VÍDEO: Probamos el Dacia Bigster, ¿el nuevo SUV low-cost que conquista por espacio y equipamiento?
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¿Se puede ser grande y barato? Esto es lo que define al nuevo Dacia Bigster, el hermano mayor del Dacia Duster. Vamos a comprobar cómo se conduce, y si supone un peligro real para modelos como el Volkswagen Tiguan.
Probamos el Dacia Bigster, ¿el nuevo SUV low-cost que conquista por espacio y equipamiento? ¿Se puede ser grande y barato? Esto es lo que define al nuevo Dacia Bigster, el hermano mayor del Dacia Duster. Vamos a comprobar cómo se conduce, y si supone un peligro real para modelos como el Volkswagen Tiguan.
Antes de conducirlo, vamos a analizarlo por fuera. En el frontal vemos tiras de LED, y tiras en la parrilla, aunque estas no se encienden, que culminan en el logo. El morro cambia respecto al del Duster, ahora se ve un poco más ancho, aunque en realidad solo mide un poco más. Las luces antiniebla también son de LED, y las únicas que no son de LED son las largas. Veamos qué hay debajo del capó: vemos elementos en naranja, que siempre significa electricidad. En este caso tenemos un motor híbrido, que es el más potente para este modelo. Rinde 155 CV, frente a los 140 del híbrido del Duster.
Este lleva otro bloque de combustión, un 1,8 litros gasolina atmosférico, en vez del 1,6 del Duster. Más tarde veremos cómo responde, pero antes, quiero señalar que, al igual que en el Duster, tenemos barra de soporte automático para el capó, lo que es todo un detalle. Otros detalles del exterior: tenemos el logo de Dacia en el gráfico de los faros, y aquí una pequeña inscripción de Bigster. Y una pequeña reminiscencia del Dacia, este elemento decorativo, que aquí es menos llamativo y algo más elegante. En total, es 23 centímetros más largo que el Duster, de lo que se beneficia sobre todo la parte trasera.

Tenemos ahora una batalla de 2,70 metros que crece en cinco centímetros, de modo que en la segunda fila hay ahora más espacio. Tenemos también ruedas de 19 pulgadas que no están disponibles en el Duster, que son un extra para algunos acabados. Vemos otros detalles como el nombre de la marca y aquí arriba, de nuevo la inscripción Bigster. Hay más novedades: como estos pilotos de LED, a diferencia de los del Duster. Tenemos aquí otra inscripción de Dacia, y la misma altura que la del Duster, 1,70 metros, y casi la misma anchura, como hemos dicho: 1,81 metros, que son 2,07 con los espejos abiertos.
Otra novedad, es el portón de apertura eléctrica, para el nivel de acabado superior. Y tenemos un suelo de carga modulable, que si lo plegamos, nos encontramos con una rueda de repuesto real, algo no muy habitual hoy en día. Por cierto: el volumen del maletero para la versión híbrida no es tan grande como esperábamos: 550 litros, que llegan a los 1.850 con la segunda fila plegada. Si adquieres el gasolina turbo mild-hybrid, tendrás 100 litros más, pero ojo, siempre que no sea la versión de tracción total. Vemos una palanca para plegar la segunda fila a distancia, un detalle de confort que hasta ahora no habíamos visto en Dacia.
Y una bandeja enrollable que se pliega con mucha facilidad. La segunda fila se pliega en tres partes, y en el reposabrazos hay un portavasos. Y gracias a que es más largo, ahora tengo mucho espacio para las rodillas y para la cabeza, aun montando el techo panorámico opcional. Esta parte la podemos abatir, y vemos un reposabrazos, que eso sí, deja a la vista el maletero y hay riesgo de que se desplace el equipaje. Tenemos aquí un soportes para el móvil por si quieres ver una peli cómodamente.

Como ya he dicho tengo mucho espacio para las piernas, y aquí tenemos salidas de aire, y este elemento portaobjetos que se puede desmontar y montar en otras partes del coche, delante y detrás, un detalle que ya conocemos del Duster, y que podemos combinar con otro que se engancha aquí también. En las puertas hay plástico duro y no está acolchado, igual que en Duster, lo que es un poco decepcionante, porque este coche tiene un enfoque algo más premium. Otra cosa que echo de menos son los asideros aquí detrás. Por lo demás, aquí detrás uno va muy cómodo y espacioso. Y ahora, pasemos delante.
Aquí dentro es muy parecido al Duster, aunque con diferencias, como la regulación eléctrica del asiento. Pero solo en parte, porque la regulación longitudinal sigue siendo manual. Es una pena, porque dificulta esta regulación cuando vas en marcha. Pero es mejor que nada, y le da un pequeño toque premium. Se regula eléctricamente en altura e inclinación, lo que no está mal, aunque es algo limitado. Pero no olvidemos que es una marca de bajo coste. Tengo reposabrazos revestidos, y en el volante, veo por primera vez en un Dacia un Tempomat. Y también tengo un climatizador de dos zonas, que no puede equipar el Duster. Otra diferencia es la instrumentación digital de 10 pulgadas, que son siete en el Duster. Aunque la de 10 solo la obtienes en el acabado superior.
La mecánica híbrida del Bigster tiene 15 CV más que la del Duster, como os he señalado antes, y la verdad es que se notan, igual que su extra de par. Pero el 1,8 litros tiene un comportamiento un poco más rudo, con un sonido algo más grave. En total son 155 CV de potencia, con dos motores eléctricos: uno conectado a las ruedas, y el otro apoya al de gasolina en los cambios de marcha. Todo va acoplado a un sistema multimodo, una invención de Renault bastante compleja. Tiene dos modos: por un lado el Serielle, en el que el motor de gasolina carga las baterías, y el otro el Paralelle, en el que funcionan al mismo tiempo el eléctrico y el gasolina.
Tiene algo más de empuje que el Duster, pero no tiene pretensiones deportivas. Acelera de 0 a 100 en 9,7 segundos según Dacia, si bien ayer medimos 11. Y la punta es de 180 km/h. No son malas cifras, pero como digo, no es un coche deportivo. Como he dicho, el sistema híbrido es diferente al del Duster, porque recibe un nuevo motor de gasolina con 109 CV, esto es, 15 más que el del Duster, y 1,8 litros en vez de 1,6. Ahora tiene un poco más de par motor, 172 Nm, que son 205 Nm el caso del motor eléctrico. Por desgracia, no permite un par combinado, pero sí una potencia combinada de, como hemos dicho, 155 CV, frente a los 140 del Duster híbrido.
Vamos a hacer una aceleración desde parado: al principio, siento que solo se activa el motor eléctrico, y al rato entra en juego el de combustión, y los dos actúan juntos en el modo Parallele. Por eso en la zona baja es algo más perezoso, y solo coge fuerza cuando funcionan los dos motores. La batería del sistema es de 1,4 kilowatios hora, y permite circular un par de kilómetros en modo 100% eléctrico. Tengo dos modos de conducción, por un lado el modo B de ahora, que permite un poco más de recuperación cuando levanto el pie del acelerador, y un modo D que es más ahorrador. Y si presiono un botón a la izquierda del volante tengo el modo E-Save, en el que el motor de combustión carga la batería, y lo puedo desactivar cuando esté cargada del todo.
Ayer logramos consumos entre los cinco y los seis litros, lo que está muy bien para un coche de más de 1,5 toneladas. Voy a desactivar el modo E-Save y, como comprobáis por el sonido, el motor de combustión deja de ser protagonista, y tengo margen para circular un par de kilómetros en modo eléctrico. Ahora voy a tomar un par de curvas a alta velocidad, y la sensación es que el Bigster permite cierto dinamismo, el coche no se siente sobrepasado, algo que lo diferencia de modelos anteriores de Dacia. Aquí el chasis tiene un tarado más firme, y le sienta realmente bien. La dirección no es demasiado blanda, como en otros modelos de Dacia y Renault, aquí se siente un poco más pesada y comunicativa.

Lo que no me gusta tanto es que es demasiado directa en la zona media, lo que lo vuelve un poco nervioso, sobre todo en autovías. Otra sensación positiva es el nivel de ruido. Los rumanos han instalado ventanillas más gruesas, y tiene un mejor aislamiento general, que lo vuelve un poco más silencioso que el Duster. Los asientos son los mismos que los del Duster aunque, como he dicho, con la posibilidad de regulación eléctrica parcial. Lo que no me ha gustado mucho es la superficie para las piernas: yo no mido mucho con mis 1,73 metros, pero alguien con las piernas más largas tendrá poco soporte. Por otro lado, el material de los laterales es lavable, lo que está muy bien, pero no es transpirable, y eso genera sudor a altas temperaturas.
Por otro lado, también mejora en carga tirada: puede tirar de hasta una tonelada, frente a los 750 kilos del Duster Hybrid. Por otro lado, al igual que el Duster y el Jogger, puede equipar el Sleep Pack, un colchón para la parte trasera, que lo acerca a una camper. Tiene una medida de 1,90 por 1,33 metros, lo que lo hace apto para dos personas. Y puedes añadir una tienda de campaña que se acopla a la parte trasera, lo que lo vuelve un coche muy atractivo para acampar. Pero es un coche que pretende ser barato, por eso tenemos mucho plástico duro en el cockpit, algo con lo que hay que convivir, igual que algunas carencias en los acabados, como los reposacabezas con algo de holgura. Pero no es terrible, y a cambio incluye equipamiento inédito hasta ahora en Dacia, como el Tempomart adaptativo, que reduce la velocidad automáticamente para mantener la distancia, o un climatizador bizona.
Tenemos un sistema de infoentretenimiento basado en Android, aunque no es un Android Auto completo, con lo que Dacia se ahorra algo en licencias. Pero funciona muy bien. Tenemos un navegador que recuerda a Google Maps, aunque no es el de Google y funciona con algo más de retardo. Puedes sincronizarlo con Apple CarPlay y Android sin cables, y en general, creo que es un coche muy bien equipado por un precio ajustado, algo típico de Dacia. Por eso tiene pequeñas carencias de detalles, pero lo compensa con su bajo precio.

Pues llega mi conclusión, en este día ventoso. Creo que Dacia acierta con este modelo, el Bigster Hybrid es un coche grande y confortable, sin pretensiones deportivas, pero en general muy equilibrado. Los precios del Bigster parten de los 24.990 euros para la versión básica de cambio manual y gasolina de tres cilindros con 140 CV. El tracción total con el mismo motor pero 10 CV menos cuesta 28.290 euros más, y el híbrido es el más caro, con 26.190 euros de base. Un coche cómodo para el día a día.
Pocos optarán por la versión básica del gasolina manual, porque por apenas 1.000 euros más tienes el siguiente acabado con climatizador automático, reposabrazos, lo mínimo que alguien puede pretender en esta categoría. Pero Dacia nos ha dicho que el 90% de los pedidos ya hechos son con el acabado superior disponible, lo que demuestra que sus clientes no son todo lo ahorradores que se suponía. Y esto ha sido todo. Lo tendremos disponible en los concesionarios este mismo mes. Hasta la próxima.