Ya he probado el MG4 EV Urban, y puedo decirlo: “es el coche eléctrico que pondrá en aprietos al Volkswagen ID.3”

Ya he probado el MG4 EV Urban
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Este eléctrico chino destaca por su amplitud y un consumo muy reducido. Un compacto muy conseguido, aunquelas primeras impresiones al volante no están exentas de críticas.

Mientras algunos fabricantes chinos irrumpen en el mercado europeo con gran estruendo, el grupo SAIC se coló hace ya ocho años por la puerta de atrás con MG. Su primer modelo fue el MG ZS EV, un SUV totalmente eléctrico. Desde entonces, la gama ha crecido hasta alcanzar nueve modelos. El último en llegar es el MG4 EV Urban. Con este compacto 100 % eléctrico, la marca quiere plantar cara al ya bastante exitoso Volkswagen ID.3 ofreciendo una alternativa real. Y podría conseguirlo por varias razones.

Por un lado, el MG4 apuesta por un lenguaje de diseño muy atractivo que difícilmente desagradará al público europeo. Por otro, y este es el aspecto más importante, la versión de acceso tiene un precio realmente competitivo, de poco más de 20.000 euros.

¿Y qué ofrece a cambio? Un coche que, con una longitud cercana a los 4,40 metros, deja claramente atrás el segmento de los utilitarios y que, gracias a una distancia entre ejes de 2,75 metros, proporciona un habitáculo muy espacioso, especialmente para los pasajeros de las plazas traseras. En cuanto al maletero, dispone de 568 litros con los asientos traseros en posición normal y de 1.362 litros al abatirlos.

Versiones

Pero atención: la versión básica tiene una pega. Solo puede elegirse con la batería pequeña de 43 kWh. No podemos valorar cómo resulta esta configuración, ya que durante la primera toma de contacto únicamente pudimos conducir la versión más equipada, la Premium, cuyo precio superaba los 30.0001 euros.

Incluso en esta versión se apreciaba que se había ajustado mucho el presupuesto. No es que el interior transmita sensación de coche barato, pero en algunos puntos sorprenden los plásticos duros y algunos acabados que no están perfectamente rematados.

A ello se suman unos asientos con un acolchado algo blando y tapizados en una sencilla tela. En cambio, el volante recuerda al de modelos de gama superior de la marca. Tiene un buen tacto, se sujeta con comodidad y permite dirigir el MG4 EV Urban con precisión gracias a una dirección que transmite una respuesta agradable.

Comportamiento: suficientemente rápido y cómodo

De no ser por los neumáticos Maxxis, que sobre el asfalto mojado apenas ofrecían tracción y chirriaban de forma bastante brusca, la impresión habría sido aún mejor. Al menos eso permitió comprobar que el control de estabilidad (ESP) interviene de forma muy progresiva, aunque decidida, limitando los hasta 250 Nm de par motor hasta que vuelve a haber suficiente adherencia.

Los 160 CV de la versión Premium resultan más que suficientes para impulsar este eléctrico, relativamente ligero con sus 1,5 toneladas, de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos. La versión básica, con 150 CV, solo necesita una décima más para completar la aceleración estándar y también alcanza una velocidad máxima de 160 km/h.

Las diferencias aparecen, eso sí, en función del tamaño de la batería. Con la de 54 kWh, MG anuncia una autonomía superior a los 400 kilómetros, mientras que la versión básica se queda en 325 kilómetros. La carga rápida alcanza una potencia máxima de 82 kW. Aunque esta cifra está por debajo de la media del segmento, permite completar teóricamente la recarga del 10 al 80 % en poco menos de 30 minutos en ambas versiones. Durante los más de 160 kilómetros de la prueba, repartidos entre autopista, carreteras secundarias y ciudad, el consumo fue realmente contenido. Al finalizar el recorrido, el ordenador marcaba 15,8 kWh.

La frenada regenerativa puede ajustarse en cuatro niveles

Hay, sin embargo, un aspecto criticable. Como vehículo pensado principalmente para la ciudad, MG ha dado una gran importancia a la frenada regenerativa del MG4 EV Urban. Puede configurarse en cuatro niveles para recuperar la mayor cantidad posible de energía durante las frenadas. Sin embargo, en ninguno de ellos se consiguió una deceleración suficiente como para detener completamente el vehículo.

Lo que sí cambiaba con cada uno de esos cuatro niveles era el tacto del pedal del freno. En ocasiones parecía como si se pisara una caja de cartón antes de que los frenos actuaran con contundencia; en otras, la respuesta era inmediata, aunque sin ofrecer en ningún momento una sensación de frenado natural para el conductor.

A pesar de estas críticas, la impresión general del MG4 EV Urban es positiva. Sobre todo, su precio de acceso tiene todos los argumentos para atraer a numerosos compradores potenciales. Quienes puedan convivir con algunos pequeños compromisos en materia de calidad probablemente encontrarán en el resto de sus virtudes razones suficientes para reconciliarse con la movilidad eléctrica.

Valoración

Nota 8

Lo mejor

Espacio interior, precio aJustado, equipamiento, potencia, comportamiento, bajo consumo. 

Lo peor

Algunos materiales son mejorables, sistema de frenada regenerativa poco afinado.