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Prueba

Prueba Toyota Yaris Hybrid 2017

Prueba Toyota Yaris Hybrid 2017
Nota

8

Cambios estéticos, un nuevo motor de combustión y mejoras en el interior mantienen el atractivo del Yaris.

La mitad de los Toyota Yaris que se venden en Europa son híbridos y tampoco es de extrañar en una gama que no dispone de propulsor diésel. Por eso y ante la llegada de nuevos rivales, los japoneses actualizaron el utilitario y la variante que más mejoras recibió fue, precisamente, la que ponemos a prueba, el Toyota Yaris Hybrid 2017. Lo cierto es que falta le hacía, justo donde se volcaron, porque si el Yaris HSD, desde 2012 me ha parecido el híbrido ideal, lo cierto es que su antiguo motor térmico y su aislamiento acústico dejaban bastante que desear.

Prueba Toyota Yaris Hybrid 2017

Dicho y hecho, el nuevo motor 1.5 VVT-i que equipa, aquí capado a 75 CV para que trabaje siempre a un rango óptimo, resulta bastante más suave y progresivo, aunque sigo echando mucho de menos no contar con cuentavueltas entre los relojes del cuadro. Eso sí, el trabajo en el chasis y en los anclajes para aislar el habitáculo de ruidos sí que se notan una barbaridad. Así, cuando aceleras a fondo, te sigue sorprendiendo un poco el subidón de vueltas que da el propulsor, pero para nada resulta tan molesto, e incluso sorpresivo, como lo era antes. Vale que el sobresalto también se debía a un cambio CVT que no ha sido modificado en 2017 y que es mejorable, pero su funcionamiento en ciudad es más que aceptable y, ahora, en carretera por lo menos la experiencia a bordo a mejorado mucho. 

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Por otro lado, las modificaciones en la dirección de cremallera con asistencia eléctrica y en la suspensión hacen del coche de la prueba, el Toyota Yaris híbrido 2017 un coche más cómodo y manejable que antes. A esto ayuda también el hecho de que Toyota no haya sobrecalzado este modelo que, a pesar de tener casi cuatro metros, se mueve en ciudad con la agilidad propia de su categoría de utilitario, con sus neumáticos de 165 mm de ancho. Otra cosa que me gusta de este híbrido es que, a pesar de recuperar energía al frenar, el tacto del freno no resulta diferente al de cualquier otro coche y además tienes la posición B del cambio para retener y acumular algunos electrones extra. 

En lo que pocos de sus iguales le pueden toser es en comodidad para viajar, ahora que es más silencioso. Sobre todo, porque la ubicación de las baterías sobre el eje trasero y sus algo mayores peso y tamaño lo convierten en un coche muy estable al rodar por autopista. 

La perfección no existe

Además, Toyota también ha mejorado la estética exterior del Yaris, cosa en la que no me gusta detenerme, aunque ahora resulta, como los últimos modelos de la marca, bastante atractivo y moderno, al menos, para mi gusto. Las mejoras han alcanzado al interior, con unos paneles recubiertos de un plástico gomoso que aporta un contraste bitono al habitáculo y que tiene aspecto de ser bastante resistente. El volante multifunción forrado en cuero me ha encantado y, aunque parece un poco grande, al igual que en otros modelos de Toyota, tiene el grosor perfecto para mi gusto. 

Los que no me convencen nada son los asientos, con un mullido rígido, demasiado anchos y sin forma, parecen no invitarte a que hagas conducción deportiva... si es que alguien se compra un utilitario híbrido para eso. A pesar de las mejoras en el habitáculo, también he escuchado vibraciones en el retrovisor central y en algunos de los cubiletes de los huecos portaobjetos. Llámame maniático, pero si me compro este coche, iría al día siguiente a la concesión para que me arreglara este problema, para mí,  molesto. 

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Conclusión

Lo mejor

Pintura bitono, motor más silencioso que el anterior.

Lo peor

A pesar de ser un compacto, la conectividad no es su mayor fuerte.

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