¿Sabías que hubo una Volkswagen Bulli sin volante y sin neumáticos? Te contamos su historia

El autobús ferroviario VW Bulli de 1955 se incorpora a la colección del departamento de vehículos clásicos de Volkswagen. Te contamos todo sobre esta joya.
Los expertos del departamento de Vehículos Clásicos de Volkswagen han vuelto a descubrir otra joya histórica del Bulli. Tras el espectacular Half-Track Fox, un Bulli reconvertido para uso todoterreno con cuatro ejes y orugas de cadena en la parte trasera, el departamento ha desvelado ahora su último hallazgo único: el Bulli rail bus de 1955, también conocido como Klv-20.
Y cuando decimos autobús ferroviario, no nos referimos a un servicio de autobuses de sustitución ferroviaria. De hecho, se trata de un autobús Volkswagen que circula sobre raíles: una mezcla de tren y autobús VW.
Volkswagen presentó este vehículo a los aficionados en el evento inaugural Bulli & Coffee, que se celebró en Hannover (Alemania) el pasado 2 de junio para conmemorar el Día Internacional del Autobús Volkswagen.
Un Volkswagen adaptado a la vía ferroviaria
Corría el año 1954. La Deutsche Bundesbahn (Ferrocarriles Federales Alemanes) se enfrentaba al reto de adquirir nuevos vehículos de servicio compactos para sus ferrocarriles. En lugar de desarrollar un nuevo vehículo desde cero, combinaron el versátil Volkswagen Transporter con un chasis ferroviario.
Dos empresas fueron las encargadas de la construcción de este vehículo compacto con motor de combustión interna, al que se dio la denominación Klv-20. En el plazo de un año, las empresas Martin Beilhack (Rosenheim) y Waggon- und Maschinenbau GmbH Donauwörth, transformaron 15 unidades para su uso ferroviario.

Estos “Bullis ferroviarios” se utilizaban principalmente en los depósitos de mantenimiento de vías y señales para realizar viajes de inspección y reparación. Y los Klv-20 siguieron en servicio durante un tiempo considerable: no fue hasta la década de 1970 cuando se retiraron en su mayor parte, tal y como especifica Volkswagen.
En la actualidad, sólo quedan unos pocos de estos vehículos que sigan funcionando y que se encuentren en tan buen estado como el Klv-20 de Volkswagen. Este vehículo consta de tres componentes: la carrocería de una furgoneta T1 Kombi, un motor industrial Volkswagen de 21 kW/28 CV y un chasis con un mecanismo hidráulico de elevación y giro.
De este modo, el Klv-20 podía ser levantado, girado y devuelto a los raíles por una sola persona, en lugar de tener que volver marcha atrás al punto de partida. Así, el vehículo ferroviario compacto podía utilizarse con gran flexibilidad.
Cambios para cumplir con la normativa ferroviaria
Para que el “Bulli ferroviario” cumpliera la normativa sobre vehículos ferroviarios auxiliares, se retiraron las luces delanteras y traseras y se cubrieron estas zonas con paneles metálicos. Así como se instalaron en nuevas posiciones las luces estándar estipuladas para los vehículos ferroviarios: dos luces blancas en la parte delantera y una luz roja en la parte trasera.
El Klv-20 comenzó su carrera en el depósito ferroviario de Plattling-Baviera (Alemania), y posteriormente se utilizó en el depósito de mantenimiento de señales de Plattling. Tras ser retirado del servicio en la década de 1970, el autobús ferroviario encontró un nuevo hogar en la región del Palatinado, en el suroeste de Alemania.
“Vehículo ferroviario para uso universal”
En 1988, fue adquirido por un coleccionista ferroviario del estado de Hesse. El “Bulli sobre raíles” forma parte ahora de la colección de vehículos clásicos de Volkswagen en Hannover. Curiosamente, existía un folleto de venta de este inusual Bulli, que describe el vehículo de la siguiente manera (extracto del folleto original):
Estos vehículos están equipados con el acreditado motor VW de gasolina de cuatro cilindros y cuatro tiempos. La caja de cambios manual tiene cuatro marchas y una marcha atrás. La potencia se transmite de la caja de cambios a las ruedas motrices a través de dos ejes oscilantes laterales con cuerpos articulados.
La unidad motriz está montada, en este caso, sobre un chasis soldado con acero de gran resistencia, mientras que el bastidor también sujeta los conjuntos de ruedas, que están bien amortiguados y guiados.
Las ruedas son de acero y tienen un diámetro de 550 mm. Entre la llanta y el núcleo de la rueda hay instalados elementos de goma según el sistema “Bochumer Verein”, que amortigua muy eficazmente el ruido del vehículo. No obstante, los vehículos también pueden equiparse con ruedas normales.
Las cuatro ruedas disponen de frenos de zapata internos, que se accionan mediante el pedal de freno a través de un sistema oleohidráulico. Un par de ruedas también pueden frenar mecánicamente mediante la palanca del freno de mano bloqueable.
La carrocería está unida al bastidor por elementos de goma. Dispone de tres bancos de asiento bien tapizados: uno en el compartimento del conductor con dos asientos y dos en el compartimento del pasajero con tres asientos cada uno.
Los dos bancos del habitáculo pueden retirarse fácilmente para aprovechar el espacio para transportar mercancías. El habitáculo del conductor tiene dos puertas, mientras que el habitáculo o compartimento de carga tiene una puerta de ala ancha.
Los faros delanteros, traseros e interiores están armoniosamente integrados en la carrocería. La unidad motriz está situada en la parte trasera del vehículo y es fácilmente accesible desde el exterior a través de una puerta independiente.
El vehículo está equipado con un dispositivo hidráulico de elevación y giro, con una plataforma giratoria que se apoya firmemente en las cabezas de los raíles. Se acciona mediante una bomba manual, lo que permite girar el vehículo sin esfuerzo en el sentido de la marcha deseado.»
Así es como describe la empresa Beilhack el producto que había fabricado. El vehículo carece de espejo retrovisor y de volante, algo que no sorprenderá a los aficionados a los trenes, pero que resultará totalmente desconocido para los seguidores del Bulli.
Un viaje de 32 kilómetros a manos del VW Bulli
“Recorrer los primeros metros es una experiencia verdaderamente surrealista. Pero uno se acostumbra rápidamente al rumor constante de las vías y empieza a disfrutar del paisaje”, declara Volkswagen en su comunicado.

Tobias Twele, veterano de Volkswagen, describe así este viaje: “Para nuestro equipo ha sido una experiencia conmovedora volver a poner en servicio el Klv-20. No hay muchas versiones del Bulli que no hayamos visto o conducido, pero este autobús ferroviario es nuevo para nosotros”.
“Por eso fue un momento muy emotivo para todos cuando atravesamos el viaducto de 24 metros de altura con el equipo por primera vez. En total, en este primer viaje recorrimos más de 32 kilómetros por las vías, de los cuales cinco kilómetros fueron por túneles, y subimos 154 metros. Cruzamos innumerables veces el impresionante viaducto de Lengenfeld, de 244 metros de longitud”, concluye.
Unidos por una misma pasión: los coches
Con motivo del segundo Día del Autobús de Volkswagen, el 2 de junio tuvo lugar el encuentro “Bulli & Coffee” para los fans del Volkswagen Bus en el aparcamiento del centro de clientes de la planta del fabricante alemán en el distrito Stöcken de Hannover (Alemania).
La reunión “Cars & Coffee” es una oportunidad para que personas con gustos e ideas similares se reúnan en un aparcamiento y hablen de los vehículos que les gustan. No hubo un programa formal ni actividades de entretenimiento organizadas, sino que “todo gira en torno a los vehículos y sus historias”, asegura VW.





