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Reportaje

Navegar sobre baches: así han evolucionado las suspensiones

así han evolucionado las suspensiones

En busca del confort.

La batalla contra los baches es más antigua que el propio automóvil. De hecho, en un mundo en el que aún no existían las carreteras ni el más mínimo asfaltado, la obsesión por ofrecer un mínimo de confort a los pasajeros de un vehículo de tracción animal era ya una realidad y los modelos más sofisticados contaban con una especie de ballestones longitudinales (hechos con travesaños de hierro superpuestos) que permitían que la cabina oscilara un poco de arriba abajo y que el banco de madera de los sufridos viajeros no absorbiera tan directamente todas y cada una de las irregularidades del terreno. En ocasiones, hasta el asiento contaba con este rudimentario sistema de suspensión de ballestas... con el que también arrancaría, de alguna forma la historia del coche sin caballos.

VÍDEO: Así de alucinante es la suspensión BOSE

A medida que el motor de explosión se incorporaba a las antiguas carrozas, la necesidad de una suspensión eficaz era mayor, debido a las vibraciones generadas por la propia mecánica y al incremento de las prestaciones. Así que ese desarrollo del confort tuvo que ir asociado necesariamente al de las ruedas -mira en las páginas siguientes lo relativo al invento del neumático- al diseño del chasis y la carrocería, los asientos y hasta los frenos.

Hoy en día existen muchos tipos de suspensión, pero en el fondo están basados en unas cuantas innovaciones (tienes algunos ejemplos bajo estas líneas) que se fueron generalizando en los diferentes mercados con cierta rapidez. Y básicamente se dividen en dos grupos: las dependientes (en las que la posición de cada rueda depende de en qué plano estén las otras) y las independientes (más sofisticadas, en las que cada una de esas ruedas cuenta con su propio sistema para absorber las irregularidades).

¿Cuándo hay que cambiar los amortiguadores?

Si el triciclo de Carl Benz en 1885 ya contaba con dos ballestas básicas en su eje motriz, el fabricante Mors (que, por cierto, acabaría siendo adquirido en 1908 por un tal André Citroën, nombre clave en un reportaje como este) fue el primero en montar amortiguadores neumáticos en un modelo de 1901, invento que, como tantos otros, no se impondría hasta pasadas unas décadas.

En 1906, la Brush Motor Company introdujo los muelles helicoidales en un coche de producción. La década de los años 20 traería consigo las barras de torsión -firmadas por Leyland Motors- y la suspensión independiente mencionada antes, de la mano de Lancia (1922), que no se desarrollaría hasta los años 30 y hoy es un estándar en los coches.

Tras la II Guerra Mundial, el Citroën 2 CV, proyectado muchos años antes y cuyos más de 70 prototipos fueron destruidos u ocultados a los nazis en naves y graneros, vio por fin la luz en 1948. Su revolucionario sistema de suspensión predictiva (de brazos oscilantes unidos entre las ruedas del mismo lado) lo hacía versátil y muy difícil de volcar. Debía poder llevar por un camino arado un saco de patatas y una cesta de huevos sin que llegaran cascados.

En los 50, después del éxito de la tracción delantera en el Traction Avant (que ya incorporaba carrocería monocasco y suspensión independiente), otra vez Citroën le dio la vuelta a todo lo que se había hecho hasta la fecha en el campo del confort y la seguridad: con el ID/DS Tiburón (1955), llegó la era de la suspensión hidroneumática (que se desarrollaría más en los GS, SM, BX, CX, XM, Xantia, C5, C6), basada en un sistema de esferas cuyo líquido controla balanceo, dureza, altura de la carrocería, dirección, frenada...

La importancia de una buena suspensión

En 1959, Issigonis presentaba su célebre Mini, con un eficaz sistema de resortes cónicos de goma más un compacto elemento hidráulico similar al amortiguador. 

Desde entonces, los fabricantes han ido combinando amortiguadores, muelles, ballestas, barras de torsión, ejes multilink tipo McPherson o la suspensión hidroneumática... con la electrificación, para optar en tiempo real por prestaciones y confort.  ¿Qué será lo próximo en deslumbrarnos? De momento, también dejaremos la respuesta en suspensión.

Para terminar, aquí están los distintos tipos de suspensión:

Ballestas

así han evolucionado las suspensiones

Como buen heredero de las carrozas, el primer auto de Benz ya las llevaba.

De Dion

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Suspensión dependiente en la que los ejes basculan hacia el centro.

Geométrica

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Con barras estabilizadoras, rótulas, muelles y amortiguadores.

Hidroelástica

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Conos de goma e hidráulica para el Mini.

Eje de torsión

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Se generalizó en los 60 y 70 y sigue vigente, con muelles y amortiguadores.

Hidroneumática

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El ID/DS la estrenó en 1955. Permitía subir y bajar la carrocería.

McPherson

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Suspensión de tipo independiente con varios brazos.

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