan grandes como el agujero de tu cartera. Y después, cuando por fin tienes un trabajo y un sueldo, debes priorizar la practicidad y un buen maletero para tus pequeños. ¿Te suena de algo? Bien, pues soñemos aunque sea durante un breve momento. Nada de pensar en Volkswagen Touran o en Opel Zafira, sino en "qué hubiera pasado si..." Agresivo, impresionantemente bello, ahí está el Alfa Romeo 4C.

Un Alfa Romeo como llevábamos mucho tiempo esperando. Un auténtico rompecuellos. Un coche para no pasar desapercibido. Y que, desde luego, te garantiza que no encontrarás un ápice de practicidad en su interior. Después de 104 años de historia, los italianos han dado con el juguete perfecto. Y ahora enfrentamos este cofre de felicidad con ruedas contra el Lotus Elise S y el Toyota GT86. Dos modelos que tampoco estarían en tu lista de opciones si tuvieras que comprarte el siguiente coche para ti y toda tu familia. Dos deportivos concebidos para el disfrute, y punto.

Comparativa Alfa Romeo 4C, Lotus Elise y Toyota GT86

En teoría, con el Alfa Romeo y el Lotus queda fuera de lugar pensar en un posible uso a diario. En ambos, el espacio interior se limita a dos adultos, a ser posible no muy altos. Y mejor con el mínimo equipaje, ya que su maletero solo tiene capacidad para 110 litros en ambos. El Toyota se muestra algo más pragmático, e incluso tiene una banquera trasera que, como poco, se puede usar como espacio para equipaje. Y además, un maletero digno para un coche de este tipo, con 250 litros de capacidad. Con todo, resulta sorprendente la facilidad con la que estos coches se dejan usar en un día normal. El Alfa Romeo 4C, eso sí, con una presencia y un sonido que destaca aún más cuando circula entre coches corrientes y hace que pienses enseguida en que llevas (o te sigue) un coche de competición. Incluso el austero y purista Lotus se ve algo domesticado. El embrague y la palanca del cambio se dejan dosificar tanto que se pueden usar con cierta comodidad hasta en una carretera de montaña, bien revirada y cuesta arriba sin sufrir demasiado.

Comparativa Alfa Romeo 4C, Lotus Elise y Toyota GT86

El Toyota es sin duda un japonés apasionante con mucha chispa, pero si lo ponemos junto a sus dos rivales parece el Volkswagen Golf de los deportivos: equilibrado, relajado y sólido. Pero aquí estamos para soñar. ¿Y dónde se vuelven realidad nuestro sueños? ¡Exacto! Sobre un circuito. Así que desactivemos las ayudas electrónicas y a disfrutar. Dejemos de pensar en las emisiones de CO2 y dediquémonos a pulverizar literalmente los neumáticos traseros de estos mini-deportivos. Algo que en el Alfa no es tan fácil como parece sobre el papel. Y es que, como suele pasar en los modelos italianos, prefieren impactar visualmente que con datos reales. Por ejemplo, nos ha sorprendido que la dirección, aun no llevando servo, sea tan imprecisa, o que el comportamiento, teniendo un reparto de pesos de 39:61, sea empecinadamente subvirador. Solo con mucho empeño lograrás un bonito drift a bordo del bello Alfa Romeo.

En definitiva, no es especialmente divertido... Pero sí que es muy eficaz: con un tiempo por vuelta de 1:36,88 minutos ha sido el más rápido de los tres en el trazado de 3.800 metros de Contidrom. Con todo, solo le arrebata al Elise siete décimas, y eso que lo supera en 20 CV. Y no nos sorprende, porque el Lotus es, sin lugar a dudas, el rey del circuito cuando se trata de proporcionar diversión. La dirección reacciona con absoluta velocidad y exactitud a la mínima insinuación sobre el volante y la suspensión es tan dura que notas hasta la más mínima china del asfalto. Para un circuito esto es perfecto, y es que el Elise pasa por las curvas totalmente neutral y sin balanceos, y su motor heredado de Toyota, situado justo detrás del conductor, facilita enlazar una curva tras otra con una agilidad asombrosa. Resumiendo: sobre la pista es realmente insuperable. A pesar, o tal vez gracias a su edad. Lleva en el mercado desde 1996 y en este tiempo se ha convertido en un icono indiscutible de la deportividad pura. Y entre sus contrincantes de hoy, y hablando de deportividad pura y dura... no tiene rival.

No te pierdas este vídeo al límite del Alfa Romeo 4C

Uno de ellos, el Toyota GT86 definitivamente no puede seguirle el ritmo. Tiene más de coupé que de deportivo. Inclina mucho más en las curvas y, a pesar de su flojo par de 205 Nm, que te obliga a subirlo siempre al rango de las 6.400 rpm, debes esforzarte para mantenerlo agarrado al asfalto. La zaga se desliza con facilidad, y si desconectas el ESP acabarás cruzado en cuanto te extralimites un poco. Y además, es el más lento de los tres: ha completado la vuelta en 1:44,10 minutos... una eternidad por detrás del Lotus y el Alfa. Para quien los segundos sean algo vital, deberá apartar el Toyota de su lista de sueños. Pero si quieres carácter y no tanta radicalidad, deberías volverlo a meter, porque a este japonés, de lo primero, anda sobrado.

¿Cuál comprar? Lo mejor sería hacerse con los tres, claro. El Toyota GT86 para usarlo todos los días e incluso alguno de ellos con compañía, el Lotus para los fines de semana disfrutando en carreteras de montaña y el Alfa Romeo para impactar visualmente y lucir cuerpo en los chiringuitos veraniegos.

Conoce cómo trabajamos en Autobild.