Hemos enfrentado el nuevo Cupra Raval Endurance contra el Mini Aceman SE: dos eléctricos con un toque deportivo y más o menos accesibles

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El recién estrenado Raval llega como un divertido coche de dimensiones compactas y 211 CV. Su rival, desarrollado junto a los chinos de Great Wall, rindede 218 CV. Están muy cerca por tamaño y batería, pero uno de los dos se pone por delante.
Visualmente, el Raval parece más compacto y agresivo, mientras que el Aceman da una impresión de coche mucho más alargado y, debido a sus grandes superficies acristaladas, transmite mayor sensación de amplitud. Pero cuanto a tamaño real, apenas se diferencian. El Mini es tres centímetros más largo, pero también igual de centímetros más estrecho. Ambos tienen el techo situado a 1.514 milímetros del asfalto, es decir, en algún punto intermedio entre un utilitario clásico y un auténtico SUV. Como, además, sus distancias entre ejes solo difieren en siete milímetros, el espacio interior disponible es muy similar. Los dos tienen precios razonables, aunque el Cupra es más barato.Y rinden por encima de los 200 CV.
Un coche de este tamaño tiene sus límites y, para los conductores altos, en las plazas traseras del Raval el espacio para las rodillas es escaso. El Aceman tampoco es precisamente un gigante atrás, aunque para trayectos cortos cumple. Los asientos delanteros del Mini están bien, pero no sujetan el cuerpo con la misma firmeza que los del Raval, que lleva unos deportivos tipo baquet, con pronunciados apoyos laterales y una buena sujeción, eso sí, opcionales.
Habitáculos
Dos grandes pantallas y pocos botones físicos: así es como el Raval se adapta a los tiempos. La calidad de fabricación es muy buena. El Mini, de calidad comparable, no dispone de una instrumentación específica para el conductor, y toda la información se muestra en el característico monitor táctil redondo situado en la consola central. Para manejarlo, eso sí, cuenta con más botones físicos.
La capacidad de transporte está bastante descompensada. El español presume, con los respaldos traseros en posición vertical, de un maletero de 441 litros, que puede ampliarse hasta un máximo de 1.240 litros. El Aceman ofrece solo entre 300 y 1.005 litros. Tampoco un remolque sirve para estrechar cesta diferencia: la capacidad de remolque del Mini, con 750 kilos, no es especialmente destacable frente a los 1.200 del Cupra.
Comportamiento
Con potencias superiores a 200 CV y poco más de cuatro metros de longitud, ambos prometen diversión año volante. El Aceman SE, con sus 218 CV, no consigue descolgarse del Raval Endurance de 211. Todo lo contrario: en todas las mediciones de aceleración hasta 130 km/h, el Cupra se impone ligeramente; solo en el sprint hasta 160 km/h el Aceman consigue adelantarlo, porque alcanza los 170 km/h, mientras que el español está limitado a 160 km/h.
El Raval también domina mejor las frenadas. Con los discos fríos, se detiene desde 100 km/h en 34 metros; después, la distancia de frenado aumenta hasta unos aceptables 35,1 metros. De este modo, el Cupra se detiene siempre antes que el Aceman, cuya primera frenada requiere 35,6 metros. Con los discos calientes, el Mini necesita una media de 36,2 para detenerse.
En conjunto, el Cupra transmite siempre una sensación algo más divertida y despierta, ofrece una mejor tracción a la salida de las curvas y mantiene durante más tiempo un comportamiento neutro. La dirección del Raval también resulta más precisa y comunicativa. A pesar de su grueso y agradable volante, la dirección del Mini proporciona menos información al conductor, pero transmite más interferencias de la motricidad. El Mini, que pesa nada menos que 227 kilos más, tiende en mayor medida al subviraje, permite bastante deslizamiento al salir de las curvas cerradas y ofrece, en realidad, menos sensaciones de kart. Ni siquiera ayuda el modo de conducción que lleva precisamente ese nombre.
El confort tampoco es una prioridad absoluta en ninguno de los dos, aunque ninguno llega a castigar de forma excesiva a sus ocupantes. En el Cupra, las juntas transversales más pronunciadas se transmiten claramente a las vértebras de los pasajeros, pero el tarado firme del chasis encaja con su carácter deportivo y, sobre carreteras razonablemente bien conservadas, permite circular con soltura. El conjunto resulta bastante coherente.
El Aceman se muestra algo más suave, aunque en ocasiones parece ligeramente falto de amortiguación y permite bastante recorrido de suspensión sobre las ondulaciones del asfalto. Los parches y reparaciones del firme también generan más movimientos en el coche, lo que hace que el Mini parezca algo nervioso.
Consumo y automomía
En este apartado, el Cupra se impone con claridad. En nuestro recorrido de pruebas (incluyendo un tramo a velocidad máxima), los buenos 13,7 kWh/100 km, pérdidas de carga incluidas, fueron suficientes. De este modo, el español alcanza una destacable autonomía de 403 kilómetros. El Mini, que pesa casi 1,8 toneladas, registró durante la prueba un consumo de 18,1 kWh/100 km, por lo que necesita acudir a un punto de carga ya después de 321 kilómetros, y además permanece allí durante más tiempo.
Con unas capacidades de batería aproximadamente comparables, el Aceman necesita 31 minutos para pasar del 10 al 80 %, mientras que el Raval termina siete minutos antes. Una de las razones es que el Cupra admite una potencia máxima de carga de 105 kW, mientras que el Mini alcanza como máximo 95 kW.
Conclusión
Puesto 2: Mini Aceman SE. Un pequeño eléctrico ágil y divertido que aporta mucho del encanto característico de Mini. En el acabado de la unidad probada claramente más caro. Nota de la prueba AUTO BILD: 8
Puesto 1: Cupra Raval Endurance. Un pequeño eléctrico deportivo y, aun así, no incómodo, con un buen sistema de infoentretenimiento, que supera a su rival en apartados como comportamiento, autonomía y capacidad para equipaje, siendo más barato. Nota de la prueba AUTO BILD: 8,5



