Visibilidad vertical de ocho grados o color amarillo auto: estas son las condiciones de la luz V16 conectada que entrará en vigor en 2026

V16
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Quedan poco más de dos meses para que la luz V16 sea obligatoria, pero para que sea válida tiene que cumplir ciertos requisitos de la DGT.

La luz V16 es un elemento que será obligatorio llevar en el coche a partir del 1 de enero de 2026, como sustituto de los triángulos. De hecho, a lo largo de todo este año ambos sistemas de señalización han convivido entre sí, lo que debería hacer que el conductor promedio estuviera familiarizado con ellos, pero la realidad es que no es así.

En grandes superficies se agolpan en lineales o a las entradas, lugares de alta visibilidad para que los conductores los compren, pero cuando apenas quedan dos meses para que sean la única solución legal, todavía hay quien no tiene el suyo. En parte es por desconocimiento, ya que hay muchas dudas.

La principal tiene que ver con el hecho de que no todas las luces V16 son válidas. Hubo una primera remesa que no cumple un requisito primordial para estar homologada: estar conectadas a internet, algo que es obligatorio.

Es por eso que de cuando en cuando se ven ofertas a precios anormalmente bajos de los que hay que sospechar, puesto que busca darle salida a un producto que, a efectos prácticos, no es válido. Hay que tomar como referencia que el precio estándar suele estar entre los 40 y los 50 euros, así que cuantías inferiores a 30 euros deberían hacernos levantar la ceja.

Sin embargo, la conectividad no es el único aspecto con el que debe cumplir una luz V16 para estar homologada y ser válida. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha compartido en múltiples ocasiones cuales son todos los requisitos y exigencias con los que deben estar de acuerdo.

Lo primero es la irradiación: la V16 debe estar diseñada de forma que la luz cubra un campo de visibilidad horizontal de 360 grados y vertical de un mínimo de ± 8 grados hacia arriba y hacia abajo.

Lo siguiente es la intensidad luminosa, que debe ser en el grado 0, entre 40 y 700 candelas efectivas, y en los grados ±8, entre 25 y 600 candelas efectivas. Además, siempre debe ser capaz de mantener esa intensidad durante como mínimo 30 minutos. También se dictamina que la frecuencia de destello tiene que ser de entre 0,8 y 2 Hz.

El tiempo de encendido, “ON time” tiene que ser como máximo de 0,4/frecuencia de destello, mientras que el tiempo de apagado, “OFF time”, será como mínimo de 0,1 segundos. Además, el grado de protección IP tiene que ser de al menos IP54.

La OCU advierte sobre las luces V16.

La normativa también hace referencia a la estabilidad del dispositivo, señalando que “el equipo estará diseñado para quedar estable sobre una superficie plana, no desplazándose frente a una corriente de aire que ejerza una presión dinámica de 180 Pa, en la dirección más desfavorable para su estabilidad”.

Hay que tener en cuenta que es un dispositivo pensado para durar, aunque tampoco va a ser eterno. Tanto la conectividad de la V16 como la duración de su autonomía tiene que ser, obligatoriamente, de 18 meses. Tiene que montar una pila o batería que garantice ese tiempo, pero también se especifica que “se considerará que los dispositivos que utilicen una batería recargable y siempre que la carga del mismo se pueda realizar en el propio vehículo cumplen con este requisito”.

Solo los modelos que cumplen con todos estos requisitos se consideran como homologados según la normativa de la DGT y son de uso legal a partir de 2026. La oferta que hay actualmente en el mercado es enorme y un usuario que no sepa sobre el tema, puede acabar comprando una que no sea válida.

Por eso, la propia DGT tiene un listado en su propia página web en el que va añadiendo todos los nuevos lanzamientos que cumplen con las normas. Así, cuando se vaya a comprar una luz V16, resulta recomendable entrar en ella para comprobar si el modelo concreto está dentro de la lista.

A pesar de que es un dispositivo cuya obligatoriedad está a poco más de dos meses vista, su implantación no está exenta de polémica. Sobre el papel, mejora la seguridad de los ocupantes si ocurre un imprevisto ya que, al llevarlo dentro del vehículo, no hay que andar por la carretera, como si había que hacer con los triángulos. También se supone que, colocado sobre el techo del coche, tiene una buena visibilidad para el resto de los usuarios de la vía.

Sin embargo, la realidad es que, aunque de noche o en condiciones de oscuridad si se ve bien por lo general, cuando es de día y hay mucha luz es fácil que sus destellos pasen desapercibidos, por lo que no son tan efectivos para señalar que ocurre algo.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España