Sergio Ríos

Redactor

Soñaba con este trabajo y ya estoy aquí

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

¿Estudiar lo que te gusta o algo con salidas? Cuando decidí ser periodista de motor, no parecía una decisión sensata. Aun así, ahora tengo la suerte de vivir mi sueño.

Es posible que lleves ya un tiempo leyendo este tipo de artículos de opinión, o puede que no y esta sea el primero que lees. En cualquier caso, lo que sí es seguro es que esta es la primera vez que me ves por aquí, así que debería presentarme.

Me llamo Sergio Ríos y soy el último fichaje de la redacción de Auto Bild España, aunque lo cierto es que mi historia aquí empezó hace cuatro años. Entonces lo hice como colaborador, pero ahora soy un miembro más de una redacción que me ayudó a encontrar la respuesta a esa pregunta que siempre se nos hace cuando somos pequeños: “¿Qué quieres ser de mayor?”

Siempre he sido un friki de los coches. Si te soy sincero, no recuerdo cuándo me empezaron a gustar, pero mi madre dice que ya sabía diferenciar las marcas de coches antes de aprender a hablar.

Según ella, si me decían una marca, señalaba el coche de ese fabricante sin dudarlo, aunque es difícil comprobar la veracidad de esa historia. Aun así, igualmente no tardó en atraerme este mundillo gracias a los coches en miniatura, películas como las primeras entregas de Fast & Furious y videojuegos como Gran Turismo 3 y Need for Speed: Underground.

Todo esto me hizo decidir que en el futuro sería ingeniero, para ser capaz de desarrollar yo mismo los coches nuevos. Sin embargo, mi relación con los números siempre ha sido imposible, así que tuve que cambiar de planes. ¿Qué alternativa podría elegir? Mecánica, quizás, pero no me apasionaba del todo.

La respuesta la encontré varios años después, cuando un proyecto educativo pensado para conocer el mundo laboral desde el instituto me permitió visitar la redacción de la revista de coches que compraba religiosamente cada semana: Auto Bild.

Fueron apenas cuatro días en los que pude conocer algunas claves de este sector, con algunos de mis actuales compañeros ya por allí. Escribir siempre me había gustado y los coches me apasionaban. ¿Era esto a lo que me quería dedicar? El periodismo ya estaba mal por aquel entonces y en 2012, cuando la crisis financiera del 2008 todavía estaba muy presente, tampoco era un sector de ensueño.

Quizás estudiar para hacer esto no era lo más sensato, pero la decisión estaba tomada desde el momento en el que mi compañero Enrique Trillo me dio una vuelta en un Audi RS3 Sportback, el coche más rápido al que me había subido hasta la fecha. Mi conclusión tras aquella semana estaba clara: “Yo tengo que dedicarme a esto”.

Una reflexión al ralentí

Más de diez años después, tras mucho trabajo y con algo de suerte, aquí estamos. Es curioso cómo se desarrolla todo con las vueltas que da la vida. Dejar de trabajar en un periódico generalista en la época COVID me hizo encontrar la oportunidad de unirme como colaborador a Top Gear España, lo que me permitió más adelante adentrarme también en Auto Bild

Por fin estoy donde quería y tengo la suerte de dedicarme a lo que me gusta. Eso sí, el mundo ha cambiado un poco. Hablo del mundo del motor, claro. Si bien en 2012 había diversos coches deportivos más o menos asequibles y combustibles como el diésel tenían muchos seguidores, ahora reina la electrificación y aquello que era habitual hace años se ha convertido en la excepción.

No puedo evitar tener la sensación de que “he llegado tarde” a este mundillo, en el que cada vez hay menos cosas para los amantes del motor. Pero todavía hay coches que disfrutar y estamos en un momento de cambio muy interesante desde el punto de vista informativo. Además, siempre queda el pasado, lo que me lleva a presentarte mis coches.

Te cuento más sobre mí: si realmente me apasiona algo, no paro hasta conseguirlo. Es por eso que hace unos años me hice con un Ford Probe 24v de 1993, un coche que me enamoró de pequeño y que soñé con tener algún día.

No tiene 400 CV, sino unos 163 (o quizás menos después de tantos años) y me he gastado una cantidad de dinero en la que no quiero pensar en varias reparaciones, pero es una delicia en carretera, tiene un diseño sensacional y un motor V6 que suena de maravilla. Además, ¿sabías que es un modelo pensado inicialmente como una nueva generación del Ford Mustang? 

Mi otro coche no te va a sorprender tanto, ya que hay aún miles de ellos por las carreteras. Se trata de un Seat Córdoba (con matrícula de Córdoba, ojo) de 1999, así que es de los primeros 6K2. Tiene un motor 1.4 MPI irrompible de apenas 60 CV, pero que te ayuda a no recibir multas por exceso de velocidad. Aun así, intenté hace años darle un toque más deportivo con unas llantas Ronal.

Un consejo

Más de un autodenominado “verdadero aficionado al motor” me puede afear que tenga un coupé de los años 90 con menos de 200 CV y demasiado torpe para un tramo de curvas o un sedán económico y básico que no suele ser muy querido fuera de la versión Cupra. Sin embargo, me da igual. Y a ti debería darte igual también. Mi consejo es este: conduce lo que tú quieras y no te rijas por nada más.

El Probe me hace sentir bien sólo con su sonido y suavidad, mientras que el Córdoba me ha ido ganando con el tiempo. Llegó a mí casi de rebote y se convirtió en mi primer coche, de manera que lo he aprendido todo en él.

Ha aguantado mis torpezas de conductor novel, he vivido mil experiencias a su lado y me lleva donde sea sin dramas, lo que me hace respetarlo aunque para la mayoría sea un coche que “no vale nada”.

Al final, los coches tienen que cubrir nuestras necesidades. Si te gustan las cuatro ruedas, quieres algo que te guste, pero también que cumpla ciertos parámetros, ve a por un SUV híbrido, si es lo que mejor se ajusta a ti, o elige un deportivo poco práctico aunque algún cuñado lo critique porque “consume mucho”.

¿Y si necesitas una etiqueta CERO? Aquí tienes ocho coches que te costarán menos de 20.000 euros ahora que ha vuelto el Plan Moves.

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