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Práctico

Nieve, barro, baches... los peligros de la carretera (II)

Nieve, barro, baches... los peligros de la carretera (II)

Noelia López

23/03/2014 - 13:00

Los peligros que te puedes encontrar en la carretera no solo se deben a factores climatológicos. Barro, baches, vehículos lentos, curvas e, incluso, rectas pueden ser un factor de riesgo si no sabes afrontarlos.

Conducir es uno de los mejores ‘inventos’ del mundo, sobre todo si lo haces con el coche que te gusta. Yo lo he pasado en grande con mi R5 GTL, ¡y eso que no pasaba de 100! Pero la carretera también tiene sus peligros: falta de mantenimiento por parte de la Administración, factores meteorológicos incontrolables como tormentas, vendavales o granizadas, son algunos de los compañeros de viaje con los que tienes que lidiar en el día a día. Para evitar sustos gordos, lo mejor es utilizar la cabeza y el sentido común: al volante, si conduces atento a la carretera y te anticipas a los obstáculos, no tendrás problemas que te impidan disfrutar.

En la primera parte de este práctico, hablábamos de la lluvia, las averías, la noche, los deslumbramientos y otros peligros de la carretera. Ahora bien, los peligros que te puedes encontrar en la carretera no solo se deben a factores climatológicos. En AUTOBILD.ES pasamos muchas horas al volante por todo tipo de carreteras y situaciones, así que hemos visto tantas cosas que se podría hacer una antología del disparate carreteril: desde señales mal puestas a otras imposibles de ver hasta que estás encima (preferiblemente en bifurcaciones, con lo peligroso que es), obsoletas o incluso acribilladas a balazos, por no hablar de los típicos conductores a los que les da igual el resto de la circulación.

Vehículos lentos:

‘Precaución por alcances’. Seguro que has visto esta señal alguna vez. Y no es ninguna tontería: seguramente tu coche te permite circular a la máxima genérica en una subida pronunciada, pero hay camiones, furgonetas y hasta los típicos coches antiguos que te encuentras en zonas algo más rurales que no pueden mantener una velocidad ‘digna’. Si no vas alerta, pueden ser un serio peligro.

Nieve:

No hay nada como conducir por una carretera de montaña y que los alrededores estén nevados. Es un regalo para la vista. Pero hay que tener algunos detalles en mente. Lo mejor es circular sobre nieve virgen y si tienes que poner cadenas (aquí te explicamos cómo ponerlas), es recomendable desconectar el ESP (y circular muy despacio) para evitar que los sensores del sistema manden datos erróneos y calienten los frenos.

También debes conducir lo más suavemente que puedas, evitando brusquedades. Al tomar curvas hay que girar el volante lo justo y necesario para evitar subvirajes y a la hora de frenar, hacerlo con las ruedas rectas y la mayor suavidad de la que seas capaz para evitar bloquear y acabar en la cuneta: en esta situación el ABS poco hace.

Hielo:

Es uno de los mayores peligros de la carretera, por lo que debes evitarlo a toda costa. En España encontrarse con una carretera completamente helada es casi imposible. En otros países utilizan clavos (recuerda que están prohibidos aquí). A partir de unos tres grados de temperatura es posible que te encuentres con placas de hielo en zonas umbrías, que siempre suelen estar en zonas de montaña con multitud de curvas. Si pierdes el control no frenes, pero tampoco aceleres (eso se lo dejamos a Kankkunen). Controla la situación a base de dirección y sigue conduciendo muy suavemente. Derrapar sobre hielo mola, pero es mejor no hacerlo si no queremos acabar como este Audi A5 que derrapa en hielo y acaba empotrado.

Niebla:

Lo más recomendable es que reduzcas la velocidad y enciendas el alumbrado adecuado. Con esto quiero decir el ‘adecuado’: no siempre puedes poner el antiniebla trasero (¿sabes cuándo poner las luces antiniebla?). Lo que sí tienes que poner siempre son las luces de cruce; el antiniebla delantero es opcional, ya que no es obligatorio montarlo en los coches. Ahora, si lo llevas, tiene que funcionar. Ojo: tampoco te pegues al de delante, porque puedes acabar metido en su maletero con coche y todo o seguirle a la cuneta...

Aire:

Como ciclista que soy, el aire es el elemento meteorológico que menos me gusta del mundo: siempre molesta y hagas lo que hagas siempre parece que te da frente. En coche, extrema las precauciones, aminora la velocidad y no sueltes las manos del volante. En ciudad, cuenta con que bolsas de plástico y otros objetos rodarán por la calzada. En cuanto a la carretera el principal peligro son los posibles desprendimientos.

También presta especial atención al carril contrario para no invadirlo, ya que una ráfaga puede  mandarte al sentido contrario en un par de segundos. Es conveniente circular detrás de turismos con remolques ligeros o a camiones como si estuvieras ‘chupando rueda’. Eso sí, si tienes que adelantarlos, prepárate para el ‘efecto pantalla’: recibirás un golpe de aire que te puede mover el coche.

Baches:

Mantener un kilómetro de carretera cuesta de media unos 45.000 euros. Esta cifra explica por qué a veces crecemos y envejecemos junto a algunos baches en la autopista (y por qué el 72% de las carreteras españolas presenta grietas). Lo mejor es evitarlo, lógicamente, pero si no puedes, lo mejor es que aminores la velocidad para evitar cargarte la rueda y no hagas maniobras bruscas: agarra el volante con firmeza y las dos manos y mantén la trayectoria.

Curvas:

La foto muestra una carretera perfecta para los que nos gusta conducir. Pero no es oro todo lo que reluce y puede convertirse en un peligro. Cuando circules por este tipo de vías lo mejor es que mantengas los ojos bien abiertos, ya que te puedes encontrar con coches que vienen de frente. Esto es habitual en las curvas más cerradas, ya que es muy complicado mantener el carril. Una velocidad adecuada es fundamental, y por supuesto déjate de apurar frenadas o de desconectar el ESP: con esto solo conseguirás conocer bien las copas de los pinos.

Rectas:

¡Qué fácil parece este terreno! Y de hecho lo es: solo tienes que mirar hacia adelante, agarrar el volante y acelerar (con moderación, no me malinterpretes). Pero el peligro se puede decir que está dentro de ti mismo: la ‘modorra’ que entra al ir cómodo, a la  temperatura adecuada y con el ronroneo del coche puede hacer que ‘pestañees’ durante más tiempo, por lo que el resultado puede ser catastrófico. Descansa cada dos horas, come ligero y olvídate del alcohol: bebidas frescas o con cafeína ayudan bastante.

Barro:

Te aseguro que hay pocas cosas más divertidas que conducir por un camino embarrado: charcos, cruzadas... Pero claro, si tienes que hacerlo por obligación es también muy probable que no tenga las condiciones ideales para hacer ‘el canelo’. Por eso lo mejor que puedes hacer es conducir muy despacio, a velocidad constante, con marchas cortas y, muy importante, evitar los surcos, ya que no solo te llevan a donde ellos quieren, sino que te pueden dejar ‘empanzado’.

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Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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