Prueba Audi Q4 e-Tron S Line 55: el pequeño es el listo de la familia

Una gran elección dentro del Grupo VAG.
Es de las mejores aplicaciones de la MEB. Estas tres letras se refieren a la plataforma modular de eléctricos que ha desarrollado el Grupo Volkswagen y que utilizan modelos como el ID.4, el Skoda Enyaq o el Cupra Tavascan. Bueno, también el Ford Explorer por un acuerdo entre las dos marcas.
El protagonista de estas páginas es la versión más potente de la gama y la segunda más cara: un Audi Q4 e-Tron S Line 55 de 69.000 euros. Sin duda, es mucho dinero (incluso el 55 más barato cuesta 65.000 euros), pero a cambio ofrece 340 CV, tracción integral y una autonomía más que decente de 523 km gracias a unas mejoras recién llegadas a la batería de 77 kWh y a su velocidad de carga, que llega hasta los 175 kW.
Si echas un vistazo a sus rivales, se ubica por encima en precio de modelos como el BMW iX2 (3 cm menos, 313 CV, 449 km, 58.200 euros) o los Mercedes EQA (12 cm menos, 292 CV, 559 km, 57.031 euros) y EQB (10 cm más, 292 CV, 531 km, 58.502 euros).
Con esto, me lanzo directamente a su interior. Si vas a utilizar las plazas traseras te gustará el buen acceso que tiene: el hueco que deja la puerta es decente y, una vez dentro, dos personas van a ir bastante cómodas, aunque otros modelos que utilizan la MEB ofrecen mejores datos en espacio para las piernas y la cabeza.
La unidad que pruebo tiene el acabado S-Line, lo que significa que lleva asientos deportivos con respaldo de una sola pieza. Recogen muy bien toda la espalda porque son largos y tienen buena forma y la banqueta se puede regular para que los muslos apoyen mejor.
A la hora de conducirlo, el volante casi cuadrado no te va a aportar nada, pero probablemente sí vayas a desear una botonera que no sea táctil, ya que vas a estar tocando y activando cosas sin querer.
Me gusta, sobre todo comparado con sus hermanos de plataforma, que utilice un cuadro de relojes completo al estilo de los Audi no eléctricos, que ofrece bastante información de un golpe de vista.
En la pantalla central aparece un nuevo sistema operativo que racionaliza algunos menús y funciona mejor. En esta zona quizá estaría bien añadir un bisel o algún tipo de pestañita en la que poder apoyar la mano para manejar la pantalla, porque en marcha a veces se hace un poco complicado atinar a pulso.
Cuando sales a la carretera no tienes la sensación de que hay 340 CV y 545 Nm esperando para darlo todo, lo cual está genial, porque tiene una conducción suave y tranquila. Si te apetece subir el ritmo, el modo Dynamic vuelve todo más inmediato.
Si pisas a fondo recibes una buena descarga de potencia, aunque siempre con ese guante de terciopelo que me dejó un sabor agridulce en el Cupra Tavascan con el mismo powertrain.
Dinámicamente es muy bueno; está bien aislado del exterior y aunque el asfalto esté rugoso no vas a notar un cambio notable en la rumorosidad dentro del habitáculo.
Este modelo montaba las llantas de 21" (1.680 euros) que no suponen una mejora que no sea estética, pero tampoco se puede decir que con sus perfiles tan estrechos convierta al Q4 en un modelo incómodo.
De hecho, tanto por tarado de suspensiones (no balancea demasiado pero tampoco es muy duro) como por calibración de la dirección, se podría decir que es un coche orientado a avanzar con tranquilidad y suavidad que te va a hacer la vida mucho más fácil... Y claro, eso tiene un precio.
Mi opinión
Tienes que tenerlo muy claro para gastar 60.000 euros en un SUV de algo menos de 4,6 metros, pero una vez superada esa barrera, el 55 se convierte en la mejor opción mecánica del Grupo Volkswagen, porque encaja perfectamente con su carácter premium.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
Dinámicamente es muy bueno.
Lo peor
El precio.
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Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.
