Ford ha comenzado a fabricar baterías en EE. UU. con tecnología CATL, empresa china que ha ayudado a construir la planta y que sigue dando soporte a diario

Ford inicia la producción de baterías con tecnología de CATL en Michigan.
Ford inicia la producción de baterías con tecnología de CATL en Michigan.Ford.

La compañía china no sólo le ha proporcionado a Ford la tecnología para las baterías de tipo LFP, sino que también ha participado en la construcción de la planta en Michigan.

Al mismo tiempo que un estudio revela un aumento en la fiabilidad de sus productos, Ford ha comenzado a producir baterías en Estados Unidos y lo ha hecho con apoyo chino, de la mano de CATL, uno de los gigantes mundiales del sector.

La construcción de la polémica planta de baterías para coches eléctricos de Ford en Michigan ha finalizado y la producción ya está en marcha, lo que significa que el centro ahora produce baterías fabricadas con tecnología licenciada directamente del gigante chino Contemporary Amperex Technology Co, más conocido como CATL.

A principios de esta semana, el vicepresidente de CATL, Meng Xiangfeng, confirmó que las obras en la planta han finalizado y que la producción de baterías comenzó en junio.

La compañía china no sólo le ha proporcionado a Ford la tecnología para las baterías de fosfato de hierro y litio (LFP) que se fabrican allí, sino que también ha participado en la construcción de la planta y en su funcionamiento diario.

Ford fabrica baterías para coches eléctricos con tecnología de CATL

Puerto de carga Ford.
Puerto de carga Ford.

El camino hasta llegar a este punto ha sido largo y no exento de obstáculos, tanto para la marca estadounidense como para la empresa asiática.

La planta conjunta, junto con el acuerdo de licencia para baterías, se anunció por primera vez en febrero de 2023, cuando Joe Biden ocupaba el Despacho Oval de la Casa Blanca y antes de que el actual presidente Trump desmantelara la Ley de Reducción de la Inflación mediante la Ley ‘One Big Beautiful Bill’ el año pasado.

Ese acuerdo ha sido objeto de críticas desde el principio. Inicialmente, los republicanos de la Cámara de Representantes (equivalente al Congreso de los Diputados) intentaron impedir que cualquier batería vinculada a una empresa china pudiera optar a créditos fiscales federales, según publica CarScoops.

El crédito a la producción se eliminó en las primeras versiones del proyecto de ley antes de que la ley final lo conservara para las baterías y respetara el acuerdo CATL existente de Ford.

En enero, el presidente republicano de un comité de la Cámara escribió al director ejecutivo Jim Farley cuestionando el plan de Ford de fabricar baterías con tecnología CATL.

Según los términos originales, la planta habría hecho que Ford pudiera optar a una subvención gubernamental de 45 dólares por kWh de baterías producidas en sus instalaciones.

En un principio, la planta se diseñó para soportar una capacidad anual de 35 GWh, suficientes para abastecer hasta 400.000 vehículos eléctricos.

Cambio en el almacenamiento de baterías

Sin embargo, finalmente Ford redujo sus planes para la planta, disminuyendo su inversión a 2.000 millones de dólares y bajando la producción prevista a 20 GWh.

Quizás lo más importante es que Ford ha abandonado su plan original de usar sus baterías LFP con licencia de CATL exclusivamente para vehículos eléctricos y ahora pretende utilizarlas también en sistemas de almacenamiento de energía.

Este cambio ya está en marcha en la fábrica de Ford y CATL en Kentucky. Ford planea, en última instancia, desplegar al menos 20 GWh de estas baterías anualmente para su uso en sistemas de almacenamiento de energía.

Dependencia de China

La planta de baterías de Ford con tecnología de CATL pone de manifiesto algo que, al mismo tiempo, resulta paradójico. Actualmente, se libra una guerra total entre Estados Unidos y China por el control de la hegemonía mundial.

Washington trata de poner obstáculos al comercio de Pekín, que es lo que ha permitido al gigante asiático crecer de manera exponencial en las últimas décadas y convertirse en una superpotencia.

Esa guerra entre ambos países se libra en diferentes ámbitos y uno de ellos es el sector tecnológico. Quien controle la tecnología será el gran dominador en el siglo XXI y aquí China puede tomar la delantera.

En cierto sentido, actualmente vivimos un momento muy parecido a la carrera espacial que protagonizaron EE.UU. y la Unión Soviética durante la Guerra Fría, solo que cambia la URSS por China y los cohetes por la inteligencia artificial, las tierras raras, el desarrollo de softwares, etc.

Sin embargo, en la industria del coche eléctrico la dependencia de China es casi total, porque es quien controla esta tecnología y la producción de baterías. Y aquí vemos cómo una compañía estadounidense como Ford necesita del soporte de una empresa china como CATL para producir sus baterías.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España