Prueba del Ford Mustang GT Convertible: ¡Descapota Steve!

Un nuevo frontal más elegante, más tecnología y asistentes a la conducción, pero la misma esencia y fuerza de siempre. Este Mustang se pone a la última, pero mantiene su ADN de 'Muscle Car'. Si Steve McQueen levantara la cabeza... ¡Le encantaría!
Es un espectáculo. Una experiencia digna de ser vivida. Ponerse al volante de un Ford Mustang es conducir un pedacito de historia del automóvil, uno de los mayores iconos americanos de los 60. La marca del óvalo ha sabido mantenerlo a lo largo del tiempo para hacerlo llegar al siglo XXI con una tecnología nunca antes vista, pero con los mismos principios que lo han hecho tan mítico. Ponemos a prueba el Ford Mustang GT Convertible.
No te pierdas: Prueba Ford Mustang 2018: afila la mirada, mantiene la esencia
Por fuera, lo vas a reconocer enseguida. Delante ofrece un nuevo frontal con una parrilla más ancha y faros con tecnología LED en forma de C. Se ha modificado el diseño del paragolpes, que ahora cuenta con entradas de aire más grandes y prominentes. Y en la zaga te encuentras con un difusor de mayores dimensiones y unas salidas de escape cuádruples, que anticipan lo que se esconde bajo el capó: el mítico motor V8. Por que sí, amigo; llevo debajo de esa enorme chapa gris el bloque más genuino de los que un Mustang puede montar: ocho enormes pistones cuyas detonaciones son las que en unos pocos segundos me van a poner los pelos de punta.
Valoración
Nota 8
Un nuevo frontal más elegante, más tecnología y asistentes a la conducción, pero la misma esencia y fuerza de siempre. Probamos el Ford Mustang GT Convertible.
Lo mejor
Descapotable, conducción, transmisión y motor V8 5.0
Lo peor
Espacio plazas traseras y formas irregulares del maletero
