¿Coches con limitador de velocidad por GPS? La UE estudia controlar la velocidad de los coches nuevos

¿GPS con control de velocidad?
¿GPS con control de velocidad?Getty

El organismo de gobierno ubicado en Bruselas busca erradicar los siniestros viales provocados por los excesos de velocidad.

La Unión Europea ha dado pasos significativos en los últimos años para incrementar la seguridad vial en sus carreteras mediante la obligatoriedad de diversos sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos popularmente como ADAS. Elementos como el detector de fatiga o el asistente de velocidad inteligente forman parte del equipamiento de fábrica de cualquier vehículo matriculado en territorio comunitario. 

Sin embargo, las autoridades de Bruselas parecen dispuestas a ir mucho más allá en su estrategia de tolerancia cero contra los accidentes de tráfico. La Comisión Europea está estudiando una regulación que cambiaría por completo la experiencia de conducción al delegar el control absoluto de los límites de velocidad en la tecnología de posicionamiento por satélite.

Esta nueva propuesta plantea la implementación obligatoria de un dispositivo electrónico de control en todos los automóviles nuevos que se comercialicen en la Unión Europea. A diferencia de las tecnologías actuales, que simplemente advierten al conductor de un exceso de velocidad, este mecanismo actuaría directamente sobre el rendimiento del vehículo. El funcionamiento del sistema se basaría en la geolocalización continua.

Mediante la señal de los satélites, el coche identificaría su posición exacta en tiempo real y sabría de forma automática el límite máximo permitido en la vía por la que circula. En el momento en que el conductor intentase sobrepasar dicha velocidad, o cuando el automóvil entrase en una zona con un límite más restrictivo, el sistema intervendría electrónicamente para impedir de manera efectiva que el vehículo acelere más allá de lo legalmente permitido.

La idea de intervenir de forma activa en la velocidad no surge de la nada, sino que representa la evolución lógica de normativas previas. Desde el año 2024, los vehículos nuevos ya incorporan de manera obligatoria el Asistente de Velocidad Inteligente. Este sistema emite señales acústicas o visuales bastante molestas cuando se superan los límites de la vía, y aunque se puede desactivar manualmente, vuelve a conectarse por defecto cada vez que el usuario arranca el motor. 

Fuentes cercanas a los organismos reguladores europeos sugieren que este asistente acústico siempre se concibió como una fase meramente provisional. La meta final de Bruselas no es emitir advertencias o pitidos al conductor, sino asumir de manera directa y tecnológica el control del automóvil para que sea materialmente imposible cometer una infracción por exceso de velocidad.

Aunque la iniciativa se encuentra actualmente en fase de estudio y debate interno dentro de la Comisión Europea, diversos informes apuntan a que podría consolidarse como una propuesta formal con vistas a su obligatoriedad a partir del año 2030. De salir adelante, el proyecto abrirá debates de enorme calado tanto a nivel técnico como social. Uno de los principales problemas radica en la fiabilidad de la propia tecnología de localización. 

Diversos estudios realizados por entidades de investigación en seguridad vial señalan que los sistemas de reconocimiento vigentes muestran un margen de error notable, llegando a fallar en una de cada cuatro ocasiones al interpretar de forma errónea los límites reales de la calzada. Llevar estos fallos de lectura a un entorno donde el coche reduce la velocidad de forma autónoma plantea serios riesgos de seguridad.

Sería extremadamente peligroso que un vehículo experimentase una pérdida repentina de potencia en una autopista de alta velocidad debido a un error de cartografía del sistema de navegación o a una interferencia en la señal del satélite. Además del desafío tecnológico, la propuesta choca frontalmente con el concepto tradicional de la libertad individual al volante. 

Tesla Model Y Performance.
Tesla Model Y Performance.

Para muchos usuarios, resulta difícil de asimilar la idea de un entorno de movilidad donde la capacidad de decisión del conductor quede completamente anulada por la gestión electrónica del vehículo, transformando radicalmente la forma de circular. 

Por otra parte, la erradicación absoluta de los excesos de velocidad mediante tecnología satelital traería consigo una consecuencia colateral imprevista para las arcas públicas de los Estados miembros. Si los automóviles impiden físicamente cometer infracciones de tráfico, las sanciones económicas por rebasar los límites de velocidad desaparecerían por completo. 

Este escenario supondría el fin de una fuente de ingresos sumamente lucrativa y constante para las administraciones nacionales, que actualmente financian gran parte de sus estructuras de vigilancia y mantenimiento con los importes recaudados a través de las redes de radares. A pesar de estas incertidumbres económicas y operativas, Bruselas mantiene su firme enfoque en la tecnología como la herramienta definitiva para erradicar las muertes en carretera.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España