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La vida de los pilotos más allá de la Fórmula 1

La vida de los pilotos más allá de la Fórmula 1
¿A qué se dedican los pilotos cuando abandonan el 'Gran Circo' o cuando es él quien les da la espalda? Muchos se convierten en los jubilados más rápidos del mundo: hay vida para los pilotos más allá de la Fórmula 1

Cuando un piloto termina su etapa en el 'Gran Circo', ¿a qué se dedica? Hay vida para los pilotos más allá de la Fórmula 1. Muchos de ellos podrían considerarse los jubilados más rápidos del mundo. Mark Webber se quitó casco y sotocasco tras cruzar la línea de meta del circuito de Interlagos, en el pasado Gran Premio de Brasil. El australiano quería disfrutar de su última vuelta detrás del volante de un monoplaza de F1 sintiendo el viento de la pista y el calor del público carioca en la cara. Salvo por alguna coincidencia promocional, no se volverá a sentar en un vehículo de esas características nunca más.

Mark Webber, en la temporada 2013 de F1. 

A partir de ahora (y esperemos que duramente mucho tiempo) lo veremos a los mandos del nuevo Porsche LMP1 con el que la marca volverá a competir en el Mundial de Resistencia (WEC) y las míticas 24 Horas de Le Mans, donde Webber ya corrió con Mercedes en 1999 antes de debutar en la F1.

Su plan de jubilación pasa por disputar, a partir de ahora, largas carreras a bordo de un prototipo híbrido que aspira a revivir la gloria pasada del fabricante alemán en la categoría. Y lo cierto es que no es un mal plan. En absoluto. Allí se encontrará con unos cuantos viejos amigos, que también vieron en la carrera francesa un interesante desafío para seguir en activo.

Le Mans, un duro lugar de acogida

Precisamente, el reto técnico y humano que propone la prueba gala es un gran aliciente para muchos de los pilotos que, en algún momento de su carrera, han pasado por la F1. Sin ir más lejos, en la edición de 2013, un tercio de los hombres que tomaron la salida en La Sarthe (55 sobre un total de 165) habían tenido, o tienen, algún contacto con la F1.

Desde recientes nombres del Gran Circo, como Bruno Senna, Kamui Kobayashi, Nick Heidfeld, Karun Chandhok o Lucas di Grassi, hasta otros que lo dejaron hace algo más de tiempo como Alan McNish, Alex Wurz o Giancarlo Fisichella, pasando por algunos que aún siguen vinculados a algunas de las escuderías de la F1. En este caso, hablamos de Marc Gené o Sebastien Buemi.

Pero la velocidad que se les presupone a los pilotos de Fórmula 1 no tiene por qué ser una garantía de éxito en una carrera como Le Mans. Sin ir más lejos, un especialista en resistencia como Antonio García contaba que Nelson Piquet Jr bajó atemorizado de su Aston Martín DBR9 en sus primeros entrenamientos nocturnos en La Sarthe, ante la poca visibilidad y la velocidad a la que le adelantaban los prototipos de las categorías superiores. 

DTM y WTCC, el infierno carrozado

Haber tenido o rozado un asiento en la Fórmula 1 puede abrir muchas puertas. Al fin y al cabo, en la selecta parrilla de Ecclestone cada año (se supone) corren los 22 hombres más rápidos del planeta, al menos con un monoplaza. Obviamente, sin entrar en el interminable debate sobre los pilotos de pago. Pero ser uno de los chicos de Bernie al menos te pone en el mercado y, con ello, no es extraño que después surjan oportunidades para seguir pilotando. Otra cosa es ganar títulos.

Algunos buenos ejemplos los encontramos en dos de los campeonatos de turismos más importantes del mundo: el DTM y el WTCC. En el caso del primero, el certamen alemán, varias han sido las estrellas que se han dejado caer directamente desde la F1, como el caso de Ralf Schumacher, David Coulthard o el bicampeón Mika Häkkinen. Todos ellos corrieron para Mercedes y ninguno ha podido irse con una victoria en el zurrón, prueba inconfundible de que los especialistas de la categoría lo ponen muy difícil a los novatos, vengan de dónde vengan.

Hakkinen, Norbert Haug y David Coulthard.

Más suerte ha tenido Timo Glock, que ha logrado su primera victoria con el BMW M3 en la última carrera de la temporada. Similar, aunque con más acierto por parte de los protagonistas, es el caso del Mundial de Turismos, donde también habitan algunos expilotos de F1 como Gabriele Tarquini o Tiago Monteiro que, además, ahora corren juntos para Honda. El portugués ha conseguido algunas victorias y es un piloto a tener en cuenta, mientras que Tarquini ostenta el récord de ser campeón de un Mundial con mayor edad de la historia, 47 años y 266 días (temporada 2009) superando a Juan Manuel Fangio. 

En la temporada 2013, Tarquini ha conseguido su tercer subcampeonato. Sin embargo, tienen a sus propias bestias negras en hombres como Yvan Muller, Robert Huff o Tom Coronel, pilotos breados en ambientes hostiles como el Británico de Turismos (BTCC), entre otros.

Rallys, Nascar y otros mundos

Pero, ¿y si no se puede aspirar a los monoplazas, prototipos ni turismos? Pues la verdad es que el círculo se reduce bastante y las posibilidades se vuelven más complejas o, según se mire, menos atractivas. Cabe la opción de encontrar trabajo como piloto de desarrollo, como hizo Jaime Alguersuari con Pirelli. Cambiar los circuitos por los tramos de rallys es poco común.

Los ejemplos de Kimi Räikkönen (en su primera retirada) o Robert Kubica, tras el accidente que ha fulminado su prometedora carrera en F1, son escasos ejemplos de pilotos que se atrevan con los rallys.

Robert Kubica, en el WRC. 

También es bastante exótico el caso de Juan Pablo Montoya, que, tras pasar por la F1, regresó a EEUU para probar suerte en la tierra de las oportunidades. Tras ocho temporadas en la Nascar, donde solo ha ganado dos carreras, en 2014 regresará a la Indy (fue campeón de la CART en 1999). Veremos si al colombiano le va mejor volver a los monoplazas y aprovechar la experiencia adquirida en los óvalos. 

Es un recorrido similar al que hizo en su momento Alex Zanardi, que desarrolló su carrera como piloto a medio camino entre Europa (F1) y América (Indy). Rubens Barrichello también estuvo oteando aquellas tierras, pero, de momento, se ha quedado en casa, en la Stock Car Brasileña.

Para terminar con este repaso a las andanzas de los pilotos de Fórmula 1 más allá del Gran Circo, cabe mencionar a Jean-Louis Schlesser, que lo intentó en la máxima categoría con más pena que gloria (quedará para el recuerdo su accidente con Senna en Monza en 1988 que truncó el pleno de McLaren), después fue Campeón del Mundo de Resistencia con Mercedes y terminó siendo un verdadero aborigen del desierto cautivado por los encantos del Rally Dakar, donde llevaba corriendo desde 1984 y consiguió la victoria en 1999 y 2000. 

De hecho, a sus 65 años aún sigue saltando por las dunas saharianas a los mandos de sus propios buggys en los restos que han quedado del antiguo Dakar africano. Ya sabes lo que dicen: "Siempre nos quedará París", o si no, pues trabajar como comentarista de televisión.

Texto: José Armando Gómez

Fotos: Sutton Motorsport, escuderías

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