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Volvo XC90 2015: ¡dispuesto a mojar muchas orejas!

Redacción Auto Bild

07/11/2015 - 08:00

Con el nuevo Volvo XC90 2015, la marca sueca se acerca tanto a los SUV más lujosos que supera a más de uno en términos de confort, tecnología y refinamiento. Este motor D5 no es el más barato, pero sí el más recomendable.

Cuando me preguntan por una marca alternativa a las típicas Audi o Mercedes, siempre sugiero Volvo. Quizás no esté al mismo nivel en algunos aspectos, pero me parece más exclusiva y cada vez está más cerca en términos de calidad y confort. La mejor prueba es este Volvo XC90 2015, la renovación del gran SUV sueco que se lanzó a comienzos de siglo. Casi quince años después tengo entre mis manos la segunda generación, que supone una mejora brutal.

 

En presencia, en confort y en tecnología. Impone. Basta con ver el poderoso frontal, con una ópticas inspiradas en el martillo de Thor y una rejilla enorme. Con ese martillo quiere golpear a los BMW X5 y compañía y para ello, además, ha cambiado por completo el interior. Más calidad y, sobre todo, más elementos de última generación que se aglutinan en la enorme pantalla central táctil. Es como si llevaras un iPad en el centro del salpicadero y desde él puedes manejar todas las funciones de climatización, sonido, navegación...

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Otro detalle que me convence es un volante muy vertical de diámetro pequeño para un mastodonte que roza los cinco metros de longitud y los dos de anchura. Gracias a él y a un chasis muy ágil (la suspensión neumática que cuesta 2.811 euros se comporta de maravilla), con sensaciones más propias de una gran berlina que de un elevado SUV. Y eso se agradece, porque conduces con la impresión de llevar un coche más pequeño y manejable. Claro, que al final las leyes de la física son las que son y cuando empiezan a sucederse las curvas una detrás de otra aparecen de golpe los 2.100 kilos que declara en báscula este sueco. Es verdad que Volvo ha realizado un importante trabajo a la hora de practicar una cura de adelgazamiento a su modelo estrella, pero todavía supera con holgura la barrera de las dos toneladas. Una frontera que, por ejemplo, uno de sus rivales más duros como es el Audi Q7 no ha cruzado al quedarse en 1.995 kilos.

Y claro, a más peso, más inercias, más oscilaciones de la carrocería y menos alegrías en tramos virados. Porque el XC90 rueda con un aplomo brutal por autovías o curvas de amplio radio, pero cuando llegan los giros más ratoneros ni su rápida y precisa dirección puede evitar la querencia al subviraje, corregida por su tracción integral. Gracias a esta última, además, en superficies resbaladizas logras el plus de agarre necesario. El Volvo XC90 no está pensado para hacer fuertes trialeras o tirarse por una pista rota, no. Busca más el máximo confort en autopista y en el interior. Sin embargo, gracias a esa tracción AWD, al buen funcionamiento del cambio automático, a una distancia al suelo mayor que la ofrecida por sus rivales alemanes y a la asistencia de algunas ayudas electrónicas es capaz de pasar por muchos lugares fuera de la carretera. Eso, si no tienes miedo de rayar su bonita carrocería... 

 

Mucho menos se notan esas dos toneladas de peso al analizar el rendimiento de su mecánica D5 de 225 CV. Un diésel que se apoya en el turbo y en un generoso par motor de casi 500 Nm para lanzarse a 120 km/h sin ninguna dificultad, incluso con el pasaje completo. El cambio automático de ocho velocidades dosifica la fuerza con sosiego y contribuye a mantener el consumo medio en cifras (reales) razonables. Si bien es verdad que en nuestro test ha declarado un gasto de 7,8 l/100 km (dos litros por encima del dato oficial), bajar de los ocho litros en un modelo de cinco metros, automático y con tracción integral resulta destacable. 

Menos me ha gustado la rumorosidad cuando pisas a fondo, más elevada de lo esperado. Quizás a nivel de insonorización, Volvo todavía puede subir un escalón para alcanzar a un Mercedes, por ejemplo. Donde puede dar el XC90 lecciones a todos es en términos de confort de marcha, espacio en el habitáculo, maletero o practicidad. Con siete plazas de serie (las dos traseras con capacidad para dos adultos), este sueco es un auténtico salón de lujo rodante. Las cotas de altura y anchura son sobresalientes y la posibilidad de desplazar en sentido longitudinal las tres plazas de la segunda fila le otorga un plus de versatilidad. A ello se suma su gran maletero. Gracias al plegado de las dos plazas de la tercera fila, partes de una capacidad de 721 litros.

Conclusión

Volvo es la alternativa más exclusiva a las típicas marcas 'premium' y reafirma esa apuesta con el nuevo XC90. El estandarte de la marca se renueva por completo con mucha tecnología, elegante estética, precio razonable, gran habitabilidad y un buen motor D5. En el debe, resulta algo más rumoroso que sus rivales y podría bajar algo su peso. Una gran (y diferente) opción.

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