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Viejas glorias, ¿conoces al Mazda RX-7?

Mazda RX-7

Que vuelvan los 90, por favor.

¿Hace cuanto no sale un coche de Japón que nos deje sin aliento? No queremos ni contarlo. Los fabricantes nipones hacen algunos de los vehículos más fiables del mundo, se han internado en el mercado premium… pero les falta algo, esa chispa que tenían sus modelos en la década de los 90. Con facilidad podemos enumerar 10 deportivos de aquella época que hubieras matado por tener. Uno de ellos es el Mazda RX-7, ¿te acuerdas de esta vieja gloria?

Con tres generaciones a sus espaldas antes de despedirse para siempre en 2002, es la tercera y última la que gozó de mayor popularidad y nombre, ha quedado grabada en el imaginario colectivo y es una de las monturas favoritas para hacer drift (¿tendrá algo que ver su aparición en la tercera entrega de A Todo Gas en manos de Han?).

El Mazda RX-7 consigue el récord de velocidad para un motor rotativo

Hizo acto de aparición en 1992 y durante su vida comercial se vendieron tres diferentes, una hasta el 95, otra del 96 al 98 y una final que abarcaría desde ese año al 2002. El modelo original recibió de esta manera diversas actualizaciones que apenas afectaron a su imagen, una larga silueta de baja altura, con un capó interminable, splitter delantero y un alerón trasero de tamaño considerable; pero sí que fueron optimizando su apartado mecánico con nuevas centralitas, turbos y sistema de refrigeración que ayudaron a mejorar su rendimiento.

En su versión final su motor rotativo biturbo de 1,3 litros llegó a los 280 CV de potencia y los 330 Nm de par máximo, y podía combinarse tanto con una caja de cambios manual como con una automática. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos y alcanzaba los 256 km/h de punta. Montaba un sistema de ABS que repartía la intensidad de frenado entre las ruedas en función de la situación, por lo que llevaba a cabo frenadas más efectivas y mejoraba su comportamiento y maniobrabilidad.

Cuando llegó el momento de la despedida, Mazda lo hizo por todo lo grande con el lanzamiento de la edición limitada Mazda RX-7 Spirit R, de la que solo se fabricarían 1.500 unidades dividas en tres bloques. Los Tipo A (1.000) eran biplaza y manuales, los Tipo B era manuales con cuatro plazas y los Tipo C eran automáticos con cuatro plazas.

Todos compartían detalles como las llantas BBS de 17 pulgadas y las pinzas de freno rojas, pero tenían elementos exclusivos. Los biplaza llevaban asientos Recaro de competición y el resto de cuero, mientras que los manuales tenían una suspensión Bilstein con una puesta a punto específica.

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