Lo tengo claro: "Después de un largo viaje en coche por Francia, en España podría ser mucho peor"

No hay nada como viajar para poder comparar si en España estamos mejor o peor respecto a otros países. Y ya he resuelto la comparación con Francia.
Lo tengo claro, la mejor forma para viajar es... en coche. Por supuesto también en vacaciones. Siempre lo he defendido y lo he comprobado de nuevo este año, en un viaje donde he recorrido buena parte de la geografía francesa. Y lo he hecho sin interminables horas de espera en aeropuertos, sin la incertidumbre que han vivido muchos viajeros con los fallos en los trenes y sin miedo a que un retraso en una conexión te arruine las vacaciones.
A todas esas ventajas del automóvil sobre otros medios de transporte se suma para mí la más importante: la libertad. Porque en el coche no dependes de nadie, no estás sujeto a horarios de salida o llegada, puedes pararte donde más te apetezca y pasar todo el tiempo que quieras. Esa es la verdadera libertad y así la he sentido en este periplo por Francia, que también me ha servido para encontrar claras diferencias sobre cómo viajamos en carretera, por mucho que seamos dos países vecinos.
En España todavía no tenemos este nivel de radares
La cultura, las costumbres y los hábitos son diferentes, eso ya lo imaginaba, pero también las infraestructuras y recursos. Por eso creo que puedo decir, tras más de 3.000 kilómetros por el asfalto galo, que en España nos quejamos de la DGT… pero podría ser mucho peor.
Peor… y también mejor, como te contarte más adelante. Primero voy a empezar por las cosas que más me han sorprendido de forma negativa y en el top de ellas están, sin ninguna duda, dos: radares y peajes. Si nos quejamos en la península de la cantidad de radares, basta con cruzar la frontera del País Vasco para darse cuenta de que podría ser peor.

No quizá tanto por el número, que se mueve en cifras similares, si no por la colocación de muchos sin avisar y además con una tecnología que permite “cazar” al infractor antes de que pase por el radar. Son postes con un alcance de 200 metros capaces de vigilar hasta ocho carriles y hasta 32 coches. Es decir, no se le escapa una y no vale eso de frenar antes de pasarlo.
Quizá por ello encontré pronto la razón a por qué ningún coche con matrícula francesa pasaba del límite de velocidad que, eso sí, está colocado a 130 km/h. Muy razonable. El segundo punto donde podríamos estar peor es en los peajes, porque en las principales vías de Francia todo se paga. Y no poco, precisamente. Más o menos de media pon 10 euros por cada 100 kilómetros, con lo que viajar por autovía allí si que es realmente caro. Además, las vías secundarias no están en el mejor estado…
Ventajas que tienen los franceses y nosotros no
Por eso, cuando nos quejamos de aquí lo mejor es poder comparar. Como dice el refrán, no hay nada como viajar para conocer. Aunque aquí en España también podríamos aprender de Francia, por ejemplo en el magnifico grado de conservación de todas las autopistas, que no tienen ni un solo bache, o en el perfecto mantenimiento de las vías.
También en como los conductores franceses respetan cada carril y resulta complicado encontrar alguno “ocupando” el de la izquierda si no hay tráfico en los centrales. Otro punto donde deberíamos mejorar es en la áreas de descanso, sobre todo las de las principales autovías, pues en Francia además de ser mucho más grandes, numerosas y acogedoras, disponen ya de un buen número de cargadores para coche eléctrico.
