Así es la nueva plataforma eléctrica de Alpine: más ligera y modular, sin dejar de disfrutar de la conducción

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Alpine ha desvelado nuevos detalles de su nueva plataforma eléctrica APP sobre la que desarrollará sus próximos deportivos. Entre ellos, una arquitectura de 800 voltios.
Alpine ha sorprendido a todos presentando su nueva plataforma, la Alpine Performance Platform (APP), la arquitectura específica sobre la que desarrollará su próxima generación de deportivos eléctricos. El objetivo que tiene la marca francesa está claro: demostrar que un coche eléctrico puede seguir ofreciendo el carácter dinámico y las sensaciones de conducción que siempre han definido a Alpine. Y, por supuesto, tienen muy presente al A110 en este salto a lo eléctrico.
El salto a la electrificación es algo que está llegando a todas las marcas, incluidas las de superdeportivos. Hay quienes buscan seguir rechazándolo y otros, como es el caso de Alpine, la abrazan y trabajan por crear nuevos coches cero contaminantes, pero con la misma sensación de conducción que los de un motor tradicional.
En este contexto nace la APP de arquitectura flexible. De hecho, esto es lo que más sorprende. En esta misma plataforma se van a poder producir dos tipos de vehículos: uno de dos plazas y otro de 2+2. Además, los asientos no serán lo único que cambia en estos modelos. Sin embargo, el caso más interesante es el del futuro deportivo biplaza, concebido como heredero espiritual del actual A110.
Uno de los aspectos más llamativos es el diseño específico del deportivo biplaza. En lugar de situar toda la batería bajo el piso, Alpine divide el paquete en dos módulos, con un 25% de la capacidad delante y el 75% restante detrás.
Gracias a esta solución, los ingenieros consiguen mantener una posición de conducción muy baja, una altura del techo comparable a la del actual A110 y un reparto de masas optimizado para favorecer la agilidad.
La plataforma utiliza una arquitectura eléctrica de 800 voltios, capaz de pasar del 10% al 80% en menos de 15 minutos en carga rápida. Alpine también emplea una construcción Cell-to-Pack, en la que las celdas de la batería se integran directamente en el conjunto estructural sin módulos intermedios.
Esta solución permite aumentar la rigidez del vehículo y reducir el peso, dos aspectos fundamentales cuando el objetivo es ofrecer una conducción ágil y precisa.
Dos motores traseros para mejorar la agilidad
El sistema de propulsión también ha sido desarrollado específicamente para esta plataforma. De esta manera, Alpine apuesta por motores eléctricos síncronos de imanes permanentes integrados en un sistema compacto "6 en 1", con inversores de carburo de silicio, refrigeración por aceite y un régimen máximo de giro de 21.500 rpm.
La configuración más prestacional incorpora dos motores en el eje trasero para gestionar de forma independiente el par de cada rueda mediante un avanzado sistema Active Torque Vectoring, desarrollado por la propia marca.
Esta tecnología busca mejorar la capacidad de giro del vehículo y aumentar la motricidad en aceleración. A diferencia de un diferencial convencional, el reparto de par puede modificarse de forma prácticamente instantánea, lo que permite reducir el subviraje y conseguir un comportamiento mucho más preciso.
Dependiendo del modelo, la arquitectura podrá adaptarse tanto a configuraciones de tracción trasera como total e incluso admitir sistemas de dirección a las cuatro ruedas, lo que demuestra el elevado grado de modularidad con el que ha sido diseñada.
Alpine cuenta con su propio simulador virtual
Además de la plataforma, Alpine también se ha sumado a las nuevas tecnologías con la simulación virtual. En concreto, Alpine utiliza un simulador dinámico denominado DIM250. Este equipo está formado por seis ingenieros.
Se trata de una instalación equipada con una plataforma de movimiento de seis grados de libertad, un puesto de conducción basado en el A110, pantalla panorámica de nueve metros, proyección a 120 Hz y diferentes sistemas hápticos que reproducen con gran fidelidad las sensaciones de conducción.
Gracias a esta herramienta, los ingenieros pueden validar reglajes de suspensión, dirección, frenos, neumáticos o controles electrónicos antes incluso de fabricar los primeros prototipos físicos.
Según la propia compañía, el uso intensivo de este simulador desde 2025 ya ha permitido recorrer virtualmente más de 45.000 kilómetros entre todos los proyectos desarrollados, reduciendo significativamente el número de prototipos necesarios y acortando los plazos de desarrollo.
Pero las alegrías para la marca no son solo económicas, este proceso permite llegar a las pruebas reales con una puesta a punto mucho más avanzada y unas especificaciones más definidas para proveedores y componentes.

