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Reportaje

Motor

La increíble historia del Talbot Samba Rallye

historia Talbot Samba Rallye

Pequeñito, pero matón

Antes de su desaparición definitiva en 1986, Talbot nos dejó uno de los coches urbanos deportivos más divertidos de la década de los 80, con un compromiso entre prestaciones y precio asequible. Esta es la increíble historia del Talbot Samba Rallye.

El Talbot Samba Rallye era la versión deportiva del Samba, un utilitario comercializado entre 1981 y 1986, aunque su origen se remonta a una década antes, a comienzos de los 70, cuando la marca todavía era propiedad de Chrysler

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El proyecto original era el de sustituir el Talbot Sunbeam con una versión más pequeña del futuro Horizon. Sin embargo, la falta de liquidez impidió llevar a cabo el plan, hasta que, en 1978, Peugeot absorbió Chrysler Europe y, con él, Talbot, y retomó la idea, aunque con algunos cambios, añadiendo elementos del Peugeot 104 y del Citroën LNA para reducir costes.

Hasta 1984, el Samba gozó de cierto éxito y funcionó bastante bien en cuanto a ventas, pero, a partir de ese año, comenzó a decaer. En 1986, Talbot desapareció definitivamente, tras varias décadas pasando por varias manos, y el lugar del Samba fue ocupado por el Peugeot 205

La increíble historia del Talbot Samba Rallye

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Sus dimensiones compactas y formas rectangulares le conferían un aspecto atractivo.

El Talbot Samba Rallye tenía unas dimensiones muy contenidas: apenas alcanzaba los 3,50 metros de largo, 1,53 de ancho y 1,36 de alto. Esto, unido a su peso muy bajo (unos 800 kilos), lo convertía en un vehículo muy ágil y ligero, ideal para moverse por la ciudad. 

Su diseño, caracterizado por formas rectas y angulosas, como era habitual en la época, le proporcionaba un aspecto agradable para la mayoría del público, a la vez que sólido, y aparentaba ser más grande de lo que realmente era. 

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En el frontal, destacaban los grandes faros cuadrados que flanqueaban la parrilla central, compuesta por cuatro lamas horizontales. Todo el conjunto quedaba rematado por un paragolpes de plástico negro. 

En la vista lateral, encontrábamos una línea de cintura relativamente alta para la época, una franja de plástico negra que recorría todo el lateral y dos elementos que diferenciaban esta versión del resto de la gama: la inscripción 90hp tras la rueda delantera, que hacía referencia a la potencia del motor, y 'Rallye', entre la puerta y la rueda trasera. 

La zaga contaba con una gran luneta casi vertical, equipada con resistencia térmica, pero sin limpialuneta, unas ópticas también rectangulares y un paragolpes envolvente de plástico negro. 

Interior espartano, con lo mínimo imprescindible

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El Talbot Samba Rally en su versión convencional.

El interior del Talbot Samba Rallye era bastante espartano. En general, toda la gama del Samba era escasa, en cuanto a equipamiento. Las plazas delanteras tenían dos asientos cómodos, de un tamaño correcto para dos adultos, pero las plazas traseras eran más estrechas.

El acceso a la zona posterior, sin embargo, resultaba ingenioso, porque constaba de un sistema de memoria mecánica para abatir el respaldo y desplazar la banqueta hacia adelante, recuperando su posición inicial después. 

En el salpicadero faltaban elementos como un cuentavueltas o testigos luminosos que, aunque no eran imprescindibles, sí estaban presentes en otros coches de la competencia. No obstante, los elementos que incluía estaban bien distribuidos y, tanto el diseño como el tacto de los diferentes mandos, era correcto, propio de un coche de su categoría de aquel tiempo. 

Sin embargo, la versión Rallye era todavía más simple, ya que carecía de todo aquello que no fuera imprescindible para circular, como elevalunas eléctricos, encendedor, llantas de aleación… No obstante, contaba con lo necesario para hacer una conducción deportiva y segura.

Por último, el maletero no estaba mal para un coche de este tamaño, con 236 litros de capacidad. Eso sí, era poco aprovechable, debido a las formas de los pasos de rueda traseros y a la presencia de la rueda de repuesto que, en el resto de la gama, estaba ubicada en el vano motor.

Un pequeño bólido

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Un motor mejorado hasta los 90 CV.

El Talbot Samba Rally fue aligerado, eliminando todo elemento de equipamiento superfluo, como acabamos de ver, y se le ajustaron las suspensiones y los frenos para mejorar su rendimiento en carretera. 

Pero nada de esto habría bastado sin el acompañamiento de un motor apropiado, un bloque de 1.2 litros procedente del Citroën Visa Super X con culata del Peugeot 104 ZS 2, alimentado por dos carburadores Webber. Todo esto permitía aumentar la potencia hasta unos considerables 90 CV que, unido al poco peso del coche, lo convertían en un pequeño bólido.

Tal fue el rendimiento del Samba Rallye que sirvió como base para preparar el modelo con el que Talbot compitió en el Grupo B del Campeonato del Mundo de Rallyes, convirtiéndose en el sustituto del mítico Talbot Subeam Lotus de 1981. 

Participación discreta en el Grupo B

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Talbot Lotus Sunbeam Grupo 4.

Las primeras unidades del Samba Rallye Grupo B alcanzaron los 128 CV, con un peso de apenas 680 kilos. Posteriormente, la marca fue aligerando aún más su peso, utilizando materiales plásticos con un espesor fino para el capó, vidrios sustituidos por láminas de plástico transparentes (excepto el parabrisas) y un equipamiento reducido al mínimo.

Incluso las soldaduras de los refuerzos y el arco de seguridad de aluminio fueron estudiadas y reducidas a lo mínimo imprescindible para contener le peso, que se quedó hasta unos 675 kilos, el mínimo exigido por la FIA para participar en la categoría de 1.300 centímetros cúbicos. 

Todo esto se completó con unos discos de frenos traseros y pinzas Lockheed del Talbot Lotus Grupo 4, así como un mando ubicado detrás del freno de mano que regulaba la frenada. 

Aun así, el Samba Rally Grupo B estaba muy lejos de los colosos de la categoría, como el Audi Quattro o el Lancia 037. Sí fue más destacable su participación en pruebas locales, como el Campeonato de España de Rallyes de Tierra, donde consiguió la victoria. 

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