Prueba

Nuevo Porsche 911 Cabriolet: el más completo

Enrique Trillo

08/02/2012 - 16:05

El legendario Porsche 911 acaba de presentar la versión Cabriolet de la generación 991. Por primera vez mantiene la misma silueta lateral del coupé, gracias a su capota de plegado en forma de Z. Ahora es más ligero y ahorrador, además de más prestacional.

La nueva generación 991 (así se denomina a nivel interno) del Porsche 911 Cabriolet ha vuelto a superar a su predecesor. En el caso concreto de la variante Cabriolet, la evolución es incluso más significativa porque los diseñadores de Porsche han logrado que por primera vez en la historia el modelo descapotable tenga exactamente la misma silueta lateral que el nuevo Porsche 911 Coupé.

Hasta ahora, por pequeña que fuera, siempre había diferencia entre ambas variantes, pero el nuevo diseño de la capota y el mecanismo de plegado en forma de Z lo han hecho posible.
Este tipo de plegado no es nuevo, ya lo introdujo el modelo 996 en 2003. Pero lo que sí que es novedad es su construccción con paneles arquedaos de magnesio, lo que permite rebajar el peso del conjunto. Aunque, en realidad, la capota sigue siendo igual de pesada que antes.

La explicación a esta especie de sinsentido es que pese a que el conjunto ahora es más grande y cuenta con una lona más fuerte para asegurar una mejor insonorización (la rumorosidad con el techo cerrado es muy baja), gracias a la utilización de materiales ligeros, han conseguido que no aumente el peso.

Durante esta prueba he comprobado que se puede plegar en marcha hasta una velocidad de 50 km/h y tarda 13 segundos tanto para abrir como para cerrar. Todo ello en un proceso completamente automático que se agradece especialmente cuando te sorprende una lluvia inesperada. Y sé de lo que habló, porque fue justo lo que me pasó durante esta primera toma de contacto.

Algo que también resulta muy cómodo es que el deflector de viento se despliega eléctricamente al presionar un botón. Además, va integrado y escondido en la parte alta de los asientos traseros.

Por lo demás, el nuevo Porsche 911 Cabriolet tiene las mismas novedades que ya introdujo la variante coupé. El Carrera baja su cilindrada de 3,6 a 3,4 litros, aumenta la potencia en cinco caballos y reduce el consumo un 15,2%. Mientras que el Carrera S alcanza los 400 CV (15 más que antes), incrementa su cifra de par en 20 Nm y reduce el consumo hasta los 10,3 litros (un 13,6% menos).

Todo esto es posible porque se han basado en un concepto de construcción ligera que logra reducir el peso hasta en 60 kilos (1.450 kg en total).

Por supuesto, también puede incorporar (opcionalmente en el Carrera) el PTV ('Porsche Torque Vectoring'), que se encarga de frenar la rueda trasera del interior de la curva y repartir la fuerza a la que tiene mejor tracción, así se logra aumentar la velocidad en los giros y una mayor precisión de la dirección eléctrica.

Dinámicamente, el nuevo Porsche 911 Cabriolet me ha parecido sencillamente formidable. Es un coche directo, que va justo por donde tú le pides, que amortigua con dureza, pero que no resulta tortuoso en zonas con asfalto roto y en zonas con buen firme. Si activas el modo 'Sport Plus' (opcional), se pega a la carretera. Además, pese a ser cabrio, no se aprecia en absoluto falta de rigidez torsional. En esto, sin duda, ha influido de manera decisiva el 'Porsche Dynamic Chassis Control' (PDCC) que equipaba la unidad probada. Es un sistema de estabilización activa que se encarga de compensar la inclinación lateral del vehículo en las curvas.

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Enrique Trillo

Dame un coche, un circuito, barra libre y no necesito nada más en la vida.

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