VÍDEO: Renault Austral 2025, más confort, más estilo y un salto de categoría

Los franceses siguen desarrollando su gama convencional, y más rápido de lo esperado: después de apenas dos años y medio, nos traen el facelift del Austral, la alternativa francesa al Tiguan.

Este es el Renault Austral 2025, más confort, más estilo y un salto de categoría. Cuando hablamos de novedades de Renault, ahora nos viene a la cabeza el R 5 y su práctico hermano, el R 4, porque la marca está poniendo toda la carne en el asador con la electrificación, sumándose además a la moda retro, resucitando modelos de los 70 y los 80. Pero, junto a esta "Renolution", los franceses siguen desarrollando su gama convencional, y más rápido de lo esperado: después de apenas dos años y medio, nos traen el facelift del Austral, la alternativa francesa al Volkswagen Tiguan.

Este modelo no se ha vendido nada mal, especialmente las variantes superiores, lo que ha aportado un buen dinero a la caja de Renault. Por eso han refrescado son mimo su SUV compacto, como demuestra que estamos hablando una revisión a fondo, no de un mero lavado de cara con nuevos colores y un par de detalles. Aquí hablamos de un frontal completamente nuevo: nuevo capó, nueva parrilla con nuevo logo, que se repite al estilo panal, y también nuevos faros diurnos, nuevas llantas y otras muchas novedades en el interior. 

Los franceses no nos han dado demasiados detalles, pero sí nos prometen mucho refinamiento una experiencia muy placentera y confortable en el habitáculo. Nosotros no nos creemos estas cosas hasta que las probamos, de modo vente con nosotros si quieres comprobar si el Austral ha subido de categoría, y en qué situación se sitúa ahora frente al Tiguan, el Kodiaq, el Kamik y el resto de los SUV compactos con los que rivaliza. Vamos a dar una vuelta en el revisado Renault Austral.

Igual que por fuera vemos algunos detalles que ya han adoptado modelos como el Rafale o el Espace, por dentro también hereda cosas de sus hermanos mayores. El acabado Alpine es realmente elegante, y ahora estrena asientos que son claramente más cómodos y agarran mejor, siendo perfectos para trayectos largos sin fatigarse. Y también tienen mucho mejor aspecto antes. 

Por otro lado, una cámara ubicada en el pilar A controla tu nivel de cansancio y atención, y que no desvías demasiado tiempo la mirada al asiento del copiloto o al móvil. Es un detalle obligado ahora para poder obtener las 5 estrellas EuronCAP, pero Renault ha aprovechado la cámara para que pueda registrar tu cara, de modo que puedes tener tu propia configuración del habitáculo, y el coche lo regula todo según tu perfil guardado, como la posición del asiento y los espejos, tu emisora favorita y todo de forma completamente automática. El resto de novedades os las tengo que contar en marcha, de modo que pulsamos el botón de arranque, y vamos allá.

Lo primero que noto es que es un poco más silencioso, pero sigue siendo uno de los coches más ágiles de su segmento. Y esto no es tanto por la potencia de su motor, que es correcta pero no superior a la competencia, sino por un detalle que sí que lo hace destacar mucho entre sus rivales: es de los pocos que tiene dirección a las cuatro ruedas. A bajas velocidades, las traseras giran en sentido contrario, y a altas velocidades lo hacen en paralelo. 

Esto reduce, por un lado, el radio de giro, y aumenta la estabilidad en autovías cuando vas rápido, y por cierto, la velocidad está limitada a 180 km/h. Pero su agilidad se nota sobre todo por carreteras comarcales, porque al tomar las curvas sientes algo parecido a lo que se siente en un BMW o un Mini. Eso sí, cuando pisas a fondo, desaparece ese silencio del que te hablaba al principio, y el nervioso tres cilindros se hace claramente presente. 

Mantiene sus conocidos motores: un 1,3 litros de cuatro cilindros como híbrido ligero, que rinde 158 CV, y un híbrido completo basado en un 1,2 litros de tres cilindros de 130 CV, junto a dos motores eléctricos que posibilitan una potencia del sistema de 200 CV. Pero ahora se siente más confortable, y eso tiene que ver con que Renault ha reprogramado la transmisión Multimode para el modelo híbrido, de modo que ahora realiza unos cambios mucho más armónicos, y ya no sientes los tirones de antes cuando pasa del modo totalmente eléctrico a apoyarse en el motor de combustión. 

Por otro lado, el tarado del chasis es ahora un poco más suave y, sobre todo, han mejor el aislamiento del ruido: el motor lleva un nuevo aislante, escape también se ha modificado y la versión tope de gama lleva cristal laminado en las ventanillas delanteras, y todo esto reduce el sonido que llega al interior hasta un 50%. Y los espejos exteriores se han optimizado aerodinámicamente, lo que también reduce el ruido. 

Pero sobre todo les felicito por el aislamiento del motor, y es que un tres cilindros no tiene un sonido precisamente atractivo, de modo que ahora, sí puedo confirmar que el Austral es más confortable que antes. Cuando piso a fondo, reacciona el sistema híbrido con sus 200 CV, que no están nada mal, y, como he dicho, tiene la velocidad limitada a 180 km/h. Es, por tanto, algo más lento que sus equivalentes del Tiguan y compañía, pero esto es algo que solo notarán los alemanes, por sus autovías sin límite de velocidad. 

Lo que no ha cambiado son las proporciones ni, por tanto, sus cualidades prácticas. A diferencia de muchos de sus rivales ofrece una banqueta traseras deslizable en 16 centímetros, por lo que puedes aprovechar al máximo sus 2,67 metros de batalla, y elegir entre aumentar el espacio del maletero, o el espacio para las piernas. El maletero cubica entre 527 y 1.736 litros, unos valores magníficos para familias.

Esta ha sido la primera vuelta en el recién revisado Renault Austral, un coche que me ha sorprendido muy gratamente. Y es que los franceses demuestran que cambiando un par de detalles, el efecto puede ser enorme. Y no me refiero solo al diseño, sino a aspectos menos tangibles como la magnífica insonorización, y los nuevos asientos. Ahora sí me creo a Renault cuando dice que la experiencia en el interior es más confortable que antes, y eso queda muy patente, si pasas del Austral anterior al actual. Lo que no ha cambiado son los precios: parte de los 31.868 euros, lo que, con las mejoras, lo vuelve aún más competitivo frente a su rival de Wolfsburgo.

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