Prueba

Comparativa Audi S8/Mercedes S 63 AMG/Jaguar XJR

David López

¿Es mejor ser jefe y tener que elegir entre las lujosas plazas traseras del tremendo Mercedes S 63 AMG, del discreto Audi S8 o del noble Jaguar XJR... o es mejor ser el chófer y disfrutar al volante de la poderosa caballería de cada uno de estos deportivos con esmoquin?

En esta comparativa entre Audi S8, Mercedes S 63 AMG y Jaguar XJR nos preguntamos dónde se viaja mejor. Delante o detrás. Por eso, reproducimos el interesante diálogo entre el jefe y el chófer...

Jefe: Menos mal que me he abrochado el cinturón de seguridad. Aquí detrás no tengo ya más sitios donde agarrarme, voy de un lado a otro sin remedio y hasta el Financial Times me ha volado de las manos. Mi chófer se ha vuelto definitivamente loco. ¿Tendrán conocimiento de este comportamiento los de Recursos Humanos? Sin duda ha perdido la cabeza, pisa a fondo el pedal derecho de este Mercedes en las rectas pegando mi espalda a los respaldos y pasa a una velocidad endiablada por las curvas. Demasiado rápido para mi gusto. Normalmente me gusta más la tranquilidad, el ruido está muy mal visto en las plazas traseras de un Mercedes.

En la versión larga el espacio en las plazas traseras es inmenso, aunque puedo comunicarme con el chófer sin necesidad de dar gritos. Voy de reunión en reunión en unos asientos extremadamente cómodos con todo tipo de regulaciones eléctricas y la suspensión neumática convierte en lisos hasta los tramos más bacheados: el Mercedes tiene un rodar inquebrantable. ¿Y ahora? ¡Estoy volando por el circuito de Hockenheim! Ver para creer...

Chófer: Por fin puedo enseñarle todo lo que he aprendido en los cursos de conducción. Voy a demostrarle de lo que soy capaz. El V8 biturbo de 5,5 litros de cilindrada le da una fuerza inusitada a este Mercedes S 63 AMG, que arroja nada menos que 900 Nm de par a 2.250 vueltas, ¡para ponerse a temblar! Este motor es un animal salvaje que empuja con rabia en todo momento. No necesita ir alto de vueltas para obtener todo su potencial y es que esta bestia se pone a 100 km/h desde parado en solo 3,9 segundos.

Prepárese para quedarse boquiabierto: 5,25 metros de longitud, 2,1 toneladas de peso y un equipamiento tan abundante que cumplirá hasta tus deseos más excéntricos. Y ahora la mayor sorpresa: este Mercedes no se limita a ser un ‘cohete’ en recta, también pasa con una agilidad increíble por las curvas, con una dirección muy precisa y sin balanceos. Pese a la cantidad de equipamiento que lleva encima y que lastra su peso de manera notable, este AMG mantiene unas aptitudes deportivas que te dejan con la boca abierta. A sus mandos tienes que pararte a pensar lo que llevas entre manos. Nunca me había esperado este nivel de prestaciones en un coche de este tipo. Se ha ganado mi respeto y admiración.

Jefe: Vale, vale, ya he tenido suficiente con el brutal Mercedes S 63 AMG. Pasemos ahora a la perfecta sobriedad del Audi. Con su logo S8 claramente visible para que no te olvides de que vas montado en un Audi deportivo, se viste de manera más apropiada que el barroco Mercedes ¿De una clase inferior? Quizás en apariencia sea demasiado simple, quizás le falta ser algo más ostentoso, mis colegas de profesión lo confunden a veces con el Audi A6. Es comprensible.

Me acomodo en el Audi rodeado de un halo de perfección ya propio de la marca de los aros. La verdad es que me gusta. Quizás sea demasiado sobrio, pero es muy noble y se respira la máxima calidad por cada uno de sus poros. Aunque le falta algo más de pasión, no se le puede reprochar nada, está perfectamente construido. Pero igual que en su sobrio exterior, en el interior echo en falta detalles como el reloj IWC del Mercedes. Me abrocho el cinturón y la verdad es que en el A8 no puedo ir tan tumbado como en el S 63. Es más estrecho. Hay espacio de sobra, pero se asemeja más a los trajes a medida de 10.000 euros que le encargo a mi sastre.

Este coche de pruebas lleva asientos con regulación eléctrica, ventilación y masaje, muy cómodos, aunque no están a la altura de los asientos feudales del S 63. Lo mismo puedo decir de la suspensión neumática, notablemente más rígida. También es refinada, pero no es tan eficaz como la del Mercedes. Como a mi chófer que le encanta correr, seguro que le gusta ese punto extra de dureza.

Chófer: ¡Vamos allá! ¡Este Audi S8 corre que se las pela! Pesa 80 kilos menos que el Mercedes y su V8 biturbo de 4 litros empuja con ímpetu. Gracias a los 520 CV, el S8 acelera con brutalidad, gira sin contemplaciones y me permite alcanzar los 100 km/h desde parado en apenas 4 segundos.

El Audi aparenta menos esfuerzo al rodar. Son varios los elementos que se juntan para conseguir esta sensación. El peso, la tracción integral y unas suspensiones más rígidas consiguen que conducir al límite sea muy fácil. La misma facilidad de conducción que muestra para hacer los mejores tiempos en circuito. Todo funciona como debe: se pega al asfalto como una lapa, la dirección es muy precisa, el cambio automático es realmente efectivo y el ESP actúa de una manera muy inteligente. Un coche para disfrutar de una conducción verdaderamente deportiva a sus mandos, un S8 transparente que transmite cualquier centímetro del asfalto de manera nítida.

Esta vez el Audi S8 no tiene que arrastrar una caravana...

Jefe: Si el Mercedes me parece demasiado ostentoso y deportivo y el Audi se me antoja demasiado discreto y aséptico, debería trasladarme a tierras inglesas para encontrar una berlina de lujo clásica y con estatus. Me subo al Jaguar XJ. Aunque ya no tenga la belleza y opulencia británica de tiempos pasados, su zaga acentuada y sus grandes voladizos le dan un aspecto sorprendente, pero no exento de encanto. En su interior tampoco encuentro mucho de ese lujo clásico inglés. ¿Madera oscura y señorial de un club londinense? Se acabó. Ahora optan por un ambiente más claro y moderno, a base de combinar cuero de buena calidad, cromados y lacados.

El resultado me convence, han conseguido generar un ambiente elegante y distinguido. Todo está muy logrado excepto el espacio interior. La marcada caída del techo, asemejándose a un coupé, limita notablemente la sensación de espacio en las plazas traseras. No voy tan desahogado como en el Mercedes o en el Audi, ni mucho menos. Los asientos también llevan ventilación y calefacción, pero no son regulables. Es muy confortable y tiene mucho estilo, pero esperaba algo más espacio y una mayor flexibilidad interior.

Chófer: No cabe duda que este inglés puede ser un digno rival para el S 63 AMG y el S8, especialmente en esta versión deportiva R. Es el más ligero de los tres, con 100 kilos menos de peso. Y luego está su V8 de cinco litros con 550 CV, a diferencia de los alemanes, alimentado por un compresor. Ruge nada más arrancar, empuja con un temperamento salvaje y aúlla hasta la extenuación. De este modo, el Jaguar alcanza los 100 km/h en un santiamén, tan solo necesita 4,4 segundos.

El cambio automático de ocho velocidades funciona a la perfección y no tiene nada que envidiar a las cajas que equipan los modelos rivales. Pero claro, hay diferencias notables. El Jaguar XJR tiene un rodar muy distinto que el de sus competidores con tracción integral. Balancea de manera más evidente en curvas rápidas, la dirección es más brusca y la zaga ‘baila’ con demasiada facilidad.

El conjunto transmite, en general, más nerviosismo. Un nerviosismo que también se aprecia en la cara del ‘anciano’ que llevo detrás. Y es que mantener una trayectoria limpia con este coche es un auténtico reto, necesito ir realmente concentrado. Eso sí, cuando consigues domar el tremendo caudal de potencia, este Jaguar es endemoniadamente rápido. Pero a mi jefe más le vale llevar el cinturón bien abrochado, por su bien...

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Coches grandes, pequeños, urbanos, deportivos... todos son interesantes y tienen mucho que probar y contar

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