Salvar al soldado Motor en Europa: estas son las tres decisiones urgentes para evitar 15.000 millones en multas

La Comisión Europea ha publicado su plan de acción: relajar la normativa CAFE, potenciar las compras de eléctricos por flotas y ayudar a la producción local de baterías.

La industria del motor en Europa no está en su mejor momento. A los aranceles estadounidenses y la competencia feroz de los coches chinos se suman los propios palos en las ruedas que pone la propia Unión Europea en aras de una transición verde muy difícil de cumplir. Por suerte, la UE ha reculado y gracias a ello se podrán evitar hasta 15.000 millones en multas.

La Comisión Europea ha hecho público su plan de acción para la industria del automóvil, que trae consigo medidas que buscarán fortalecerla, así como otra que otorgan un balón de aire a los fabricantes que venden en el Viejo Continente.

La primera de ellas es la prórroga de la normativa CAFE (Clean Air For Europe), regulación que iba a causar que las marcas tuvieran que pagar las mencionadas multas millonarias.

Hasta ahora las emisiones medias permitidas para la gama de cada fabricante era de 115,1 g/km de CO2, pero la nueva normativa las reducirá a 93,6 g/km. Además, se establece una multa de 95 euros por cada gramo de CO2 superior a ello, multiplicado por el número de vehículos que se comercializasen en Europa.

Ese límite seguirá siendo el mismo, pero en vez de aplicarse de manera inmediata, su entrada en vigor se va a retrasar durante tres años, lo que permitirá a las compañías adaptarse a él con un mayor margen, para que realmente sea factible alcanzar el objetivo.

Según recoge Tribuna de Automoción, el cumplimiento del objetivo “se evalúa a lo largo de los ejercicios 2025, 2026 y 2027 combinados para permitir a los fabricantes de automóviles compensar la superación del objetivo en uno o dos de estos años con un sobrecumplimiento en los restantes”.

Así, de manera paulatina, se dispondrá de tiempo para que tanto los coches eléctricos como los coches híbridos enchufables aumenten su presencia en el mix de ventas y se logren bajar las emisiones medias.

El mismo medio recoge cuáles son los fabricantes más beneficiados por este movimiento: JLR, Mazda, Ford y Volkswagen eran los que, con datos de 2024, estaban más lejos de ajustarse al límite, superándolo por 41,1 g, 29,6 g, 29,2 g y 25,4 g; respectivamente. 

Teniendo en cuenta que las multas multiplican el exceso por los coches matriculados, Volkswagen hubiera tenido que pagar casi 7.000 millones de euros en multas. Ahora, con la prórroga, todos los actores tienen tiempo para ajustarse a los límites permitidos. 

La segunda medida consiste en incentivar la compra de coches eléctricos por parte de las empresas

En el mercado europeo, las flotas profesionales suponen el 60% de las ventas totales de automóviles. Es por eso que conseguir que éstas viren hacia los modelos de cero emisiones supondría un avance considerable en la transición verde que quiere la UE.

Para ello la medida que se va a seguir es mejorar la fiscalidad de las empresas que opten por este tipo de vehículos, es decir, se bajarán los impuestos a las compañías cuando adquieran vehículos eléctricos, lo que debería incentivar la compra y revertir la tendencia del mercado, puesto que las matriculaciones de coches eléctricos en Europa en 2024 bajaron un 5,9%.

En esta misma dirección, se quiere ampliar el plazo para hacer que los vehículos pesados de cero emisiones queden completamente exentos del pago de las tasas de circulación (los peajes) más allá del 31 de diciembre de 2025.

La tercera media se centra en potenciar la producción en Europa. La Comisión Europea es consciente de la posición de la industria frente a sus rivales extranjeros, siendo uno de sus mayores escollos los costes de producción que hay en comparación con, por ejemplo, en China.

Es por eso que se quiere impulsar el desarrollo tanto del software como del hardware de los vehículos eléctricos dentro del Viejo Continente, especialmente en lo relativo a las baterías, el por el momento elemento más caro de estos vehículos, ya que puede suponer hasta el 40% de su valor.

La solución será movilizar 1.800 millones de euros en ayudas a lo largo de los próximos dos años que irán a parar a empresas que se dediquen a fabricar baterías dentro de las fronteras de la Unión Europea, para no depender tanto de China en este aspecto.

El punto más negativo de este plan de acción es que no se han materializado las denominadas como “ayudas paneuropeas a la compra del coche eléctrico”, es decir, no se va a establecer un plan específico de subvenciones para la compra que sea común a todos los países de Europa, así que cada nación seguirá aplicando las que considere oportunas.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España