Reportaje

Coches 4x4

Subaru Grand Tour: sigue nuestra aventura por Marruecos

Subaru Grand Tour: sigue nuestra aventura por Marruecos

Enrique Trillo

12/10/2013 - 01:43

El Subaru Grand Tour 2013 es una ruta por Marruecos para descubrir las capacidades de auténtico 4x4 de los modelos del fabricante japonés. En este reportaje te contamos el día a día de esta formidable aventura. ¿Te animas a vivirla con nosotros?

Día 1: Madrid-Tánger

Es la 1:30 de la mañana en España, una hora menos en Tánger. Empiezo a escribir este reportaje cuando apenas he puesto los pies en Marruecos y las experiencias, vivencias y buenos momentos ya se agolpan en mi memoria queriendo salir a borbotones para que tú los disfrutes tanto como yo lo estoy haciendo. No quiero venirme arriba demasiado pronto, así que deja que vaya poco a poco para que te cuente de qué va todo esto.

Este Subaru Grand Tour 2013 es un viaje que realizo junto con Subaru por Marruecos, que está organizado para comprobar las buenas cualidades 4x4 de los vehículos fabricados en Japón por Fuji Heavy Industries (FHI), que es la empresa que está detrás de la marca Subaru.

La ruta de hoy ha comenzado a las 8:30 de la mañana en un concesionario de la marca en Madrid. El objetivo del día era sencillo. Por delante teníamos los poco más e 700 kilómetros que separan la capital de Tarifa, para allí coger el ferry y pasar nuestra primera noche en Tánger e ir aclimatándonos a la cultura marroquí, al grupo que nos acompaña y a los guías que nos marcan el camino.

Tengo que decir que la cosa no ha sido tan fácil como pinta. Para empezar, hemos tenido que conducir los primeros kilómetros bajo un aguacero de aúpa, pero nada preocupante... Tras un ligero tentempié, hemos llegado hasta el sur de la península sin mayor inconveniente y a la cola del ferry listos para embarcar.

El problema ha llegado al pisar suelo marroquí. Las autoridades aduaneras no lo han puesto fácil y hemos estado retenidos más tiempo de la cuenta. Finalmente, debido a las buenas relaciones con las autoridades locales por parte de la agencia organizadora y gracias a las buenas gestiones de Julio García y Miguel Siles, cabecillas de la expedición, hemos puesto los pies en el país reinado por Mohamed VI.

Poco más puedo contar hasta el momento, salvo que los protagonistas de este Subaru Grand Tour son el Subaru Forester 2.0 Turbo de 240 CV con cambio CVT (por variador continuo), valorado en 39.000 euros y un Subaru XV turbodiésel de 2,0 litros, con 147 CV, que está disponible desde 25.675 euros.

Bueno, antes de irme a la cama no puedo dejar de apostar por adelantado que en este viaje seguramente me voy a llevar grandes momentos y amigos, porque con los buenos de Julio y Miguel de los que ya te he hablado anteriormente (más adelante verás su foto) ya he tenido chistes, gintonics y anécdotas como para escribir un libro. 

Este viaje promete… Y yo prometo seguir contando novedades.

Día 2: Tánger-Fez

Como sabes, ayer me acosté tarde y hoy ha tocado madrugar para comenzar la ruta ya en suelo africano. La jornada de hoy ha servido para ir adentrándonos hacia el sur del país e ir conociendo la peculiar manera de conducir de los marroquíes. Como ejemplo, su forma de transitar por una rotonda: llegan, entran sin mirar y se paran en el puñeter medio para dejarte pasar a tí. ¿Generosidad? Nada de nada, te dejan porque entienden que vienes por su derecha y tienes preferencia. En su cabeza tienen claro desde hace décadas que en cuanto a preferencias de paso la cosa funciona así y porque ahora se hayan 'inventado' esto de las rotondas no van a cambiarlo por nada del mundo.

Los guías y alma de este Subaru Grand Tour 2013: Julio García (izda.) y Miguel Siles (dcha).


Por cierto, no quiero adueñarme de este término que acuñaron hace años Miguel y Julio. Ya te los medio presenté ayer. Ahora, además de poder verles en foto, te cuento un poco de su historia y su experiencia en conducción 4x4 en Marruecos, porque llevan casi 30 años 'bajando al moro' para disfrutar de sus pistas, caminos y paisajes. Han conducido aquí con Land Rover, Suzuki Samurai, Subaru Forester de primera generación y hasta con un Santana Ligero. Todo esto nació de la pura y dura afición por la conducción 'offroad', que les llevó incluso a participar en el mítico Rally Dakar en los años 90. Una prueba que, como ellos mismos dicen, no la corrieron, sino que ella les corrió a ellos. Y lo que se corrieron fue una juerga...

Tratando de cambiar de aires lograron rodar más al sur de Marruecos de lo que nadie lo había hecho hasta entonces, jugándose el tipo con los militares debido a las tensiones fronterizas con Argelia. Más tarde pasaron a hacer rutas en moto y con el objetivo de alcanzar objetivos más lejanos se aventuraron a recorrer Libia. 

Como ves, esta singular pareja en un par de días te cuenta batallitas como para hacer una biografía y eso que me ahorro otras tantas que no se pueden contar aquí… Son para conocerlos.

En lo relativo a la ruta, los primeros kilómetros han consistido en evitar problemas en el complicado tráfico de una ciudad como Tánger. Además de eso ha sido un placer conocer Chaouen, un bonito pueblo con casas azules y calles muy pintorescas, así como disfrutar del entorno verde de esta zona, con carreteras de curvas bonitas para conducir. La llegada a Fez ha sido ya de noche, así que ha sido necesario poner en marcha un sexto sentido para tratar de ver con anticipación burros, bicicletas sin una sola luz y peatones andando casi por mitad de la carretera sin importarles un rábano que les pudieras pasar por encima.

Una vez aquí, rápida visita a la medina de la ciudad y el siempre indispensable té de menta. 

Buena jornada. Seguimos en la carretera...

Día 3: Fez-Merzouga


El día de hoy ha sido muy variado. La ruta ha sido preciosa. Durante los 500 kilómetros que hemos recorrido he disfrutado de una variedad de paisajes espectacular. Si eres de esos que opina que no hay nada como España, aunque tengas parte de razón, te tengo que decir que te falta viajar. Los siento, es así. Las cosas como son.

A la salida de Fez pueblecitos muy cuidados, sorprendentemente limpios y con un aspecto muy moderno. Eso me ha sorprendido, porque en otras ocasiones que he visitado este país (rutas más cercanas a Marrakech) la cosa no era igual. Pero para sorpresa la que me he encontrado en Ifrane, la pequeña Suiza marroquí, con casas típicas de los Alpes, una densa vegetación e incluso pistas de ski…


Pocos kilómetros más adelante el espectacular bosque de cedros de Azrou, habitado por una colonia de monos más pintorescos que agradables con los turistas. Así, disfrutando de bonitas carreteras de montañas, la jornada iba avanzando y con ella el paisaje se iba despejando. Esto empieza a oler a desierto y eso siempre gusta. Y justo cuando crees que no van a ver ni un solo árbol más, te encuentras con un palmeral que recorre el curso de un río durante kilómetros y kilómetros, que te deja con la boca abierta.

Como anécdota del día creo que es curioso contar que he conocido al rey Mohamed VI. Bueno, en realidad tengo que decir que solo he visto la comitiva que le acompañaba con unas Honda Goldwing como escolta, más luminosas que un tiovivo de feria.

Al margen de todo esto, me gustaría acabar la crónica de la jornada compartiendo contigo un nuevo vocablo que va a pasar a tener mi cuaderno de viaje, el 'topalantismo'. El concepto, parece rebuscado, pero cuando entiendes que sale de la imaginación de unos andaluces con tanta gracia como los que me acompañan en esta aventura, todo cobra sentido. El 'topalantismo' es una expresión que ellos mismos han acuñado para referirse a la manera en que los marroquíes te indican la ruta correcta a seguir cuando te encuentras perdido. Te pongo en situación: sigues el 'road boom' (libro de ruta) y no te aclaras con las viñetas o alguno que otro se ha equivocado al sumar. Te paras, preguntas a lugareño y gentilmente te señala con una sonrisa de oreja a oreja que sigas siempre hacia delante. De ahí el famoso 'topalantismo'. No parece existir otra dirección. Ya sabes si te confundes, sigue para adelante que llegas seguro…

Día 4: Merzouga-Boumalne Dades

Por fin, hemos conducido en el desierto. Si nunca lo has hecho te recomiendo que te animes, porque es una experiencia formidable. Requiere de ciertos conocimientos previos para que no te quedes atascado en la arena cada dos por tres. Pero incluso con un Subaru XV como el que yo conducía (nace pensando más en la ciudad que en sus cualidades camperas) te lo puedes pasar bomba. 

Subaru XV en el desierto

Antes de eso, he podido revivir una experiencia formidable: ver amanecer en el desierto. Al principio 'pica' un poco levantarse a las cinco de la mañana, pero cuando llegas a lomos de un camello hasta la mismísima gran duna de Erg Chebbi y ves como empieza a despuntar el día, eso te da una vigila extra que no tiene comparación. Ese momentazo es como gasolina para unas cuantas semanas… Y eso que unas nubes puñeteras han impedido que lo apreciáramos al 100%.

Por desgracia no todo lo bueno dura y esta ruta sigue su curso. Lo cual significa dejar atrás el desierto, por mucho que a mi me hubiera gustado estar ahí días y días. Pero para desgracia la que nos esperaba apenas a los 10 kilómetros de emprender la marcha. El simpático Subaru Forester de primera generación que viaja con nosotros (conocido por todos aquí como Jbel Bani o, mejor, Naranjito) se ha calentado más de la cuenta y nos hemos visto obligados a parar. Todo parecía indicar que se le había 'ido' la junta de la culata, pero la cosa, por suerte, no ha sido para tanto y un fantástico mecánico de Rissani ha podido reparar la grieta del radiador, que era la que había ocasionado todo este trastorno. El arreglo es para verlo, parece que le ha puesto yeso como para enfoscar toda la Capilla Sistina, pero el caso es que ha funcionado. ¡Olé!

Subaru XV primera generación

Poco más de 200 kilómetros después nos encontramos en Boumalne Dades, a los piés de uno de los pasos de la cadena montañosa del Atlas más famoso, la Garganta del Dades, pero eso ya te lo cuento mañana. El Subaru Grand Tour 2013 continúa.

Día 5: Boumalne Dades-Boumalne Dades

El bucle que hemos hecho hoy ha sido sencillamente espectacular. Un lujo para los que nos gusta conducir y una auténtica maravilla para los sentidos por la riqueza de paisajes, luces, ambientes y colores que hemos disfrutado.

Para abrir boca nos hemos dirigido a la famosa Garganta del Dades. Esta zona del Alto Atlas te regala preciosos enclaves y auténticas esculturas naturales en ambas caras de la montaña. Atractiva zona para aquellos que disfruten de los paisajes, pero muy jugosa también en lo humano, ya que puedes conocer de primera mano el modo de subsistencia habitual de los pueblos bereberes.

Garganta del Dades

El siguiente paso era adentrarse en la Garganta del Todra. Excesivamente turística en sus primeros kilómetros, pero una joya de la naturaleza prácticamente solitaria si la recorres en toda su extensión. Sin duda ha sido una de las partes que más me ha gustado de todo lo que va de viaje, ya que recorres el curso del río por la parte baja de la garganta y disfrutas de una vistas sorprendentes y, sobre todo, de una carretera de esas que gusta contar que has transitado. Te lo recomiendo.

Garganta del Todra

Aunque para recomendable la comida en Chez Pauline, un cuco albergue-restaurante que un matrimonio francés ha montado en Tadighoust que es todo un remanso de paz en medio de una zona tan escarpada.

Han sido 450 kilómetros de curvas en los que también hemos transitado por pistas y realizado algún que otro vadeo. El Subaru XV que he conducido hoy se ha portado como un jabato y no se ha quejado ni una pizca. Además, pese a llevar un ritmo bastante alegre el consumo ha rondado los 8,0 litro de media. Lo cual no está nada mal teniendo en cuenta lo exigente que era el terreno.

Día 6: Boumalne Dades-Agdz

Si este país tiene buenas rutas para disfrutar conduciendo, también goza de una gran riqueza cultural. Por eso hemos aprovechado la jornada para hacer un recorrido que combinara ambas opciones y, de paso, comprobar lo poco que gasta el Subaru Forester 2.0 TD de 150 CV si realizas una conducción eficiente. Las cifras oficiales prometen un consumo medio de 5,7 litros y en el primer tramo de la ruta, acariciando el acelerador, se ha conformado con 4,2. Ahí queda eso...

Nada más salir de Boumalne hemos girado a la izquierda por la caretera N10, que recorre el Valle del Dades, una zona con numerosas aldeas, famosa por la fabricación de agua de rosa y sus múltiples derivados en productos de belleza. Si pasas por aquí no dudes en hacer una parada, tu novia, mujer, madre o a quien quiera que tengas en mente seguro que te lo agradecerán.

Antes de llegar a Ouarzazate hemos pasado por la Kasbah de Amridil, que data del siglo XVII y es una de las más conocidas del país porque aparecía en el antiguo billete de 50 dirhams.

Subaru Grand Tour en la Kasbah Amridil

Así hemos continuado el camino por la cadena montañosa del Antiatlas hasta Agdz, donde hemos disfrutado de la tradicional comida de la zona: Tallín de cordero (estamos a pocos días de celbrar la tradicional fiesta del cordero), cuscús, té a la menta…

Tallín de cordero

En esta ciudad comienza el Valle del Dra, en cuyo curso se localiza el palmeral más grande no de Marruecos ni de África, sino del mundo… Una zona que se extiende a lo largo y ancho de 250 kilómetros, donde te puedes sentir como en casa si duermes en el hotel Hara Oasis, porque está regentado por un español, Juan Antonio Muñoz, un aventurero experto en 4x4 que hace años decidió echar raíces en este país. Desde aquí mi enhorabuena, porque ha montado un establecimiento con mucho encanto en pleno centro de un lugar único. Eso no puede hacerlo ni decirlo cualquiera.

Ha sido una auténtica pasada disfrutar de la paz y tranquilidad que hay aquí y contemplar un precioso atardecer como el que hemos tenido. Mañana llegamos a Marrakech.

Día 7: Agdz-Marrakech (Fin de la ruta)

Hace una semana que salimos de Madrid y el viaje va tocando a su fin. En esta jornada hemos partido, como ya sabes, desde el palmeral más grande del mundo para volver sobre nuestros pasos hasta la ciudad de Ouarzazate con el objetivo de conocer los estudios de cine que allí se ubican. No deberías dejar de hacer esta visita si pasas por aquí, ya que no todo el mundo puede contar que ha pisado el terno donde se rodaron secuencias de películas tan famosas como Lawrence de Arabia, La momia o La guerra de las galaxias. De hecho, si das una pequeña vuelta por los caminos que los rodean todavía puedes contemplar algunos de los decorados de cartón piedra. Sin duda merece la pena.

Estudios de cine Ouarzazate

El siguiente parada del día la Ksar de Ait Benhadu, un poblado que es patrimonio de la humanidad y que reúne todo el colorido, esencia y construcciones típicas de Marruecos. Siguiendo esta ruta, el trazado se va tornando mucho más atractivo. La primera parte de este trazado presenta un asfalto muy roto, estrecho y poco cuidado, pero invita a disfrutar a fondo de un 4x4 como el Subaru, porque curvas, contracurvas, cambios de apoyo y enlazadas se suceden sin parar. Pero si no te importa detenerte un instante y seguir disfrutando de la arquitectura local te recomiendo que prestes atención a la Kasbah de Telouet, una de las más antiguas y representativas de todo el país.

Kasar Ait Benhadu

Aunque para destacado el puerto de montaña Tizin'Tichka, uno de los pasos del Atlas más transitados, cuya cima se encuentra a 2200 metros de altitud y que del que los rumores dicen que es una de las carreteras con mayor número de accidentes de Marruecos.

Antes de terminar de bajar el puerto hemos parado a comer en el pueblo de Taddart. Hago aquí un inciso para explicarte algo lógico pero que casi nadie hace. Me explico. En España, cuando se sale de viaje, casi todo el mundo para donde hay camiones, porque nadie mejor que los camioneros saben dónde se pone bien de comer. Pues bien, en Marruecos lo ideal es seguir esa premisa: comer donde comen los marroquíes. Lo habitual suelen ser los 'humeríos' (así es como nuestros simpáticos compañeros andaluces definen a los 'bares' de carretera donde hacen carne a la parrilla y se forma un humo del carajo). De primeras dan un asco que no veas, pero ves en persona qué carne te cortan, preparan y sirven. No hay trampa ni cartón, te lo aseguro. Y lo que te ponen está buenísimo.

Una vez en Marrakech, una vez hecho al caos de una ciudad con un millón de (declarados) habitantes, te invito a que visites la plaza de Jemaa el-Fnaa y el zoco que la rodea. Hay otros muchos puntos de interés, pero aquí se concentra casi toda la actividad turística y te aseguro que vas a alucinar con lo variopinto de este lugar: encantadores de serpientes, músicos callejeros, predicadores… Casi todo lo que puedas imaginar, aquí lo puedes encontrar. Y si no, te lo buscan…

Aunque todavía nos quedan casi 1.500 kilómetros hasta Madrid. Esa aventura por autopista ya es mucho menos atractiva, así que aquí doy por concluida una semana apasionante. 

Gracias, Subaru, por haberme dado la oportunidad de volver a este formidable país con este Subaru Grand Tour 2013 y por acercarme a un grupo tan agradable, cercano y entretenido (me llevo a casa un zurrón de chistes bien lleno) como el que aquí he conocido.

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Enrique Trillo

Dame un coche, un circuito, barra libre y no necesito nada más en la vida.

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