Los camiones del futuro: así serán

Son los primeros en estrenar muchas tecnologías, pero su filosofía estaba desfasada

El transporte por carretera sigue siendo vital para la economía de toda el mundo, y en Europa es, además, pionero en mucha tecnología y soluciones de movilidad que luego han acabado aplicándose a los coches. Sin embargo, el concepto de "una cabina tractora que arrastra un tráiler" no ha variado demasiado desde que el mundo (de los camiones) es mundo. Por eso, fabricantes y administraciones se plantean ahora si ha llegado el momento de darle una vuelta al asunto y conseguir más grandes, aerodinámicos, confortables... y eficientes, para aprovechar mejor cada uno de sus trayectos en términos de capacidad de carga y emisiones. Los camiones del futuro están cada vez más cerca...

De hecho, el único cambio verdaderamente revolucionario que se había hecho para mejorar la capacidad era desplazar el motor del frontal (que sigue siendo un auténtico seguro de vida en caso de colisión para los conductores que llevan modelos de cabina con morro) hasta un abultado lugar entre los asientos, primero (lo que aumentaba el ruido y la temperatura a bordo) y a meterlo luego debajo de ellos, como en la mayoría de camiones actuales. Pero como ves, todo iba destinado a aumentar el espacio de carga... en detrimento de la cabina.

Nuevas reglas del juego 

Este próximo mes de septiembre, está previsto que entre en vigor un Reglamento de la Comisión Europea (UE 2019/2892) que permitirá, entre otras cosas, que se produzcan muy pronto algunos cambios en cuanto a las dimensiones o  la aerodinámica...  para que, de nuevo, todo el mundo tenga más manga ancha para que los transportes terrestres sean mucho más respetuosos con el medio ambiente.

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Por ejemplo, en la práctica, parece que la directiva comunitaria va a influir en la manera en que se puedan transportar palés, en la forma en la que se podrán enganchar semirremolques... pero lo que todo el mundo percibirá al primer vistazo es que se abre la mano para colocar nuevos apéndices aerodinámicos (como en la Fórmula 1) para derivar los flujos según convenga, y mejorar los índices de penetración, reducir o eliminar las turbulencias generadas en la parte trasera... Y, de nuevo, hacer descender los consumos y, con ello, las emisiones contaminantes. .

Ganar en habitabilidad 

Pero al margen de las cuestiones ecológicas o de rendimiento energético, la filosofía de la nueva norma y de las tendencias actuales en el rediseño del transporte terrestre vuelve a poner el foco en uno de los aspectos que en las últimas décadas había quedado poco a poco relegada a mínimos: el espacio vital del conductor

Dicho de otra manera, tanto si se opta por una mecánica de gasóleo, eléctrica, híbrida o de hidrógeno, esta decisión no debería condicionar la carga útil... pero tampoco, entonces, las cabinas. 

Y esto también supone replantearse muchos otros aspectos, porque el puesto de mando se había ido reduciendo a mínimos, con un coste excesivo en demasiados efectos colaterales de los que nadie parecía ser muy consciente hasta hace pocos años, en vista del patente inmovilismo que se daba en las líneas maestras de cualquier diseño destinado al transporte terrestre.

Aerodinámica, seguridad y confort 

Dado que ahora las nuevas normas europeas van a permitir alargar nuevamente las cabinas pero sin sacrificar el espacio de carga, se abre un mundo de posibilidades relacionadas con la aerodinámica, la comodidad y los descansos del conductor... con incidencia directa en su seguridad y en la del resto de los usuarios de las numerosas vías por las que transita cada año. 

Así pues, por un lado, algunas voces como la de Ismail Ertug (SPD), vicepresidente de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo. Estiman que los nuevos diseños de cabina podrían ahorrar hasta un diez por ciento de combustible, lo que supone ya de por sí un dato de lo más interesante, que tendría un enorme y positivo impacto en el medio ambiente y en el ansiado ahorro de costes que tanto busca cualquier cliente. Y si un fabricante puede avalar esto en sus nuevos modelos... 

Por otra parte, también se trata de que el puesto de mando se convierta en una torre de control y vigilancia adecuadas a las realidades actuales del tráfico, donde mejore drásticamente la visión panorámica, se reduzca la fatiga al volante y aumente de forma notable la distancia entre el chófer, el frontal de su camión y el resto del mundo, para protegerlo mejor en caso de accidente.

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Y, por último, pero no menos importante: la vida a bordo cuando no se conduce. El lugar de trabajo de un transportista profesional también incluye los necesarios periodos de descanso. Y los avances actuales en tecnología y diseño de interiores deberían permiten un aprovechamiento del espacio disponible (que ahora, además, crecerá) como nunca antes se ha visto.

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Y potenciar la habitabilidad e independencia de las cabinas para convertirlas en pequeñas suites de hotel con ruedas podría tener otras muchas ventajas, además de aumentar el descanso –y el rendimiento posterior– del chófer, siempre que las medidas antirrobo y antivandalismo también mejoren, claro: evitar en lo posible los hoteles y los restaurantes de masificadas áreas de servicio –especialmente peligrosas en tiempos de covid-19– y hacer más atractiva la profesión para captar más vocaciones de la carretera.

Mejorar la imagen del sector 

Dicen en Alemania, por ejemplo, que faltan conductores de camión. Concretamente, entre 35.000 y 40.000, según la Asociación Federal de Transporte y Logística BGL, para la que "un frigorífico, una ducha y un inodoro propios instalados en la cabina mejorarían decisivamente la calidad de los transportistas" y, por ende, la seguridad vial.

Paralelamente, los nuevos diseños cambiarían la imagen del sector: "La gente ya no percibiría los camiones como vehículos grandes y contaminantes", aduce Timo-thée Seban, creador en 2016 del MAN Concept X que es más un tren de larga distancia que un camión, porque se desplaza mediante un campo magnético creado en carreteras especiales. "La preocupación medioambiental obliga a repensar los principios técnicos", apunta Seban, en un mundo en el que, según explica, "los camiones son necesarios más que nunca y tendrán un futuro fascinante". 

Camión en forma de 'gota': un 10% menos de diésel

En el Reino Unido, los remolques aerodinámicos en forma de gota o lágrima ahorran hasta un diez por ciento de diésel. Según el fabricante Don-Bur, la capacidad de carga es similar al de los camiones convencionales, algo que en el resto de Europa no se acaban de creer y sí piensan que esta silueta en realidad penaliza el volumen disponible.

Los intentos por mejorar los camiones no son nuevos...

...pero han estado más limitados por las normas (y los costes) que por la imaginación. Hace 90 años, los diseñadores ya pensaban en cómo los camiones podrían hacerse más prácticos... o más vistosos (GM hizo los Futurliners, para que estos monstruos parecieran carrozas de desfile. En España, Pegaso innovó con carrocerías monocasco, corrugadas, calefacción autónoma... y gran visibilidad. Luego ha habido obras maestras como la de Lkw.

Claudius Maintz/R. Fersainz

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