Lo más caro de arreglar en un coche eléctrico no es la batería, según un estudio

Un informe sobre las averías más habituales en los coches eléctricos muestra que las más habituales afectan a piezas comunes con coches de combustión.
La batería sigue siendo el elemento que más preocupa a quienes se plantean comprar un coche eléctrico, tanto nuevo como, sobre todo, de segunda mano. Su elevado coste, su degradación y la inversión que implica sustituirla está a la cabeza de las preocupaciones que se pueden tener, pero un estudio elaborado por la compañía británica de garantías mecánicas Warrantywise concluye que esa percepción no refleja del todo la realidad.
Según sus datos, los problemas relacionados con la batería de tracción son relativamente poco frecuentes y, en la práctica, las averías más habituales afectan a otros componentes.
El análisis se basa en las solicitudes de reparación registradas por la empresa en vehículos eléctricos usados y ofrece una radiografía de cuáles son las incidencias más comunes y cuánto cuestan. Los datos muestran que las averías que con mayor frecuencia llegan al taller están relacionadas con el sistema eléctrico convencional del vehículo, la suspensión o el sistema de carga, mientras que los problemas en la batería de alta tensión aparecen con mucha menor frecuencia.
La avería más habitual corresponde a los sensores del sistema eléctrico. Según el estudio, una reparación de este tipo tiene un coste medio de 809,59 libras, unos 940 euros al cambio, aunque en algunos casos la factura ha alcanzado las 3.270 libras (alrededor de 3.800 euros).
En segundo lugar aparecen los fallos del mecanismo de cierre centralizado. Aunque pueda parecer un problema menor, su reparación supone un desembolso medio de 899,44 libras (unos 1.045 euros), mientras que la intervención más cara registrada ascendió a 4.056,82 libras, aproximadamente 4.710 euros.
El primer componente específico de un vehículo eléctrico no aparece hasta la tercera posición: el cargador integrado, que es el dispositivo encargado de gestionar la carga de la batería desde una toma de corriente. En este caso, la reparación media asciende a 2.158,75 libras (unos 2.510 euros), aunque el caso más costoso registrado alcanzó las 10.454,98 libras, cerca de 12.150 euros.

La suspensión también figura entre las reparaciones más habituales. Los brazos de suspensión presentan un coste medio de 1.229,64 libras, equivalentes a unos 1.430 euros, mientras que la factura más elevada llegó a 4.118,65 libras (unos 4.780 euros).
Cierra el listado la batería auxiliar de 12 voltios, un componente presente tanto en coches eléctricos como en modelos con motor de combustión y que alimenta numerosos sistemas electrónicos. Su sustitución resulta mucho más económica, con un coste medio de 532,94 libras (unos 620 euros) y un máximo registrado de 986,15 libras, alrededor de 1.145 euros.
Entonces, ¿qué ocurre con la batería de tracción? El informe confirma que continúa siendo la reparación más cara cuando aparece una avería importante, pero también señala que estos casos son mucho menos frecuentes de lo que muchos compradores imaginan. El coste medio de una reparación relacionada con la batería de un vehículo eléctrico se sitúa en 6.435,38 libras, aproximadamente 7.480 euros.
La diferencia entre coste y frecuencia es uno de los factores a los que hay que hacer más caso, según el estudio. Y es que, aunque la batería puede requerir una inversión considerable cuando falla, falla muy pocas veces. La mayoría de las incidencias registradas durante la vida útil de un coche eléctrico corresponden a elementos mucho más convencionales que, además, en gran parte son compartidos con cualquier automóvil moderno.
Antony Diggins, director general de Warrantywise, considera que existe una percepción distorsionada sobre la fiabilidad de estos vehículos: “Para muchos compradores de coches eléctricos usados, la batería sigue siendo la mayor preocupación, pero nuestros datos de reparaciones muestran una realidad mucho más equilibrada. Las averías que vemos con mayor frecuencia están relacionadas con componentes habituales en cualquier coche usado, como sensores, el cierre centralizado, la suspensión o la batería auxiliar, y no con la batería del vehículo eléctrico”.
Considera que estos resultados pueden ayudar a desmontar algunos mitos sin minimizar el coste que pueden alcanzar determinadas reparaciones: “Es un mensaje importante para los concesionarios. Les permite explicar con mayor claridad cómo es realmente la propiedad de un coche eléctrico usado, reduciendo ideas equivocadas sin ocultar que algunas reparaciones pueden seguir siendo importantes. Con costes medios de cuatro cifras en componentes como el cargador integrado o la suspensión, una garantía específica para vehículos eléctricos puede desempeñar un papel importante a la hora de generar confianza en el momento de la compra”.
Los datos también reflejan que el coste medio de las reparaciones en vehículos eléctricos aumentó un 10,7% entre 2024 y 2025. Warrantywise atribuye este incremento no solo a la tecnología utilizada por estos modelos, sino también a factores externos como la inflación, el aumento del precio de los recambios o el encarecimiento de la mano de obra en los talleres.


