Pruebo el Hyundai Ioniq 6N en circuito, la berlina eléctrica deportiva con 650 CV que lleva la filosofía N a otro nivel

Llega con 650 CV, 770 Nm y un enfoque mucho más serio de lo habitual en un eléctrico de talante deportivo: no busca solo acelerar fuerte, también repetirlo sin venirse abajo.
No puedo esperar a decirlo: el Hyundai Ioniq 6 N me parece una de las propuestas más serias que he probado últimamente dentro de lo que se podría denominar coche eléctrico deportivo.
Y es que no se limita a encadenar cifras espectaculares en cuanto a potencia, par y demás... Resuelve algo más difícil: divertir de verdad.

Lo interesante aquí es que Hyundai no ha convertido sin más un Ioniq 6 en una versión potente. Ha trabajado la base para crear una berlina eléctrica deportiva con una identidad propia, mucho más enfocada al conductor exigente.
A nivel estético, el coche transmite bastante más intención que el Hyundai Ioniq 6 convencional. La carrocería se ensancha, añade pasos de rueda más marcados y estrena un gran alerón posterior tipo swan-neck que deja claras sus aspiraciones.
También hay un trabajo aerodinámico fino detrás de esa imagen más agresiva. Hyundai anuncia un Cx de 0,27, una cifra muy buena para un modelo de este planteamiento, y la combina con llantas aerodinámicas forjadas de 20 pulgadas.

En dimensiones, esta berlina mide 4.935 mm de largo, 1.940 mm de ancho y 1.495 mm de alto, con una batalla de 2.965 mm. Son cotas generosas que la colocan claramente en un escalón superior por empaque.
Lo mejor del diseño es que no cae en exageraciones innecesarias. Lo menos convincente, al menos sobre el papel, es que algunos recursos visuales pueden resultar algo aparatosos para quien busque una deportividad más discreta y menos explícita.
Por dentro, Hyundai apuesta por un ambiente muy orientado a la conducción. Hay asientos bácquet con tapicería de Alcántara y cuero, detalles en azul Performance y un volante específico con botones directos.

Me gusta que la marca mantenga mandos físicos y no entregue toda la experiencia a la pantalla. Tiene todo el sentido: en un coche de este nivel, cuando se conduce rápido conviene encontrar cada función sin distraerse.
El enfoque del habitáculo está más cerca de un coche deportivo de verdad que de un escaparate tecnológico con mucha iluminación y guiños para la galería.

En el apartado mecánico es donde el nuevo Hyundai Ioniq 6 N enseña sus cartas. Combina un motor delantero de 166 kW y otro trasero de 282 kW, para una potencia total de 448 kW o 609 CV.
Con la función N Grin Boost, la cifra sube hasta los 478 kW o 650 CV, mientras el par máximo alcanza 770 Nm. Son números muy serios, suficientes para firmar un 0 a 100 km/h en 3,2 segundos.
Unas cifras que asustan
La velocidad máxima declarada es de 257 km/h, otro dato que confirma que no estamos ante un simple eléctrico rápido en línea recta. Hyundai ha querido construir un coche capaz de sostener prestaciones, no solo de impresionar cinco segundos.
La batería tiene 84,0 kWh y homologa una autonomía de 487 km WLTP, con un consumo de 18,7 kWh/100 km.

En carga rápida, admite arquitectura de 400V y 800V y promete pasar del 10 al 80 por ciento en unos 18 minutos con un cargador de corriente continua de 350 kW. En este punto sí se coloca entre los eléctricos más competitivos.
Donde de verdad quiero detenerme es en el chasis. La geometría de la suspensión ha sido revisada, los amortiguadores se han tensado, el centro de gravedad rebajado y se ha instalado un diferencial electrónico e-LSD para mejorar la precisión y la tracción.
A eso suma neumáticos Pirelli P Zero 5 275/35 R20, unos frenos de 400 mm delante con pinzas de cuatro pistones y discos traseros de 360 mm. Además, la frenada regenerativa puede alcanzar hasta 0,6 g.

El repertorio electrónico también es amplio. Hay muchas chucherías con las que jugar: N Launch Control, N Torque Distribution, N Drift Optimizer, N Track Manager, N Pedal y un sistema de preacondicionamiento térmico de batería según uso Drag, Sprint o Endurance. Los coreanos no han dejado nada al azar...
A fondo con el Ioniq 6 N en Castellolí
Antes de ponerme en marcha, tengo que hablar del sonido N Active Sound+. No está mal cuando simula un motor de combustión, pero los otros dos programas puede dividir opiniones.
Pero llega lo bueno. Estoy en Castellolí, y a las primeras de cambio, el Hyundai Ioniq 6N me deja claro que aquí no hay medias tintas. Piso a fondo y la respuesta es inmediata, brutal, casi violenta, con esa capacidad de empuje que convierte cada recta en un suspiro y obliga a mirar muy lejos.
Lo mejor es que no todo se reduce a correr muchísimo. La dirección tiene un tacto rápido, directo y bastante preciso, justo lo que necesito en un circuito así para colocar el coche con confianza en cada apoyo.

El tren delantero entra con decisión, no se siente torpe y me permite atacar los vértices con mucha más fe de la que esperaba en una berlina eléctrica deportiva de este tamaño.
Los frenos también están a la altura. Llego muy rápido al final de recta, clavo el pedal y encuentro potencia, estabilidad y un punto de consistencia que me da seguridad vuelta tras vuelta.
Ahí es donde este coche eléctrico deportivo demuestra que no quiere impresionar solo en la ficha técnica.

A la salida de cada curva, la tracción es tremenda y el coche me lanza con una rabia descomunal. Sí, el peso aparece en las zonas más lentas y reviradas, pero el conjunto convence por chasis, por precisión y por una sensación de tensión constante que lo hace muy serio en pista.
El Hyundai Ioniq 6N tiene mimbres para convertirse en uno de los eléctricos más interesantes de su categoría. Es rápido, parece muy afinado y propone algo más difícil que la potencia bruta: carácter.

Kike Ruiz
Responsable de VÍDEO y redactor en AUTO BILD
Kike Ruíz es responsable de la sección de Vídeo y prueba todo tipo de coches, desde los más deportivos a los más prácticos para el día a día, tanto en Print, como en web y RRSS.