Skip to main content

Práctico

Motor

¿Cómo mantener los frenos de tambor?

Todo sobre el líquido de frenos

En esta nueva entrega de Aprende con Auto Bild, te contamos cómo mantener los frenos de tambor, que son los grandes olvidados y siguen existiendo en coches nuevos, también.

Prácticos: todos los consejos para tu coche

Porque aunque no sean tan estéticos ni resultones como los frenos de disco, sino que parezcan estar escondidos dentro de las llantas, lo cierto es que no son sólo una cuestión de coches de segunda mano. Abundan en los automóviles más antiguos, pero están plenamente vigentes en los actuales, por no hablar de los vehículos comerciales e industriales. ¿Por qué se montan aún? ¿Cómo funcionan?

VÍDEO: los pelos de punta, se queda sin frenos a 250 km/h

Mientras que los frenos de disco constan de un círculo que es 'pillado' por una pinza con unas pastillas en su interior, los frenos de tambor tienen una estructura unos componentes y un funcionamiento algo diferentes, aunque buscan el mismo fin: detener el tren de rodaje en el que estén montados.

Todo sobre el líquido de frenos

Constan de una suerte de tambor metálico en el que la frenada se produce gracias a unas zapatas que, mediante un sistema hidráulico y un pequeño cilindro que las acciona, se separan en función de la fuerza con la que pises el pedal central y se produce la fricción deseada al entrar en contacto con su parte externa con la cara interna del tambor. Cuando se suelta el mencionado pedal, unos potentes muelles hacen que esas zapatas vuelvan a su posición original. 

Todo sobre el líquido de frenos

Los frenos de tambor se empezaron instalando en las cuatro ruedas de los coches, incluidos los de competición, mientras que ahora quedan reservados, si acaso, al tren posterior. El motivo es que al frenar, toda la fuerza se traslada al eje delantero, debido a la inercia que lleva el vehículo, así que es el que soporta mayor carga y el que tiene que hacer más trabajo. 

Todo sobre el líquido de frenos

De este modo, detrás puede ser más que suficiente instalar -especialmente en vehículos en los que no se busque unas prestaciones especiales de aceleración, velocidad y frenada- unos frenos de tambor, que además resultan más económicos, duran más... y, eso sí, son menos efectivos y más proclives a sobrecalentarse y a perder cualidades (el llamado fading).  

¿Cómo mantener los frenos de tambor?

Como el mecanismo que acabamos de repasar no está a la vista, es fundamental que se revise todo mucho antes de que te 'tire' la ITV y, por supuesto, de notar que el coche no frena como debe. Para continuar con los trucos y consejos acerca de cómo mantener los frenos de tambor, contamos con los apuntes de los expertos del sector, que se han unido en la iniciativa ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC).

Las señales de alerta más frecuentes de que algo falla o puede fallar son:

  • La carrera del pedal de freno sea más larga: puede ser indicio de fugas o agarrotamiento en uno o los dos cilindros de rueda e, incluso, la avería del ajustador automático. 
Todo sobre el líquido de frenos
  • Chirridos provenientes de la parte trasera: dados por que el forro de la zapata se haya desgastado y provoque roce entre el metal y el tambor con el consecuente ruido y defecto en la frenada; o que percibamos desvío en la trayectoria de la frenada por un funcionamiento incorrecto en uno de los frenos del eje.

Así, esta operación de mantenimiento de frenos de tambor -que por ser delicada ha de hacerse con las debidas garantías, normalmente, en un taller especializado- consta de la revisión y sustitución (si es necesario) de todos los elementos implicados que antes mencionábamos (tambor, zapata, cilindro, tensor, muelles y seguros).

Igualmente, suele ser importante impregnar una grasa especial de frenos en las partes móviles. Si en una revisión en el taller se observa un tambor oxidado, o que presenta grietas, surcos o rayados, es señal de un deterioro que impedirá una frenada eficaz.

¿Pero cuándo sustituir los frenos de tambor? 

  • Tambores: deben sustituirse cuando esté deformados, con ranuras profundas o cuando su diámetro interno esté cercano al máximo indicado por el fabricante. "De media, la duración de un kit de freno de tambor trasero es de 80.000 kilómetros, aunque conviene revisarlo cada 30.000 kilómetros", apuntan los fabricantes. Y aunque tienen distinta durabilidad -el tambor dura más, por ejemplo, que el resto de los componentes- se recomienda sustituir todos al mismo tiempo.
Revisar frenos
  • Zapatas: también es determinante un correcto estado de las zapatas que, junto con el tambor, realizan todo el esfuerzo de frenado, y especialmente en el freno de estacionamiento. Además, el material de fricción de las zapatas debe cumplir con el Reglamento 90 de la legislación europea y ser respetuoso con el medio ambiente.
  • Rodaje de asentamiento. Una vez sustituido el conjunto del freno de tambor, para lograr una frenada eficaz y compensada es necesario realizar un rodaje de asentamiento, evitando frenazos bruscos durante los primeros 200-500 kilómetros.

Y además