Reportaje

Cuatro medidas tan radicales que la DGT nunca se atrevería a poner en marcha

Medidas radicales DGT
Noelia López

Antes de decir que nos hemos vuelto locos, piensa si podrían ser efectivas

El pasado fue un año dramático en víctimas de accidentes de tráfico. A falta de datos definitivos (los que hay hasta ahora solo incluyen las muertes a 24 horas), han sido más de 1.200 los fallecidos en las carreteras. La cifra supone un repunte con respecto a años anteriores y eso ha hecho, primero, que muchas voces se planteen si medidas como el permiso por puntos han dejado de ser efectivas y, segundo, que la DGT anuncie una batería de propuestas que irá poniendo en marcha a lo largo de 2018.

En este último paquete se encontraba la puesta en funcionamiento de más radares (la mayoría en carreteras convencionales), la revisión y modificación de la Ley de Seguridad Vial para endurecer algunos castigos, un nuevo examen de conducir, más sanciones para infractores reincidentes (no solo en alcohol y drogas, también uso del móvil).

De momento todas las anteriores son promesas que Gregorio Serrano ha dicho que irán entrando en vigor a lo largo de 2018. Pero nosotros hemos querido ir más allá y hemos pensado unas cuantas medidas tan radicales que la DGT nunca se atrevería a poner en marcha.

1. Si te pillan con el móvil te quitan los puntos ¡y el teléfono!

Imagínate que un Guardia Civil de Tráfico te da el alto porque te ha pillado hablando por teléfono o mandando un wassap mientras conduces. Te da la reprimenda porque lo que has hecho pone en peligro tu seguridad y la del resto de conductores. Tramita la denuncia, te da la notificación y acto seguido te pide que el des el teléfono móvil.

Los datos que maneja la DGT apuntan que el 25% de los accidentes y el 31% de los fallecidos que se registraron el pasado año fue por culpa de las distracciones. Y que marcar un número a una velocidad de 120 km/h implica recorrer 429 metros sin ver la carretera, distancia que aumenta a 660 metros «a ciegas» en el caso de escribir un mensaje.

El uso del móvil al volante está penalizado con una sanción económica de 200 euros y la pérdida de tres puntos, pero teniendo en cuenta que uno de cada cuatro conductores reconoce que a pesar de esta amenaza sigue utilizando el teléfono mientras conduce está claro que no es suficiente.

Dime con sinceridad, ¿lo harías igual si supieras que además de los puntos puedes perder el teléfono?

Hablar por el teléfono móvil mientras conduces es una causa de distracción al volante

2. Coches con fecha de caducidad

Dicen que el riesgo de fallecer si sufres un accidente de tráfico en un coche que supera los 10 años de antigüedad es 1,6 veces mayor que en uno más moderno. El dato es muy preocupante, sobre todo si se tiene en cuenta que más de la mitad del parque automovilístico nacional tiene más 10 años, o lo que es lo mismo, más de 15 millones de coches viejos circulan a diario por ciudades y vías interurbanas.

La DGT pide que llegados a los 10 años (12 a lo sumo) se cambie de coche. Si radicalizamos este consejo, podríamos convertirlo en la obligación de cambiar de coche llegados a una determinada edad. Quizá 10 años sea un poco pronto, pero ¿se salvarían vidas si al cumplir los 15 años te obligasen a comprar un coche nuevo?

Eso sí, a cambio tendría que haber un plan de ayudas a la compra de calidad, con más presupuesto y no solo con subvenciones para los coches eléctricos e híbridos.

Pondríamos otro matiz. A partir de los 15 años de antigüedad podrías evitar que tu vehículo vaya directo al desguace si lo conviertes en un coche clásico (con los condicionantes y requisitos que eso supone). En la actualidad la edad mínima para que un vehículo reciba la consideración de histórico son 

10 coches que en 2018 ya pueden ser clásicos

3. Tolerancia Cero con el alcohol

Esta medida creo que es la menos radical, la más efectiva y me atrevo a decir que la más necesaria.

La Tolerancia Cero con el alcohol al volante ya existe en algunos países europeos. Alemania, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Hungría e Italia son algunos de los países en los que no permiten que los conductores profesionales tomen un solo gramo de alcohol cuando están de servicio.

Nuestra medida radical sería que está tasa 0,0 se extendiera a todos los conductores y que la Ley obligara a los reincidentes a instalar en sus coches sistemas de bloqueo que impidan arrancar el vehículo sin hacer una prueba de alcohol en aire expirado que certifique no han bebido.

4. Examen de conducir obligatorio cada 10 años

Entre las medidas anunciadas por Tráfico para tratar de reducir la siniestralidad vial está la puesta en marcha de un nuevo examen de conducir. De esto se lleva hablando largo tiempo y aunque ya debería estar en vigor parece que la falta de material es el principal obstáculo para su entrada en vigor.

Estamos de acuerdo con que el actual sistema de exámenes está obsoleto y que es necesario utilizar métodos que permitan medir la capacidad de los aspirantes a conductores para salir airosos de una situación de riesgo, pero ¿qué pasa con los veteranos?

Si llevas años conduciendo estarás de acuerdo conmigo en que hay señales que no recuerdas, intersecciones en las que dudas de si tienes o no preferencia y situaciones en las que no estás convencido de estar actuando según el Reglamento de Circulación.

Todos los conductores deberían pasar un curso de reciclaje con su correspondiente examen. ¿Quién lo pagaría? Quizá lo ideal sería que el primer intento corra por cuenta de la DGT y en caso de suspender que sea el conductor quien asuma el coste de las siguientes. 

Imagen de perfil de Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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